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Qué es el vértigo y por qué no debemos confundirlo con un mareo

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Muchas son las causas que provocan cuadros de vértigo, pero los asociados a migraña (VMAM) son los más complicados de diagnosticar.

De repente un día te levantas y todo te da vueltas, los objetos giran a tu alrededor, y sufres sudación y taquicardia. Te sientes como James Stewart en la película “Vértigo”, de Alfred Hitchcock, solo que sin Kim Novak a tu lado para recordarte a tu amor perdido. Tranquilo, es probable que estés sufriendo un ataque de vértigo, cuadro de vértigo, que dirían los especialistas.

“Los cuadros de vértigo agudo se caracterizan fundamentalmente por sensación de giro de objetos, que se agudiza con los movimientos rápidos de la cabeza, que nos impiden enfocar bien. Es un cuadro muy intenso que provoca que no podamos movernos de la cama. En muchas ocasiones se acompaña de náuseas y vómitos, taquicardia, sudoración intensa y otros síntomas, como presión en el oído, perdida auditiva, dolor de cabeza, etc.”, explica el doctor Joaquín Alacio, Jefe de Servicio de Otorrinolaringología del complejo hospitalario Ruber Juan Bravo, quien nos recuerda que lo definitivo para el diagnóstico de vértigo es la aparición del nistagmo (movimientos oculares rápidos que se pueden apreciar de forma espontánea o ser provocados con movimientos de la cabeza o cambios posturales).

“Los cuadros de vértigo agudo se caracterizan fundamentalmente por sensación de giro de objetos, que se agudiza con los movimientos rápidos de la cabeza, que nos impiden enfocar bien”, asegura el doctor Joaquín Alacio.

De ahí, que no haya que confundir los vértigos con los simples mareos, cuya sensación es menos intensa y se asemeja –por la inseguridad en los movimientos y el balanceo en la marcha– a estar ebrio.

Tipos de vértigo

El equilibrio, en palabras del especialista, se mantiene gracias la interacción entre los estímulos externos que recogen nuestros sensores –fundamentalmente visuales, laberínticos (en el oído interno) y propioceptivos (en nuestros músculos, articulaciones, ligamentos, tendones y huesos)– que son enviados e integrados a nivel del sistema nervioso central y desencadenan una respuesta que nos permite mantener la postura correcta ante los cambios del entorno.

Por ello, la clasificación más simple de las utilizadas para empezar a diagnosticar un vértigo es entre los que son de origen periférico, a nivel de los receptores externos vista, oído o sistema sensorial propioceptivo (el que establece el sentido de posición de los diferentes segmentos corporales), y los centrales, a nivel del sistema nervioso central, donde se integra la información recogida y se elaboran las respuestas adecuadas. “En ocasiones las causas ocurren por alteraciones tanto en los estímulos que se recogen (periféricos) y la integración de los mismos (centrales), definiendo un grupo de trastornos mixtos (periféricos y centrales)”, aclara el doctor Joaquín Alacio.

Causas del vértigo

Las causas del vértigo periférico son muchas y muy variadas. Por ejemplo, los vestibulares son originados en el oído interno (laberinto) o en el nervio auditivo (retro laberínticos) a causa de infecciones o dolencias autoinmunes, traumáticas o tumorales, entre otras; los oculares tienen su origen en alteraciones visuales, gafas incorrectas, astigmatismo, etc; y los propioceptivos, en cervicalgias, artrosis cervical, osteoporosis y alteraciones neurológicas de sensibilidad profunda. “Los receptores táctiles plantares y de los miembros inferiores nos indican cuando estamos de pie o sentados y los receptores cervicales nos indican la posición de la cabeza con respecto al resto del cuerpo. Alteraciones en cualquiera de estos sistemas pueden ser causa de vértigo periférico”, puntualiza el Jefe de Servicio de Otorrinolaringología del complejo hospitalario Ruber Juan Bravo.

