Guía del viajero responsable

Excursionistas en la montaña

Guía del viajero responsable con el clima

¿Existe el cambio climático? ¿Qué es?

No es algo nuevo. El clima de la Tierra nunca ha sido estático. A lo largo de la historia del planeta, ha habido periodos alternos cálidos y fríos. Son varias las glaciaciones y los periodos interglaciares que se han producido en el ciclo de unos 100.000 años.

Se llama cambio climático a la variación global del clima de la Tierra, que es debido a causas naturales y también a la acción del hombre. Estas variaciones se producen a muy diversas escalas de tiempo y sobre todos los parámetros climáticos: temperatura, precipitaciones, nubosidad, etc.

Entra en escena un nuevo concepto muy ligado al clima: el “efecto de invernadero”, que se refiere a la retención del calor del Sol en la atmósfera de la Tierra por parte de una capa de gases. Cuando el Sol incide en el suelo, parte del calor lo absorbe el sustrato y parte rebota ascendiendo hasta regresar a la atmósfera, donde estos gases evitan que salga. Si no existiera esta capa de gases en la atmósfera que mantuvieran la temperatura, sencillamente la vida tal como la conocemos no sería posible, ya que el planeta sería demasiado frío. 

Entre estos gases se encuentran el dióxido de carbono (CO2), el óxido nitroso y el metano, que liberados de forma natural, son también regulados por parte de la naturaleza para permitir ese equilibrio vital. Pero con la llegada de la industrialización la concentración de estos gases, que también -y sobre todo- son liberados por la industria, la agricultura y el uso de combustibles fósiles para obtener energía, ha aumentado desde el siglo pasado en un 30%. Aquí se encuentra el verdadero problema, en la actuación humana como acelerador del proceso, tanto que la naturaleza no puede encontrar el equilibrio por sí misma. El resultado es el temido calentamiento global.

2030, punto de NO RETORNO

En 2030 se cruzará la línea de No Retorno para los efectos del Cambio Climático y se producirá el aumento de 1.5ºC en el planeta, con la consiguiente influencia directa sobre los eventos climáticos extremos, la pérdida masiva de biodiversidad, o el derretimiento de los polos, que serán irreversibles.

Hay que luchar de forma activa desde YA para evitar que esto suceda al llegar a la línea roja marcada en el calendario del planeta por Naciones Unidas.

Cada pequeña acción suma y por eso queremos presentarte una serie de consejos y recomendaciones para viajar de forma responsable con el clima. Tu comportamiento y actuación como viajero es clave, ya sabes “Piensa globalmente, actúa localmente” (Patrick Geddes). En Expotural queremos que las Buenas Prácticas sean el faro que guíe tu viaje.

Reduce Emisiones en el Transporte

Usa vehículos sostenibles y transportes públicos. Para larga distancia mejor el tren que el avión. Realiza los desplazamientos cortos a pie o en bicicleta y, si tienes que usar el coche, que sea a la velocidad necesaria (emitirás de media un 15% menos de CO2). Practica en tus vacaciones el Slow Drive.

Evita al máximo los desplazamientos en avión, es el medio de locomoción más contaminante tanto por kilómetro como por pasajero. Por ejemplo, para un desplazamiento entre Madrid y Valencia, las emisiones de CO2 a la atmósfera por pasajero viajando en avión son 109,2 Kg., en coche 42,3 kg. y haciéndolo en tren 12,1 kg. para el mismo trayecto de ida.

Si tienes que usar el coche, compártelo y realiza solo los desplazamientos necesarios, conduciendo a la velocidad adecuada. Recuerda que al aumentar la velocidad, aumenta el gasto y se multiplica el CO2 emitido. Cada litro de combustible del vehículo supone unos 2,5 kilos de CO2 emitidos.

En tus excursiones elige las actividades que usan y fomentan medios de transporte como las embarcaciones tradicionales, etc. Sin el empleo de animales como tiro o carga.

Contrata empresas locales.

Viaja a Destinos Sostenibles

Cada vez hay más destinos, desde países a municipios, que apuestan por la sostenibilidad. Se abastecen de energías renovables, son autosuficientes, optimizan la gestión del territorio y sus recursos... Los puedes identificar porque se acreditan o adhieren a diferentes sistemas de sostenibilidad y calidad turística. Existen sellos y certificaciones que avalan el compromiso con la sostenibilidad de destinos, empresas y profesionales: Biosphere Responsable Tourism, EMAS, etiquetas Ecolabel, etc.

Destinos que abogan por energías limpias, evitando el consumo de combustibles fósiles.

El uso racional de las nuevas tecnologías permite además la gestión eficiente de un territorio. Son los llamados Territorios Inteligentes (Smart): Smart City, Smart Villages, Smart Parks, etc.

Si además te decantas por destinos rurales, estarás ayudando a mitigar el grave problema de la despoblación y contribuyendo al desarrollo rural.

Si te gusta la naturaleza una opción muy interesante son los espacios naturales que poseen la Carta Europea de Turismo Sostenible (CETS). Y decántate sin duda por aquellos territorios que protegen activamente sus bosques, indispensables en la lucha contra el calentamiento global.

Alojamientos/Actividades sostenibles

Antes de contratar, infórmate de la política y medidas de sostenibilidad del alojamiento/empresa de actividades. Y si cuenta con certificaciones en este sentido (ISO 50001, ISO 14001, ISO 9001, LEED, Etiqueta Ecolabel, EMAS, Starlight, etc.) o reconocimientos verdes (Eco-Friendly, Green Leaders, etc.). Desde los materiales (existen alojamientos bioclimáticos) o la eficiencia energética, hasta el compromiso medioambiental.

