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Gaming: reconquistando el ocio que descubrimos en los 80

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Los séniors también dedican tiempo a los videojuegos. Pueden ayudarles a divertirse, a socializar y a estimular el cerebro. @jeshoots

No solo son jóvenes jugando en soledad ante una pantalla durante horas y horas. También los séniors dedican tiempo a los videojuegos. Y cada vez más, porque pueden ayudarles a divertirse, pero también a socializar y a estimular el cerebro.

Per-Arne Idenfors, de 57 años, y su esposa Monica, de 62, residen en Estocolmo y son miembros de The Silver Snipers (Los Francotiradores Plateados), que no es una asociación de veteranos de ninguna guerra, sino un grupo de videojugadores sueco cuyos integrantes tienen una media de edad de 67 años. En un reportaje de la televisión británica BBC, los Idenfors y el resto del equipo aparecen compitiendo en un torneo con sus archienemigos, los Grey Gunners (Artilleros Grises) de Finlandia, con los que se enfrentan a tiro limpio en un decorado virtual. “Te sientes feliz cuando estás jugando en un escenario y ves a la gente divirtiéndose contigo”, dice Per-Arne.

Al médico José Luis Urbón Montero, de 61 años, los videojuegos no le han enganchado hasta ese punto, pero de vez en cuando se lo pasa en grande con SimCity 2000, Caesar III y las series Assassin’s Creed y Uncharted, sus preferidos. “Me empezaron a interesar cuando salieron para PC los juegos de simulación basados en la creación de ciudades, en los que tenías que estar pendiente de los ingresos y gastos de la población, entre otras cosas. Más adelante, cuando salieron las consolas y se las regalamos a los niños, no me interesaron nada los de guerra, hasta que empezaron a salir esos videojuegos en modo historia con sus increíbles gráficos”, apunta Urbón, quien no oculta que sus favoritos son aquellos que plantean pruebas de habilidad, inteligencia, observación o lógica que haya que superar; aunque reconoce que no se los plantea como un reto a superar. “No tengo un horario fijo para el juego, y puedo estar dos meses sin jugar o tres horas seguidas si no tengo otra cosa que hacer”, precisa.

José Luis dice que con los videojuegos logra evadirse. Que llenan huecos. Y como él, se estima que hay 2.500 millones de jugadores activos en todo el mundo, una cifra que ha aumentado en tiempos de pandemia y confinamientos. Y, sobre todo, se ha incrementado el número de mayores de 50 años que dedican tiempo a estos mundos virtuales. Porque no son solo cosa de adolescentes y veinteañeros. Hay un creciente interés por los videojuegos entre las audiencias de más edad, según la firma de investigación de mercados NPD. Según ésta, la cantidad de jugadores mayores de 45 años subió un 17% en 2020 con respecto al año anterior, convirtiéndose en el grupo poblacional de mayor crecimiento.

Gaming senior
Jugar en grupo –hijos que enseñen a sus padres o abuelos, por ejemplo– puede ser una buena forma de aprender y, de paso, reforzar vínculos familiares. @jeshoots

“Hace muchos años que las personas que juegan a videojuegos tienen una edad media que supera la treintena, y es un medio de ocio muy popular desde los años ochenta, así que es lógico encontrarse ahora con jugadores senior con varias décadas a sus espaldas”, indica el doctor Pablo Barrecheguren, autor de ‘Neurogamer. Cómo los videojuegos nos ayudan a comprender nuestro cerebro’ (Ediciones Paidós). Este doctor en Biomedicina y gamer apunta, además, a cómo la industria de los videojuegos está investigando cada vez más con un objetivo: introducir “mejoras en apoyos visuales e incluso en el desarrollo de periféricos específicos que permitan jugar pese a tener ciertas limitaciones físicas”.

Aunque entre los aficionados al gaming no son hay nostálgicos de tiempos pasados. Muchos deciden comenzar a una edad madura, echando por tierra aquellos prejuicios que asocian los videojuegos a un ocio más propio de generaciones más jóvenes. En este caso, “el comienzo puede ser un poco difícil, ya que requiere un cierto aprendizaje del medio”, según Pablo Barrecheguren, quien apunta que “la mejor forma de solucionar esto es jugar en grupo: hijos que enseñen a sus padres o abuelos, por ejemplo, puede ser una buena forma de aprender a jugar a videojuegos y reforzar vínculos familiares”.

“Es un medio de ocio muy popular desde los años ochenta, así que es lógico encontrarse ahora con jugadores senior con varias décadas a sus espaldas”. Pablo Barrecheguren.

