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Los secretos de una reinvención laboral con éxito

El nuevo panorama laboral requiere estar preparado para desempeñar distintos puestos en diferentes compañías.

Para reciclarse profesionalmente y avanzar en la carrera laboral a partir de los 50 se necesita una gran dosis de automotivación, tirar de cursos para formarse y desarrollar habilidades como la adaptación al cambio.

Se acabó aquello de trabajar en la misma empresa toda la vida. El nuevo panorama laboral requiere estar preparado para desempeñar distintos puestos en diferentes compañías, y puede que incluso en más dentro de un sector de actividad. Una de las palabras de moda es reinventarse. Pero, ¿cómo reorientar tu carrera cuando ya has cumplido los 50? ¿Qué competencias se les exige ahora a los sénior?

En primer lugar, para afrontar nuevos desafíos es necesario estar motivado, tanto si se está en activo como si no. “A partir de los 50 años luchas contra el sistema, por lo que tienes que tener capacidad de automotivarte”, señala Sergio Edú, coach, docente en la Escuela de Negocios y Dirección de Madrid, y doctor en Psicología del Trabajo. “La automotivación es una habilidad que se desarrolla día a día”, dice. Puedes hacer una lista de objetivos reales y alcanzables que te estimulen, considerando tus aptitudes, fortalezas y debilidades, y también preguntarte qué tienes que ofrecer al mundo y qué demanda el mercado hoy.

Vivimos en la era del aprendizaje permanente y los profesionales debemos reciclarnos de manera periódica, especialmente los mayores de 50.

Claro que otra opción es realizar un curso ad hoc. Por ejemplo, la compañía MakeSense Consulting, especializada en formación y en el desarrollo de aptitudes directivas, intrapersonales e interpersonales, ofrece talleres online y presenciales para profundizar en el autoconocimiento de los participantes, con el fin de detectar sus áreas de mejora y desarrollo personal. Si lo que buscas es un trato personalizado, recurre a un profesional para que te ayude a motivarte, como un coach o un orientador.

Experiencia con un barniz de actualidad

Además de coger fuerzas mentales, es menester formarse y especializarse según las necesidades del mercado. “Vivimos en la era del aprendizaje permanente, y los profesionales debemos reciclarnos de manera periódica, una realidad que se acentúa en el caso de los mayores de 50”, comenta Delia Salinero, consultora de selección de la Fundación Adecco y experta en talento sénior. En general, dice, este grupo de población cuenta con grandes conocimientos y experiencia, pero necesita un barniz de actualidad. “En muchos casos se formaron hace ya tiempo, y el mercado laboral cambia a un ritmo vertiginoso, debido a la digitalización, a la evolución de los hábitos sociales e incluso a crisis cíclicas como la del COVID-19”.

Sergio Edú comparte su opinión. Para él, el mundo laboral es una competición, y gana el que está más preparado. Por eso lo ideal es formarse hasta que uno deja de trabajar. “Hay estereotipos y prejuicios en las organizaciones acerca de que las competencias profesionales de las personas de cierta edad han caducado. Por mucho que nos formemos, nos topamos con un techo de cartón. Para saltarlo es imprescindible tener un máster universitario. Si no, te quedas fuera. Y cuanto más prestigio tenga la entidad que lo imparta, mejor. Aún así, ya existe mucha gente con un máster y este tampoco te garantiza nada, por lo que hay que hacer como en los videojuegos: pasar a la siguiente pantalla. Y en el terreno laboral esto se traduce en: haz un doctorado. Es lo que marca la diferencia, porque solo un 10 o 12% tiene uno”. Según Edú, un doctorado (que puede costar alrededor de 500 euros al año) no tiene por qué ser puramente teórico. “Yo hice un máster con 40 años y, después, el doctorado. Me abrió puertas y me ayudó a mantenerme. Los que realizamos un doctorado a cierta edad lo hacemos de manera más práctica, con vistas a usarlo en el día a día”, dice.

Hoy lo básico son las competencias digitales y un uso correcto, eficiente, crítico y seguro de las nuevas tecnologías de la información.