Existen algunos que además contribuyen o colaboran en proyectos de conservación de la naturaleza, desarrollo local, compensación huella de carbono, custodia del territorio, etc.

Y si contratas a través de agencia de viajes, hazlo con aquella que cuente también con certificaciones / compromisos de sostenibilidad.

Ahorra Energía

En un alojamiento turístico también está en tu mano ayudar al clima. No dejes televisión, ordenador ni cargadores conectados, aún en modo stand by siguen consumiendo electricidad (energía). Minimiza/optimiza el uso de calefacción y aire acondicionado en tu alojamiento, y contribuirás así a la reducción del uso de combustibles fósiles.

Lo mejor es limitar el consumo de energía y que ésta proceda de fuentes renovables o limpias. Aprovecha al máximo la luz natural en el alojamiento y apaga las luces que no uses, evitarás así emisiones innecesarias de CO2.

Si vas a alquilar una casa para tus vacaciones, asegúrate de que tiene calificación energética alta (emitirás un 75% menos de CO2).

Agua

Reduce el consumo de agua, y en particular del agua caliente. Hace falta una gran cantidad de energía para calentar agua. Mejor usar la ducha que la bañera, ahorrarás con este gesto las tres cuartas partes de la energía necesaria para calentar el agua en tu higiene personal.

Cierra el grifo cuando no te haga falta y si detectas que gotea, avisa en el establecimiento. Cambiar las toallas y ropa de cama 1-2 veces por semana es suficiente.

Practica Economía Circular y cumple con “Las Tres Erres”: Reduce, Recicla y Reutiliza

Que tu filosofía viajera se base en un modelo económico que reutilice los productos y aproveche al máximo los recursos naturales invertidos.

Consume menos y de forma más eficiente (Reduce). Alarga la vida útil de las cosas; fomenta el intercambio (Reutiliza). Recicla envases, materiales, componentes electrónicos, etc. Reciclar la mitad de la basura del hogar por ejemplo, evita cada año la emisión de 730 kg. de CO2 a la atmósfera.

Se trata de usar una economía circular –no lineal- basada en “cerrar el ciclo de vida” no solo de los productos, materiales o servicios, sino del agua y la energía. Con el reciclado se consigue  reducir la producción de residuos y utilizarlos como recursos.

Evita  imprimir tu documentación de viaje. Además de bajar la temperatura del entorno, cada árbol llega a absorber hasta una tonelada de CO2.

Tus guías y literatura de viaje, mejor digitales.

Restaurantes

Elige establecimientos que ofrezcan productos de proximidad y de temporada. Además de fomentar la economía local contribuyes al clima minimizando las emisiones asociadas a la producción y el transporte de estos productos. Preferentemente usa establecimientos con huertos propios y que practiquen la permacultura.

Consume productos Km.0 y únete a la corriente Slow Food. Muchos restaurantes tienen estos distintivos visibles en la entrada al establecimiento. Slow Food o “Comida Lenta” es un movimiento internacional (organización presente en 150 países) que se basa en comer prestando atención a la calidad y procedencia de las materias primas y el modo de cocinarlas.

Al consumir productos de temporada evitas el coste energético de producciones menos sostenibles que permitan disponer de un alimento fuera de su época natural. Existen productos Carbono Neutral.

Dieta viajera baja en carbono

Reduce el consumo de carne. Según estimaciones de la FAO, la producción de carne supone el 14% de las emisiones de CO2 causadas por el hombre. Los productos bio/eco llevan menos pesticidas y productos químicos asociados a su producción. Aumenta el consumo de frutas, hortalizas y verduras.

Si durante las vacaciones vas a la compra, mira las etiquetas y no adquieras productos venidos de lejos; traerlos desde su lugar de procedencia no le hace ningún favor al clima.

Las vacaciones se suelen asociar a excesos gastronómicos, cuidado con los buffets. No hay que tirar comida no solo por razones morales y de necesidad obvias, sino porque cuesta mucha energía producirla. Para producir 1 kg. de alimento en la UE se emiten 4,5 kg. de CO2.

Evita el plástico y el exceso de embalajes

Usa bolsas reutilizables y olvídate por completo del plástico. Si vas a comprar por ejemplo una botella de agua, recuerda que un envase de 1 litro genera menos residuos que dos de medio litro.

Además de contaminar, la basura plástica también acelera el cambio climático ya que a medida que se va degradando en el medio natural, varios gases de efecto invernadero -metano y etileno en el caso de los plásticos más comunes-, se liberan en el proceso de forma ininterrumpida, tanto con la radiación solar diurna como por la noche.

Souvenirs y compras

Evita souvenirs industriales y da preferencia a las piezas de artesanía local como recuerdo de viaje. Asegúrate de que las piezas de madera cuentan con certificación de su origen sostenible. Mejor compra tus recuerdos en mercados de segunda mano, además de ahorrar, pones en marcha “Las Tres Erres”.

Fíjate en la etiqueta de la ropa, especialmente en su procedencia. La industria textil es una de las más agresivas contra el medio ambiente y contribuye más al cambio climático que el transporte marítimo y aéreo juntos.

Practica una política de compras justa.


Autor: A. Polvorinos / elecoturista.com

Guía Expotural /IFEMA            

En colaboración con Elecoturista