La afición no consiste solo en jugar. Ver jugar a otros en streaming (retransmisiones en directo) está cada vez más extendido. “Los deportes electrónicos [o esports, prácticas de videojuegos remuneradas con fines competitivos para jugadores profesionales] y los videojuegos se han convertido en el mayor fenómeno deportivo y de entretenimiento de la sociedad”, afirma William Collins, autor de ‘El libro de los esports’ (LID Editorial). En algunos países, la industria del ocio electrónico ya factura más dinero que el cine y la música juntos. Y todo el mundo quiere parte del pastel. Hasta el chef de moda Dani García y la plataforma de esports para móvil eGoGames han anunciado que lanzarán un videojuego en el que los usuarios demostrarán sus habilidades en la cocina o llevando un pedido a domicilio. Como premio, los ganadores podrán comer gratis en los restaurantes que regenta el cocinero.

Mentes más ágiles y otras bondades

Ante este auge, se multiplican también las preguntas que se plantean los nuevos videojugadores silver: ¿cómo afecta el juego a nuestro cerebro? ¿Podemos engancharnos como si fuera una droga? ¿Fomenta el sedentarismo y la vida solitaria? Tranquilidad, que no todo son amenazas. Los videojuegos pueden hasta estimular el cerebro. “Desde que juego, mi mente es más rápida”, dice el sueco Per-Arne Idenfors, de The Silver Snipers.

Para empezar, son muy variados. “Cada categoría tiene unas mecánicas distintas y suelen requerir habilidades cognitivas diferentes. Los datos todavía bastante preliminares muestran un potencial interesante en algunas capacidades relacionadas con la memoria, sobre todo con la memoria de trabajo y la memoria espacial, e incluso hay investigaciones que demuestran que en determinadas circunstancias se pueden utilizar como terapia visual para tratar el ojo vago”, dice Pablo Barrecheguren.

“Los videojuegos un medio de ocio pero también de cultura, como lo son el cine o la literatura, donde se pueden encontrar obras para todos los públicos y gustos”, Pablo Barrecheguren.

Hay otro tipo de videojuegos que ofrecen una sensación de comunidad e interacción online que son populares entre los jugadores mayores, debido al aislamiento que sienten muchos de ellos, por ejemplo. Incluso los hay pensados para evitar el sedentarismo, conocidos como exergames, que se juegan utilizando un periférico que hay que mover o sobre el que hay que realizar determinados ejercicios físicos. “Se están investigando como un complemento a otras actividades físicas y/o a la rehabilitación de determinados problemas físicos, y los resultados son bastante buenos porque consiguen hacer más llevadera la actividad física, más divertida. Eso sí, la recomendación, especialmente para personas con limitaciones físicas, es que antes de utilizarlos se consulte con un fisioterapeuta, e incluso sería adecuado jugar las primeras sesiones acompañado por un fisioterapeuta que revise los movimientos que hacemos al jugar y corrija aquellos que puedan causar lesiones”, continúa Barrecheguren.

Los videojuegos más recomendables

Este experto aconseja para empezar el género de las aventuras gráficas (con el videojuego Grim Fandango, por ejemplo) y otros más interactivos y modernos del tipo The Wolf Among Us o Firewatch. Ofrecen un ritmo pausado que requiere pensar, no exigen movimientos complejos con los controles y muestran todo el potencial de los videojuegos para narrar grandes historias, que es uno de los puntos más interesantes del medio.

En la web New Cyber Senior, especializada en el público silver, recomiendan Wii Sports, un juego disponible en la consola Nintendo Wii que combina lo mejor del ejercicio ligero y la actividad mental. También el conocido Super Mario 3D World para la consola Wii U, pues “puede ayudar a estimular el hipocampo, que es la parte del cerebro que retiene los recuerdos, y a mejorar la coordinación, el equilibrio y el tiempo de reacción”.

“Desde una perspectiva neurocientífica, uno de los videojuegos más interesantes es Hellblade: Senua’s Sacrifice, ya que representa muy bien la situación de personas con esquizofrenia y es una obra adulta. Pero más allá de que estemos hablando de obras dirigidas a un público adulto, creo que no hay una edad límite para jugar a unas u otras. Los videojuegos se juegan principalmente con el cerebro, y este envejece bastante bien si lo cuidamos durante toda nuestra vida. Son un medio de ocio pero también de cultura, como lo son el cine o la literatura, donde se pueden encontrar obras para todos los públicos y gustos”, termina Pablo Barrecheguren.

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