Noticias

Información de interés para la generación sénior.
Conoce el proyecto Vida Silver.

Flamenco, un diálogo entre generaciones

En la imagen, el veterano bailaor flamenco José Santiago, "Carrete de Málaga", quien actuará en julio de 2022 en el ciclo “Flamenco Real”, del Teatro Real de Madrid.

OFRECIDO POR SOLANA ENTERTAINMENT

Respeto, disciplina, pasión… son algunos de los valores intergeneracionales de los que presume –y se encarga de transmitir– nuestro arte flamenco.

Contaba Paco de Lucía que él componía y creaba con una mano aferrada a la tradición y con la otra arañando, buscando. Y esta delicada conexión entre pasado y futuro es precisamente una de las características más definitorias de ‘nuestro arte’ –declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco–, tal y como nos recuerda David López, autor del libro Un tablao en otro mundo (Alianza Editorial): “El flamenco, por sus características musicales, tiene algo que no varía. No sólo es el compás, tan único y especial, sino esa forma de cantarse o tocarse que ha evolucionado muchísimo pero que parece que no lo ha hecho”.

El flamenco es una herramienta de diálogo entre generaciones, un motor que las une y que provoca el tan deseado intercambio de conocimiento y valores (no sólo musicales).

La evolución silenciosa de la que habla el periodista madrileño tiene que ver, y mucho, con la incesante búsqueda de novedosos lenguajes artísticos por parte de las nuevas generaciones, quienes construyen su propio relato a partir de la tradición, tal y como confirma el productor Aurelio Solana, Managing Partner CEO de SO-LA-NA: “Si hablas con los artistas te dirán que escuchan a la Niña de los Peines, Caracol…”. Porque el flamenco es una herramienta de diálogo entre generaciones, un motor que las une y que provoca el tan deseado intercambio de conocimiento y valores (no sólo musicales).

Música, ritual e identidad

“Esta música no es solo música”, confiesa Dorantes, al tiempo que argumenta cómo el flamenco está ligado a la vida y forma parte de la convivencia del núcleo familiar, en el que son primordiales “la escucha ‘al mayor’ y la conciencia de que formamos parte de una comunidad”. Una intergeneracionalidad –a modo de mentoría y aprendizaje– que acaba traduciéndose, según reconoce el pianista sevillano, en oportunidades: “Las reuniones familiares son divertidas y, además, son de aprendizaje continuo. Poco a poco se le van dando ‘voz’ al joven, que siente como un premio el que su familia entienda que ha llegado la hora de poder aportar –con su cante, su baile o su instrumento– a esta comunión artística”. En resumen, mostrar a sus mayores lo aprendido con su escucha.

“En el flamenco son primordiales la escucha ‘al mayor’ y la conciencia de que formamos parte de una comunidad”, asegura el pianista y compositor sevillano Dorantes.

Todo el flamenco se ha aprendido siempre viendo y escuchando, constata David López, quien tuvo que ahondar en la historia de este arte a la hora de documentar su libro: “Eso hacía que fuera por transmisión oral, desde los cantes al toque o al baile. Transmisión de padres a hijos, o de abuelos a nietos, de viejos a jóvenes, en definitiva. Cuando un viejo se arranca a cantar, todos escuchan, nadie interrumpe. En el flamenco se venera a los viejos porque son los maestros y de los que se aprende, al contrario de lo que parece suceder hoy en el resto de la sociedad”.

Los bailaores Pastora Galván (izda.) y Marco Flores (dcha.) también intervienen en la cuarta edición de ‘Flamenco Real’.

Además, prosigue el experto, “el flamenco tiene mucho de ritual. Por la música, por la escenografía, por los palos. El rito en una época en la que desaparecen los ritos y las tradiciones, en un mundo globalizado, estandarizado y de consumo rápido, nos hace sentirnos parte de un todo más profundo, de algo que permanece frente a ese caos de la rapidez y la caducidad”. Rito que es tradición, pero también identidad, en palabras de López, quien remarca la manera en que esta sirve de nexo –al ser heredada de generación en generación– y fomenta tanto el diálogo intergeneracional como el respeto de las más jóvenes hacia las más viejas.

Valores intergenaracionales

Respeto, disciplina, constancia, trabajo, pasión… son los valores intergeneracionales que, según Aurelio Solana, rigen el flamenco y que podrían servir de ejemplo a otras disciplinas, no solo artísticas. Cualidades deseables a cualquier edad, pero mucho más en la gente joven, que es verdad que nunca ha dejado de interesarse por el flamenco, aunque sea a su modo.

“El flamenco sigue teniendo un gran poder de atracción en los jóvenes, las academias de baile están llenas y a los festivales sigue llegando una gran cantidad de artistas noveles que quieren concursar y hacer una carrera, como en el Festival del Cante de las Minas de La Unión”, asegura el Managing Partner CEO de SO-LA-NA. Y sabe muy bien de lo que habla, ya que Solana es director artístico del prestigioso espectáculo Flamenco Real, en pleno desarrollo de su IV edición.

Según Aurelio Solana, respeto, disciplina, constancia, trabajo o pasión son valores intergeneracionales que rigen el flamenco y podrían servir de ejemplo a otras disciplinas, no solo artísticas.

No es casualidad que C. Tangana montase una fiesta flamenca junto a Antonio Carmona y los Ketama para el Tiny Desk Concerts del programa de radio All Songs Considered de NPR Music. Como tampoco lo es que Rosalía, en su segundo disco, titulado el El mal querer y descrito por la prensa especializada como “obra maestra”, mezclase portentosamente las palmas con una caja de ritmos Roland TR-808, samplease un fragmento de Mi cante por bulerías de La Paquera de Jérez o se atreviese a versionar –al igual que hizo Camarón en su día– un pregón de Macandé. Flamenco y fusión han ido, van y seguirán yendo siempre de la mano.

No duda tampoco en desarrollar InterAcciones –diálogos expresivos y emotivos– con otros estilos musicales el propio Dorantes, quien con su técnica escrupulosa y su perfecta ejecución, ha conseguido encumbrar –en el flamenco– el piano “como instrumento solista y sin imitar a la guitarra, conservando el lenguaje propio del instrumento y sus posibilidades, que son riquísimas”. Lo hizo con el contrabajista y compositor francés García-Fons y ahora está fraguando un álbum con los músicos turcos Aytaç Doğan e Ismail Tunçbilek que le tiene “entusiasmadísimo”, ya que “la sinergia es brutal”.

¿Es entonces la fusión el futuro del flamenco? Pues sí y no. Porque siempre es un acierto, “pero no todo puede ser fusión”, concluye Aurelio Solana.

 

Agenda que te puede interesar