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Diferencia entre RGB y CMYK

Conoce las diferencias entre los colores RGB y CMYK para técnicas de impresión.

27 jul 2021

Los acrónimos RGB y CMYK se refieren a códigos o modelos de colores diferenciados entre sí en múltiples aspectos. Dichos aspectos deben ser considerados a la hora de imprimir un logo, imagen o cualquier otro archivo digital con distintos colores y tonalidades.

La importancia de esto radica en la obtención de los resultados esperados, ya que al imprimir un archivo RGB con una impresora CMYK, los colores reproducidos no serán los que se habían percibido mediante la pantalla de una TV, monitor u otros dispositivos digitales.

Los profesionales están muy al tanto de dichos aspectos, pero cualquiera puede conocerlos mediante DIGICOM, la feria de Impresión Digital y Comunicación Visual de IFEMA MADRID, centrada en dar a conocer las últimas novedades tecnológicas y tendencias de este sector.

La principal diferencia entre RGB y CMYK

Un paso importante para trabajar adecuadamente con estos modelos de colores es conocer el significado de sus siglas.

  • RGB: red, green y blue (rojo, verde y azul).
  • CMYK: cian, magenta, yellow y key black (cian, magenta, amarillo y negro).

La razón por la cual en el código CMYK el negro se identifica con la K de “Key” en lugar de con la B de “Black” es para evitar confundirlo con la B de “Blue” del modelo RGB.

RGB y CMYK: diferencias esenciales adicionales

En términos específicos, las diferencias más importantes entre estos dos modelos, y que tienen un impacto directo en las múltiples técnicas de impresión, son las siguientes:

Tipo de color/pigmento

  • RGB: colores primarios de la luz, capaz de reproducir cualquier color por medio de la mezcla entre sus tres colores básicos. Por ello, también es conocido como modelo de síntesis aditiva.
  • CMYK: colores primarios del pigmento, sus mezclas producen una gama de colores diferentes. Dado su proceso de combinación de colores, es conocido como técnica sustractiva.

Intensidad de los tonos

  • RGB: la mezcla homogénea entre sus tres colores primarios conlleva a la obtención del blanco.
  • CMYK: combinando la totalidad de sus colores, se obtiene el color negro (que, realmente, no es un negro puro).

Medio de reproducción

  • RGB: es el código utilizado en pantallas, monitores, cámaras y demás dispositivos digitales para la reproducción de píxeles.
  • CMYK: se refiere al código utilizado por las imprentas, bien sea sobre distintos tipos de papel o sobre prendas textiles.

Es igualmente importante destacar que el modelo RGB funciona directamente con los distintos espectros de luz, los cuales entran en contacto (y son reconocidos) por los conos presentes en el ojo humano, mientras que el modelo CMYK funciona con los distintos grados de luminosidad de cada tono o pigmento, que son reconocidos mayormente por los bastones.

Además, debe quedar claro que tanto bastones como conos son células fotorreceptoras del ojo que trabajan en conjunto para dar una visión nítida y colorida del entorno.

¿Cómo evitar discrepancias entre el diseño digital y la impresión física?

Hoy en día, la mayoría de los softwares y programas informáticos vinculados al sector del diseño, el arte y la imprenta digitales están automatizados para convertir los archivos desde el formato RGB hacia el CMYK. No obstante, cabe señalar que esto puede hacerse manualmente por medio de herramientas como Adobe Photoshop o Adobe Illustrator.

La razón por la cual puede haber una gran diferencia entre los colores reproducidos por estos métodos es bastante sencilla: mientras que las pantallas digitales pueden reproducir píxeles con millones de colores, las impresiones son (y deben serlo) más específicas o estrictas.

En otras palabras, la gama de colores RGB es más propia de medios digitales e incluso electrónicos (como las luces LED), mientras que la técnica CMYK está pensada para la impresión de colores físicos sobre materiales o superficies que se pueden tener en la mano.

¿Cuándo es mejor utilizar una u otra técnica?

Los archivos digitales diseñados para aparecer en una página web, una presentación con proyectores, la reproducción de contenido multimedia o cualquier otro medio digital, es mejor y hasta necesario trabajarlos por medio del modelo de gestión de colores RGB.

En cambio, cuando se trata de proyectos que buscan resultados físicos como los de serigrafía en textiles, metales u otras superficies, lo correcto sería trabajar a partir de la técnica de impresión con CMYK. Sin embargo, también se puede hacer desde el código RGB, siempre y cuando se pueda asegurar una conversión de un formato al otro durante el proceso de imprenta.

En conclusión, no se puede decir que de estas técnicas de impresión una sea mejor o peor que la otra. Simplemente se trata de códigos diferentes para la obtención de colores en medios igualmente distintos, y habrá de elegirse una u otra en función del trabajo que se quiera realizar.