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El amor por la fotografía de Ana Nance

La fotógrafa estadounidense Ana Nance nos acompañó en una nueva experiencia, que fue posible gracias a la colaboración de B travel como patrocinador de Vida Silver, donde realizó una visita guiada por su exposición dedicada a los altares en B travel Xperience Madrid.

Cuando hablamos de altares lo hacemos de superficies planas que se utilizan como base para rituales o presentaciones religiosas. Sin embargo, quedarnos en esta definición de diccionario sería injusto después de compartir la tarde del pasado 7 de julio con una narradora de historias que se define a sí misma como mensajera, maestra, estudiante, madre y amante de la vida.

Ana Nance ha viajado en los últimos 30 años a más de 100 países, acompañada siempre de su inseparable cámara de fotos. Directora del Máster de Fotografía Profesional en IED Madrid, su estilo reflexivo y profundo, en el que la naturaleza y la humanidad ocupan un lugar privilegiado, queda bien patente en ‘Alters: Altering Altars’, la exposición instalada en el espacio cultural B travel Xperience Madrid, especialistas en grandes viajes que potencian las experiencias exclusivas y el asesoramiento experto. Una filosofía que potencian en eventos y exposiciones como esta, que forma parte de la 25ª edición de PhotoEspaña.

Aprovechando este contexto, una veintena de personas nos acompañaron en una nueva experiencia Vida Silver – después de la merienda con la influencer silver de moda Camino Villa y de la ruta comentada por el Madrid de la Movida – participando en una visita guiada por una muestra que podemos visitar gratuitamente hasta el próximo 15 de septiembre en la calle Miguel Ángel, 33, junto a la parada de metro Gregorio Marañón.

“Empecé a investigar en mi archivo y a encontrar altares que me hacían pensar en mis imágenes personales, entre las que iba encontrando muchas con este hilo conductor. Casi nunca hago fotos de personas y suelo retratar objetos culturales, casi siempre hechos en la calle. Empecé a profundizar cada vez más en ellos y a ver el sentido a organizar esta exposición”. Así nos explicó la artista el punto de partida de una exhibición que ha requerido una investigación etimológica, histórica y fotográfica hasta exponer imágenes que hoy nos presenta como alegorías o fábulas que nos permitan hacer su propia interpretación a partir de sus conocimientos y creencias.

Entre las obras que más llamaron nuestra atención en esta experiencia, que ha sido posible gracias a la colaboración de B travel como patrocinador de Vida Silver, destacó un mural lleno de fotografías en el que se retratan recuerdos de un restaurante de carretera chino, una mezquita de Jerusalén, un templo en Camboya, una iglesia protestante en Belmond (Estados Unidos), un parque nacional en África o un mercado de Jamaica, entre otras tantas instantáneas.

Otras de las piezas en las que más tiempo nos detuvimos fue en una instalación en vídeo con música espiritual con la que la autora reflexiona sobre “las cosas que adoramos o la importancia que ponemos en estas creencias e ideologías” y en un altar vivo con multitud de objetos guardados por Ana durante sus viajes. Además, descubrimos la historia que habita detrás de cada pieza de la artista, que tiene su estudio en Nave Oporto (Carabanchel).

Durante la experiencia pudimos percatarnos de su cariño por un bodegón titulado ‘Las cosas de la artista’, en el que retrata un rincón de la casa neoyorkina de la escultora francesa Louise Bourgeois, a la que admira profundamente, conocida en España por la gran escultura con forma de araña situada junto al Guggenheim de Bilbao. Este encargo realizado por ‘El País Semanal’ tiene mucho significado para ella, que pudo visitar el lugar antes de que abriese al público por primera vez, inmortalizando varios objetos situados en la chimenea de la sala de estar de Bourgeois.

A partir de todos estos viajes, Ana Nance ha ido creando su narrativa a través de una curiosidad innata por las diferentes culturas y los objetos de la vida cotidiana mediante fotografías que hoy comparte con nosotros como documentos artísticos que reflejan el contexto y las características de las comunidades que ha ido descubriendo.

Después de compartir impresiones y un aperitivo, tuvimos la oportunidad de hacerle algunas preguntas para poder conocerla un poco mejor:

Ana, ¿qué significa para ti la fotografía?

La fotografía para mí es una ventana al mundo y la razón por la que ando, muevo, busco y que me hace sentir que hago algo importante en la vida. También es cierto que te causa muchas inquietudes sobre lo que estás haciendo, si lo estás haciendo bien y si tiene o no importancia. No soy una persona sencilla, pero creo que con ella he encontrado mi misión vital.

¿Qué significa para ti esta colaboración con PhotoEspaña?

PhotoEspaña es la roca de nuestra profesión. Ellos son los que defienden y dan la oportunidad al público de ver la importancia y la seriedad que tiene un trabajo como el nuestro. Trabajar con ellos es un privilegio que te hace entender que estás ocupando un lugar importante en la profesión.

En esta exposición, ¿hay alguna obra que tenga un especial significado para ti?

Es algo que va por momentos, porque aún sigo encontrando algo nuevo en mis obras que hacen que vuelva a enamorarme de ellas. Pero es cierto que, en las últimas semanas, estoy muy conectada con la fotografía de Louise Bourgeois. No es solo por el significado que tiene, sino por las marcas de maquillaje del bodegón, que también forman parte de mi infancia. Es una fotografía muy natural al mismo tiempo que cuenta con una gran complejidad en sí. Cada vez que la observo me afecta de una forma distinta… 

¿Cómo crees que es la situación de la fotografía actualmente con el impacto de internet y las redes sociales?

Al ser profesora analizo mucho a la gente joven y he tenido mis momentos de analizar la situación. Por una parte, pienso que todas las personas estamos mejor educadas hoy en día en el lenguaje visual, al mismo tiempo que resulta más difícil hacer una fotografía más inteligente, porque tenemos más retos e información. Hay tanto material en el mundo que, si repetimos lo mismo, no avanzamos. La parte negativa es la comercial, ya que muchas empresas quieren usar la imagen sin valorar siempre la parte profesional. Creo que eso también es culpa de la profesión.

¿Cómo has vivido esta nueva experiencia Vida Silver de la que has sido protagonista?

¡Ha sido maravilloso! Me ha encantado, porque las personas que vienen de forma voluntaria lo hacen con voluntad e interés. Siempre me siento más cómoda en estos momentos que en otros que responden a compromisos de nuestra profesión.

Y, por último, ¿qué fotógrafos nos recomendarías y crees que más te han influido en tu trayectoria?

Es una pregunta difícil porque imparto Historia de la Fotografía y podría darte muchos nombres… pero optaría por William Eggleston, porque es del sur de los Estados Unidos, como yo, y ha fotografiado la vida cotidiana y el color en los bodegones, influyéndome mucho. En segundo lugar, Mary Ellen Mark, una fotógrafa que trabajó en periodismo con retratos, recientemente fallecida y a la que admiraba mucho.

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