Sin embargo, la decisión de cursar un máster no depende tanto de la edad como del presupuesto (cuesta a partir de 5.000 euros en una universidad pública de renombre), del tiempo disponible y de la dedicación. Exige esfuerzo, dinero y, sobre todo, motivación. “Si el profesional mayor de 50 años reúne estos requisitos, puede ser un buen candidato para exprimir al máximo la experiencia de un MBA [un máster en administración de empresas], ya que, en general, ha alcanzado un grado óptimo de madurez para disfrutar del aprendizaje con humildad, espíritu colaborativo y pragmatismo”, comenta Delia Salinero.

Lo ideal es formarse hasta que uno deja de trabajar, pero requiere de una gran automotivación.

La formación básica que necesitas

Formación de alto nivel aparte, hoy lo básico son las competencias digitales, y un uso correcto, eficiente, crítico y seguro de las nuevas tecnologías de la información. “Quien no maneje con fluidez dispositivos como el móvil y el PC (incluyendo la navegación por Internet, la ofimática y otros programas de uso extendido), correrá un elevado riesgo de exclusión, en la medida en que no solo será descartado de la mayoría de los puestos, sino que ni tan siquiera podrá inscribirse en las ofertas de empleo, que están mayoritariamente online. El Servicio Público de Empleo Estatal pone a disposición de los desempleados formación gratuita en competencias digitales. La edad ya no puede ser una excusa”, continúa Delia Salinero.

A la formación básica en herramientas digitales hay que añadir el conocimiento de programas informáticos propios de cada profesión, como Excel o SAP en el ámbito administrativo. En el área industrial y en el de la logística, donde se registra una alta demanda de empleo y no suele requerirse una elevada cualificación, es recomendable disponer del carné de manipulador de alimentos o el de manejo de carretilla elevadora actualizados, entre otros.

Para acceder a cursillos gratuitos, quienes estén en paro pueden inscribirse en las convocatorias que abren entidades como la Oficina de Empleo, la Agencia para el Empleo de Madrid, o instituciones privadas como la Fundación Adecco. Además existen plataformas online como Miríadax, que dan acceso a diversos cursos, algunos totalmente gratis y otros en los que, con una mínima inversión económica, se obtiene una certificación profesional. Porque es fundamental acreditar las competencias personales. “Hay mayores de 50 años que, aunque no tienen formación reglada u oficial, han adquirido los conocimientos y las capacidades suficientes para desempeñar un puesto de trabajo gracias a su experiencia. Con esas acreditaciones obtienen un reconocimiento oficial que justifica que cuentan con las habilidades necesarias para un puesto determinado, y así pueden acceder a muchas ofertas que ya lo están exigiendo. En este sentido, las Administraciones competentes están empezando a abrir convocatorias periódicas para ello”, comentan en la Fundación Adecco.

Idiomas y ‘soft skills’

Como sabrás, los reclutadores valoran mucho el conocimiento de idiomas. Pero, ¿es tarde para iniciarse en uno si has rebasado el medio siglo de vida? En absoluto, si bien empezar desde cero requiere de un tiempo considerable para alcanzar el nivel que te permita defenderte en una entrevista de trabajo. Ahora bien, si ya existen ciertos conocimientos previos (por ejemplo, la titulación B1 en algunos idiomas como el inglés) los expertos consultados recomiendan “desempolvarlo”, viendo películas y series en versión original subtituladas y/o echando mano de apps gratuitas, antes de seguir con clases online o presenciales. Ahí están también programas formativos más tradicionales como los que ofrecen las mencionadas Oficina de Empleo y la Agencia para el Empleo en Madrid.

Por último, no hay que olvidarse de las llamadas soft skills o habilidades que los mayores de 50 años acostumbran a ver reforzadas con el paso de los años, como la madurez, la templanza, la visión estratégica y el pensamiento crítico. “Quizás la competencia que a esta edad resulta más difícil entrenar es la adaptación al cambio, la voluntad para salir del inmovilismo y/o zona de confort y para atreverse a seguir formándose, aprendiendo y adquiriendo conocimientos para conectar con los nichos de empleo emergentes. En un mercado laboral en continua evolución, la adaptación es la clave del crecimiento profesional y la llave que abre las puertas”, termina Delia Salinero.

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