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Reinventarse después de la pandemia

Jacqueline van Paassen
Jacqueline van Paassen es Managing Director, Lead4Agility S.L.

Winston Churchill dijo en una ocasión que “nunca dejes que una buena crisis se desperdicie”, al referirse a que las Naciones Unidas nunca habrían existido sin la II Guerra Mundial. Tendemos a pensar en las crisis y en las dificultades como algo que debemos superar o, en un sentido más positivo, como algo que nos ayuda a desarrollar la resiliencia. Pero, desde una perspectiva neurobiológica, este momento de transición de la vida pandémica a la vida post-pandemia puede ser una excelente oportunidad para reinventarnos.

Soy consciente de la brecha que tiende a existir entre lo que decimos que queremos y lo que realmente hacemos como humanos.

El año pasado sacudió todas nuestras creencias culturales, nuestras rutinas y sistemas, creando así un espacio temporal más flexible en el que el cambio es más sencillo. Estas experiencias nos marcan en cómo nos sentimos, cómo nos comportamos y cómo respondemos a eventos futuros, por lo que este es el momento de tomar una decisión consciente sobre qué nos gustaría que influenciara en nuestra vida.

Durante el confinamiento muchos de nosotros reevaluamos nuestras vidas y experimentamos un cambio en las prioridades. Cuando mantenemos una conversación sobre realizar cambios significativos en nuestra vida, la relación entre los objetivos, los hábitos y nuestra identidad cobra importancia. Como investigadora y doctorando en Cambio Transformacional, y en mi experiencia personal como empresaria, soy consciente de la brecha que tiende a existir entre lo que decimos que queremos y lo que realmente hacemos como humanos. En palabras del economista J.K. Galbraith: “Ante la disyuntiva de cambiar de opinión y demostrar que no hay necesidad de hacerlo, casi todo el mundo se ocupa de la prueba”.

Construir hábitos y comportamientos

Dada la preferencia humana por lo conocido, lo cómodo y lo predecible, ¿qué podemos hacer para que el cambio sea duradero? Normalmente, empezamos el proceso de cambio centrándonos en el resultado, en lo que queremos conseguir. Pero eso solo conduce a un cambio de comportamiento temporal. Un cambio más profundo implicaría modificar el proceso, la construcción de los hábitos y los sistemas necesarios. Desarrollar una práctica de meditación para tener un mayor rendimiento sería un ejemplo de eso.

Pero el cambio más profundo tiene que ver con cómo nos vemos a nosotros mismos, cómo es nuestra identidad. Detrás de cada acción para conseguir un objetivo hay un sistema de creencias, un conjunto de ideas conscientes o inconscientes sobre lo que es verdad y lo que es posible para nosotros. Al decir cosas como “no soy bueno con la tecnología” o “no soy un emprendedor”, no solo nos limitamos, ni siquiera comenzamos a tomar medidas para desarrollar las habilidades necesarias. Estas creencias, la imagen que tenemos de nosotros mismos y nuestras suposiciones, constituyen una parte importante de nuestra identidad.

Cambio prioridades
Cambiar un mal hábito cuesta más que instalar uno nuevo y bueno, pero hacerlo tiene su recompensa. @iStock

Por lo tanto, el verdadero cambio de comportamiento debe comenzar con el cambio interior. Los objetivos son necesarios, pero no suficientes. Soy consciente de que es más fácil decirlo que hacerlo, pero ¿cómo podríamos cambiar la forma en que nos vemos a nosotros mismos? Es aquí donde entran en juego los hábitos. Cada acción que tomamos es como un voto a favor del tipo de persona en la que nos queremos convertir. Y así, cuanto más mostramos y convertimos las acciones en hábitos, más votos emitimos para convertirnos en un determinado tipo de persona.

El objetivo no es mantener nuestra dieta, el objetivo es convertirnos en una persona atlética. ¿Qué hace una persona atlética? ¿Qué tipo de elecciones toma? ¿Qué habilidades tiene? La clave es desarrollar hábitos sostenibles en torno a estos comportamientos y elecciones.

¿Cómo construir hábitos de manera exitosa?

1. Crear conscientemente una sensación de progreso. El hecho de que los malos hábitos se formen muy fácilmente y los buenos hábitos a menudo lleven más tiempo, tiene que ver con una brecha de tiempo y recompensa. Tener una estrategia para sentirse bien y exitoso, tan pronto como termine el comportamiento, es esencial para desarrollar hábitos. Por ejemplo, podemos utilizar una señal visual para organizar mentalmente los logros: ¿necesitas acercarse a diez patrocinadores potenciales para su proyecto social? Pues coloca una pizarra con diez imanes y mueve uno a un apartado, de nombre ‘Hecho’, después de cada llamada. Puede ser tan simple como eso.

2. Escálelo hacia abajo. Primero debemos establecer un hábito antes de poder mejorarlo. Por ejemplo, si quieres ir más al gimnasio, quédate el primer día solo cinco minutos y, después, encuentra una manera de mejorar un 1% cada día. Tendemos a sobrestimar lo que se puede hacer en un día, pero subestimamos lo que se puede hacer en seis meses.

3. Haga que el comportamiento deseado tenga la menor resistencia posible. Muchos de nuestros comportamientos son solo por conveniencia. Recomiendo que estructures tu entorno para que las señales de tus buenos hábitos sean evidentes y las señales de tus malos hábitos sean invisibles. Por ejemplo, coloca tus zapatillas para correr al lado de su cama, para que puedas ponértelas inmediatamente después de despertarte; o apaga tu teléfono y colócalo en el otro lado de la casa, cuando desarrolles tu hábito de escribir una hora al día.

Cada acción que tomamos es como un voto a favor del tipo de persona en la que nos queremos convertir.

Los hábitos y sus señales no solo están arraigados en nuestro cerebro, sino que también están arraigados en el entorno que nos rodea, en nuestro lenguaje, en el espacio que usamos, en nuestras reglas y sistemas de trabajo. Así que únete a un grupo en el que tu comportamiento deseado sea el comportamiento predeterminado del grupo. El cerebro conecta todo lo que hacemos repetidamente; así es como se forman los hábitos.

En este sentido, las historias que nos contamos una y otra vez sobre quiénes somos y qué somos capaces de hacer se convierten en caminos predeterminados que el cerebro activa de forma natural. Utiliza este momento único para crear conscientemente los hábitos, los sistemas y las formas de pensar, para que se generen los resultados que realmente sean importantes para ti, a menos que prefieras dejar que la vida lo “controle”.

Jacqueline van Paassen es fundadora y Managing Director de Lead4Agility S.L.

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