Los vértigos centrales pueden ser psicógenos (agorafobia, fobia a las alturas, depresión, etc.), neurológicos (esclerosis múltiple, epilepsia, cefalea tensional, etc.) o sintémicos (hipertensión, arritmias, alteraciones endocrinas durante la pubertad o la menopausia, etc); también pueden ser causados por una conmoción cerebral.

Existe, además, un tipo de vértigo que combina los dos anteriores, cuyas causas son mixtas (tóxicos, insuficiencia vertebro basilar, neuropatías sistémicas y centrales, prebivertigo, etc.).

Diagnósis y tratamiento

Inicialmente, se procedería a evaluar el nistagmo, explorar cómo es el equilibrio estático y valorar otras alteraciones neurológicas, ya que “el principal método diagnóstico es la elaboración de una correcta historia clínica, escuchar al paciente y preguntar por los síntomas que tiene, la frecuencia, las causas que las desencadenan, la intensidad, el tiempo de evolución y los síntomas acompañantes”, tal y como reconoce el especialista en otorrinolaringología y patologia cervico facial. También existen pruebas instrumentales muy específicas o de imagen (resonancia magnética cerebral) para explorar el oido.

Migrañas y vértigo multisensorial

Un tipo de cuadro que, en muchas ocasiones, se escapa al diagnóstico médico es el Vértigo y Mareo Asociado a Migraña (VMAM), ya que presenta características clínicas muy diferentes y, en la edad adulta, los síntomas son menos evidentes. “Habitualmente el diagnostico requiere de un alto índice de sospecha, sobre todo cuando aparecen crisis repetidas, hay antecedentes personales de dolor de cabeza o aparecen síntomas visuales como luces, centelleos u otros. En estos casos es importante hacer un diagnóstico diferencial con otros procesos tumorales que pueden dar clínica similar”, confiesa el doctor.

Respecto a los vértigos multisensoriales, multifactoriales, estos son asociados en muchas ocasiones a las personas de más edad, definiendo un concepto genérico conocido como presbivértigo. Una consecuencia fisiológica de cumplir años debido a que el paso del tiempo supone un deterioro progresivo de los sistemas del organismo (alteraciones del sistema músculo-esquelético, del cardiovacular, del sistema nervioso central, etc.), entre ellos los que regulan el control del equilibrio (sistema vestivular).

“Como vemos, las causas son múltiples y en muchas ocasiones no llegamos a un factor único que se pueda diagnosticar. Lo más importante del mareo, de la inestabilidad en personas más mayores, es la alta incidencia de caídas accidentales que origina con las complicaciones asociadas que genera y poner los medios a nuestro alcance para evitarlas”, aconseja el otorrinolaringólogo.

Tratamiento

Según explica el especialista, en la fase aguda de la crisis vertiginosa es importante utilizar sedantes (durante el menor tiempo posible), mantener una correcta hidratación del paciente (siendo en ocasiones es necesario el ingreso y la medicación por vía intravenosa) y, dependiendo de la causa de sospecha, se añaden antinflamatorios, corticoides por vía intravenosa para acelerar la resolución del proceso. Al mismo tiempo, para mitigar los síntomas, se recomienda realizar movimientos lentos y evitar giros bruscos cefálicos, dormir con la cabeza elevada y mantener la mirada fija en un punto (lo que disminuirá el movimiento ocular rápido).

Por otro lado, en las fases crónicas lo más importante es un diagnóstico correcto que permitirá adecuar el tratamiento, pero es fundamental realizar una serie de ejercicios de rehabilitación del equilibrio. También, en el caso de las personas mayores, es aconsejable adecuar la vivienda, manteniendo una iluminación correcta, evitar colchones demasiado blandos, realizar actividad habitual, pasear, utilizar calzados adecuados, etc.

En muchos casos es importante la rehabilitación vestibular, así como las maniobras posturales para aliviar los síntomas del vértigo postural benigno.

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