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Los productos financieros para ayudarte con la jubilación

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Los planes de pensiones, los fondos de inversión y los planes de previsión asegurados pueden ser una excelente solución cuando te jubilas. @iStock by Getty Images

Si te quedan solo unos años para jubilarte, el mercado te ofrece formas de ahorro más allá de los depósitos bancarios. Planes de pensiones, fondos de inversión y planes de previsión asegurados, entre otros, pueden combinarse cuando termina tu vida laboral.

Para complementar la pensión pública de jubilación con una renta es necesario ahorrar. Y comenzar a hacerlo cuanto antes, mejor en la treintena que a los 40. Si tienes a partir de 50 años y no lo has hecho ya, quizás debieras mostrar menos aversión al riesgo al principio e ir reduciéndolo poco a poco conforme se acerca la jubilación. Cuentas con varias opciones más allá del consabido depósito bancario.

“Lo ideal es conocer los distintos activos que existen y elegir, ya que no todos los productos son aconsejables. En España, el 90% de los que tienen más de 65 años tiene una vivienda en propiedad, y están naciendo nuevas formas de convertir esa vivienda en un complemento para la jubilación, pero se puede vivir de alquiler y haber construido un patrimonio a través de fondos de inversión, ETFs, dinero líquido, criptomonedas o cualquier otro activo”, dice Esmeralda Gómez López, autora del libro ¿Quieres cobrar tu pensión? (Editorial Alienta).

Si dirigimos la mirada bancos y aseguradoras, estos son los principales productos de ahorro que ofrecen para que llegues a mayor sin preocupaciones financieras:

Planes de pensiones

Es el producto de ahorro más popular para completar la pensión de jubilación. Su atractivo radica en sus ventajas fiscales: aportando dinero al plan se pagan menos impuestos ese año, esto es, desgrava en la base imponible con un máximo de 8.000 euros anuales. Sin embargo, al rescatarlo tributa como una renta de trabajo.

La organización de consumidores OCU advierte de que solo interesan en pocos casos, pues su ventaja no es tanto una exención de impuestos como un retraso del momento en que se van a pagar: “En el momento del cobro, el ahorrador pagará impuestos no sólo por las ganancias sino por la totalidad de las aportaciones realizadas hasta el momento, que van a la base imponible como rendimiento del trabajo y por tanto, tributará a su tipo marginal, pudiendo llegar a pagar más del 45% de impuestos dependiendo de su comunidad autónoma”.

La tributación de un plan de pensiones es menos ventajosa que la que ofrecen los fondos de inversión, en los que se pagan impuestos al cobrar, pero solo por la ganancia o pérdida patrimonial obtenida.

Los planes de pensiones son caros, su rentabilidad es escasa y su gestión deja bastante que desear.

“Una práctica aconsejable es no rescatarlo el mismo año que te jubiles, ya que ese año aún cobras nómina, y si percibes tu plan de pensiones ese año, el tramo de impuestos será superior. Por lo tanto, es mejor rescatarlo al año siguiente y sucesivos, una cantidad cada año para minimizar los impuestos, ya que se tributa por tramos, igual que en el nómina. Un plan de pensiones ha perdido con el tiempo el incentivo fiscal que en su día pudo tener; los tiempos cambian a gran velocidad, por lo que depositar los ahorros en un producto que no da liquidez no es aconsejable”, comenta Esmeralda Gómez.

Para la OCU, los planes de pensiones pueden interesar a aquellos a quienes les queden menos de 20 años para poder recuperarlos, no quieran dejar dinero en herencia y tengan un perfil de riesgo más conservador. Y hay que tener en cuenta que el inversor sólo puede recuperar su dinero en determinados casos (jubilación, fallecimiento, incapacidad o dependencia, enfermedad grave, paro, etcétera) y que, en comparación con otros productos como los fondos de inversión, son caros, su rentabilidad es escasa y su gestión deja bastante que desear.

Fondos de inversión

Es un producto transparente, accesible y diversificado. Con él puedes invertir en otras geografías y sectores con facilidad, y admite inversiones de pequeñas cantidades y sostenidas en el tiempo. También es muy líquido: lo puedes vender en cualquier momento y recibir tu dinero a los dos días. Y las comisiones resultan más asequibles que las de los planes de pensiones.

