Información de interés para la generación sénior.
Conoce el proyecto Vida Silver.

Yoga en casa a partir de los 50 años: ¿te conviene?

Yoga en casa
La práctica del yoga es clave para mejorar la flexibilidad y favorecer un envejecimiento activo. @iStock by Getty Images

Lejos de ser un deporte, esta disciplina india persigue la perfección espiritual, pero no está hecha para todos los públicos. ¿Qué tipo de yoga es el más apropiado para los silver? Los expertos nos aclaran qué se puede practicar y qué no.

Ojo con coger una esterilla o colchoneta, colocarla en el salón o en otro rincón de la casa, descargarse una aplicación de yoga y comenzar a contorsionarse con orden pero sin concierto. A partir de los 50 años (incluso de los 35) no es recomendable practicar yoga solo en casa sin la supervisión de un instructor si nunca antes lo habías hecho, pues el riesgo de lesionarse es muy elevado.

Para practicar yoga, lo más aconsejable es acudir a una escuela de manera presencial, recibir al profesor en casa o apuntarse a una academia online.

El yoga no es una especialidad gimnástica, ni siquiera un deporte, sino un conjunto de disciplinas físico-mentales destinadas a conseguir la perfección espiritual y la unión con lo absoluto (diccionario de la RAE dixit). En el yoga, que procede de la India y cuya filosofía diverge del pensamiento occidental, se incluyen técnicas de trabajo posturales, pero también la respiración, la concentración, el equilibrio… No lo confundamos, pues, con el pilates, ni con la sucesión de posturas acrobáticas exóticas. Para practicar yoga, lo más aconsejable es acudir a una escuela de manera presencial o, si esto no es posible, recibir al profesor en casa o apuntarse a una academia online. Pero no a cualquiera.

Al boom del yoga (según la consultora Allied Market Research, la industria mundial del yoga generó 37.460 millones de dólares en 2019 y se espera que produzca 66.220 millones para 2027) se le ha sumado la proliferación de programas de software de videochat como Zoom y Microsoft Teams, por lo que ha habido un exceso de profesores que han obtenido su titulación en un mes y que se han asomado a Internet para dar clase.

Lo mejor es pedir credenciales a la escuela y al profesor, y exigirles que estén debidamente acreditados por entidades oficiales.

Un maestro que no se haya formado durante al menos cuatro años no puede haber asimilado la parte anatómica, la filosófica, la estructural y la psicológica del yoga, dicen los más veteranos. Por eso lo mejor es pedir credenciales a la escuela y al profesor, y exigirles que estén debidamente acreditados por entidades oficiales como la Asociación Española de Practicantes de Yoga (Aepy) o por la Federación Española de Entidades Formadoras de Yoga (Fedefy).

Yoga con monitor
La ayuda de un monitor resulta imprescindible para practicar yoga con la máxima seguridad. @iStock by Getty Images

Aprender las posturas con un profesor

“Aunque con la pandemia he abierto mi escuela también en Internet, siempre he sido antionline. El yoga no se puede enseñar por ordenador si la persona no ha tenido nunca contacto con él y si quien lo enseña no establece una pedagogía que le facilite que pueda empezar desde el principio por Internet”, dice Conchita Morera, presidenta del comité pedagógico de la Aepy y formadora de profesores de yoga.

Para esta profesional de 60 años, hay que desconfiar de esas aplicaciones que van indicando una serie de posturas sin explicarlas y de las clases masivas en las que no se centran en cada uno de los alumnos. Eso sí, el problema es mínimo si se trata de una plataforma en directo, tipo Zoom, a través de la cual el profesor vea lo que está haciendo el aprendiz en cada momento.

“Normalmente hay que parar, explicar y vigilar que el alumno lo haga bien. La corrección no se realiza nunca tocando al alumno y diciéndole ‘ponte así’, porque le sacas de su sitio, sino que son correcciones verbales para que el alumno integre lo que está haciendo. Llevo 40 años enseñando y 20 formando a profesores, y la mayoría de las formaciones que se hacen hoy en España son nefastas. Se trabaja por imitación, haciendo lo mismo que está haciendo el profesor. Y una persona mayor no puede trabajar por imitación. Lo ideal es que el profesor se paseé por la sala, observe, corrija a medida que ve cómo se está efectuando el trabajo (por la expresión de la cara y de los músculos del alumno) y dé información sobre cómo tiene que respirar, cómo tiene que vivir la postura interiormente, etcétera”.

Si el alumno padece artrosis, osteoporosis o cansancio, necesita un profesor que tenga conocimientos específicos de su rango de edad.

Según Mayte Criado, expresidenta de la Federación Europea de Yoga, formadora de profesores y fundadora de la Escuela Internacional de Yoga, los instructores deben, además, tener en cuenta las dolencias típicas de cada edad. “Hay que adaptar la práctica a cada persona y no sobrepasar ciertas exigencias. Si el alumno padece artrosis, osteoporosis o cansancio, situaciones normales a partir de los 50 años, necesita un profesor que tenga conocimientos específicos de su rango de edad”.

Yoga custom
Existen ejercicios de yoga a medida, en función de la edad y las dolencias de cada alumno. @iStock by Getty Images

Rāja, el yoga más completo

Ante la disyuntiva de qué tipo de yoga realizar cuando ya se han cumplido los 55 (hay muchos: ashtanga, power yoga, kriya, dhyana, kundalini…), Conchita Morera comenta que el más completo es el Rāja. “Incluye el hatha yoga [un estilo clásico de posturas y técnicas de respiración] pero es más tranquilo, y engloba todo lo que son las técnicas de respiración en posición sentada. Está centrado en la meditación”.

Conchita Morera, experta y formadora de profesores, no recomienda la disciplina Bikram y tampoco aconseja el ashtanga o vinyasa.

Entre los que plantean más dudas está el Bikram, que se practica en una habitación calentada a unos 40º con una humedad del 40% aproximadamente. “No se lo recomiendo a nadie con sentido común. Te venden que hacen yoga en las condiciones climáticas de la India, pero no es verdad. En invierno, en algunas zonas de la India pueden estar a menos 9 grados”, dice Morera, quien tampoco aconseja el ashtanga o vinyasa “porque a partir de una edad, si a la persona no se le ha enseñado a trabajar con correcciones vertebrales a partir de la retroversión pélvica, de colocación de la columna, etcétera, cuando haga algo de primeras se va a romper, porque el ejercicio es muy rápido y muy violento”.

En cambio, para Mayte Criado no existe un tipo de yoga que tenga la receta exacta de qué necesita un alumno. “Lo que hay es un profesor que adapta el yoga a las peculiaridades de la persona. Eso sí, las posturas invertidas en yoga son muy características, pero también exigentes. Hay que tener cuidado por la presión alta, y por el peso en las muñecas si hay artrosis u osteoporosis”.

Agenda que te puede interesar