El trasvase entre fondos de inversión carece de penalizaciones fiscales, por lo que puedes rebalancear tu propia cartera sin incurrir en pérdidas por la fiscalidad. Además, permite invertir tanto en renta fija como en renta variable las cantidades que previamente se han definido, con la ventaja de que puedes traspasar dinero entre fondos sin penalización fiscal. Solo se pagan impuestos al final, cuando vendes tus participaciones del fondo, por la plusvalía como ganancia o pérdida patrimonial, según los siguientes tramos:

  • Para ganancias inferiores a 6.000 euros, el 19%.
  • Para ganancias entre 6.000 y 50.000 euros, el 21%.
  • Para ganancias que superen los 50.000 euros, el 23%.

“A medida que se acerca la edad de jubilación, los pesos de renta fija deben ir aumentando [reduciendo el nivel de riesgo] si se va a disponer de ese patrimonio llegada la jubilación; en caso de que se quiera dejar de herencia, lo ideal es mantener elevado el peso de renta variable. Hay que ir asegurando el patrimonio a medida que se acerca nuestro retiro”, señala Esmeralda Gómez.

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En España, el 90% de los que tienen más de 65 años tiene una vivienda en propiedad, pero se puede vivir de alquiler y haber construido un patrimonio a través de fondos de inversión, ETFs o criptomonedas. @iStock by Getty Images

¿Qué son los ETFs?

Según Bolsas y Mercados Españoles (BME), los ETFs o fondos cotizados son instrumentos de inversión híbridos entre los fondos y las acciones, de tal manera que reúnen la diversificación que ofrece la cartera de un fondo, pero con la flexibilidad que supone poder entrar y salir con una simple operación en Bolsa. Así, se compran y se venden como cualquier acción, con las mismas comisiones, y tienen su misma fiscalidad, que es distinta a la de los fondos de inversión.

Las comisiones son reducidas, al tratarse de fondos de gestión pasiva cuyo objetivo es la réplica de un índice bursátil.

Además, son fondos indexados, es decir, que replican el comportamiento de un determinado índice de referencia (IBEX 35, DJ Euro Stoxx 50, Nasdaq 100…). Por eso las comisiones que llevan implícitas son reducidas (desde luego, menores a las de otros vehículos de inversión), al tratarse de fondos de gestión pasiva cuyo objetivo es la réplica de un índice bursátil. No tienen comisiones de suscripción ni de reembolso, aunque hay que pagar las comisiones propias de cada operación de compra y venta de un intermediario, como ocurre con las acciones. Ojo porque, si vas a realizar aportaciones periódicas, a largo plazo la suma de estas comisiones puede superar a las que pagues de suscripción y reembolso de un fondo indexado o tradicional.

Entre sus ventajas está su gran liquidez, su capacidad de diversificación y su agilidad, pues permiten obtener la exposición a una cartera de acciones o bonos con una única transacción.

Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS)

Es un producto financiero de ahorro a largo plazo que ejerce como un seguro de vida o de ahorro. Presenta la posibilidad de ahorrar en varias carteras, pudiendo realizar una combinación de activos según el perfil de riesgo y las necesidades de inversión de cada cliente.

Las ganancias generadas están exentas de tributación si al vencimiento el capital se cobra como una renta vitalicia.

El inversor realiza aportaciones periódicas, generalmente mensuales, y el plan suma un rendimiento anual según lo que indique la póliza. La aportación no puede superar los 8.000 euros anuales (no hay una aportación mínima), ni la cantidad acumulada los 240.000 euros.

La liquidez es uno de sus atributos: el capital se rescata en cualquier momento a partir del quinto año, a diferencia de lo que ofrece un plan de pensiones, y el principal de la inversión está garantizado. Las ganancias generadas están exentas de tributación si al vencimiento el capital se cobra como una renta vitalicia, siempre que haya transcurrido una década como mínimo tras la primera aportación.

Planes de Previsión Asegurados (PPA)

Este vehículo de ahorro privado es muy parecido al plan de pensiones, pero se trata de un contrato de seguro, con su asegurado y su beneficiario (que, en caso de fallecimiento, pueden ser terceras personas designadas por el tomador). La diferencia fundamental entre ambos productos reside en que los PPA garantizan un tipo de interés (por eso los rendimientos suelen ser bajos), mientras que la rentabilidad de los planes de pensiones depende del comportamiento de los activos en los que se invierte y de la estrategia de la gestora.

Los PPA contemplan para su rescate las mismas contingencias que los planes de pensiones: jubilación, incapacidad laboral, dependencia, fallecimiento, enfermedad grave y paro de larga duración, o hasta que la antigüedad de las aportaciones sea superior a 10 años. Las aportaciones tienen los mismos límites que los planes de pensiones: no podrán exceder de 8.000 euros anuales.

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