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Leishmanía en perros: síntomas y diagnóstico

La leishmanía en perros es una enfermedad que puede llegar a ser muy variada, pues su cuadro clínico es bastante amplio, ya que la cantidad de órganos y sistemas a los que afecta es numerosa.

28 dic 2020

La leishmanía en perros es una enfermedad que puede llegar a ser muy variada, pues su cuadro clínico es bastante amplio, ya que la cantidad de órganos y sistemas a los que afecta es numerosa.

En este sentido, es importante tener en cuenta que su característica más notable es su polimorfismo clínico, el cual es responsable de que la leishmanía canina sea incluida en la mayor parte de los diagnósticos diferenciales.

Cabe mencionar que, en el caso de España, la cuenca mediterránea durante primavera y otoño es la zona más afectada por casos de leishmaniasis. Además, aunque cualquier raza de perros se puede contagiar de la enfermedad, los perros de raza bóxer y pastor alemán son los más susceptibles al contagio.

De hecho, la distribución de la enfermedad es bimodal. El primer pico de los perros afectados cuenta con una edad menor a tres años; el segundo pico tiene una edad que oscila entre los ocho y diez años de edad.

Por otra parte, esta enfermedad puede llegar a ser difícil de diagnosticar en ocasiones, ya que, después de algún tiempo (la duración dependerá de la fortaleza del sistema inmunitario del perro), algunos perros se vuelven asintomáticos.

Asimismo, los signos clínicos de esta enfermedad no son patognomónicos, por lo cual es indispensable que se realice una exploración física muy profunda, para poder determinar si el cuadro clínico del perro está relacionado con la leishmanía canina o cualquier otra enfermedad de perros.

Diagnóstico de leishmanía en perros

Para realizar el diagnóstico de la leishmanía en perros, se puede recurrir a una variedad de métodos. La selección de cada uno dependerá del juicio del veterinario. Sin embargo, debido a lo difícil que puede resultar obtener un diagnóstico definitivo de esta enfermedad, lo más usual es que se realicen todos los métodos de diagnóstico. Estos son los siguientes:

Método parasitológico

Para la realización de este método es necesario demostrar los amastigotes mediante una tinción Giemnsa en el aspirado de los nódulos linfáticos, o en la médula ósea.

Se trata de un método económico, veloz y muy específico, pero con una sensibilidad limitada. El nivel de sensibilidad que tenga el cultivo dependerá del medio que se use para realizarlo, la cantidad de viales que se utilicen y el número de muestras.

Kits rápidos

Los kits rápidos son un método muy común. Consisten en inmunocromatográficos, los cuales usan anticuerpos monoclonales IgG anticaninas, que se encuentran marcados con el antígeno de la leishmanía y oro coloidal.

Una de las principales ventajas de este método es que es fácil de utilizar, y es capaz de dar resultados en apenas diez minutos. El aspecto negativo es que su eficacia, como para obtener un diagnóstico, es inferior en comparación a otros métodos diagnósticos.

Métodos moleculares

Los métodos moleculares del tipo “reacción en cadena de Polimerasa” pueden llegar a ser muy útiles cuando se trata de diagnosticar la leishmanía en perros. Además, facilita el seguimiento del estado de los pacientes y la identificación del tipo de leishmanía.

Xenodiagnóstico

El xenodiagnóstico se realiza por medio de un vector artrópodo natural, después de detectar y aislar el patógeno. Normalmente, este método no se recomienda como rutinario, debido a que exige que se tengan colonias de flebótomos disponibles y preparadas.

Es importante destacar que, una de las ventajas que ofrece este método, es que permite resolver preguntas epidemiológicas relacionadas con el estatus clínico del paciente.

Síntomas de leishmanía canina

Los síntomas de la leishmanía canina son numerosos, y se clasifican de acuerdo al tipo de síntoma.

Generales

Entre los síntomas generales se encuentra la linfoadenomegalia, atrofia muscular, caquexia, letargia, epistaxis, mucosas pálidas, inflamación articular, fiebre, cojera y hepato-esplenomegalia.

Mucocutáneos o cutáneos

Alopecia en diversas áreas del cuerpo, especialmente alrededor de los ojos y en la orejas, dermatosis exfoliativa en todo el cuerpo o en una zona específica; onicopatías, hiperqueratosis nasodigital, dermatosis ulcerativa, lesión en la trufa, dermatitis nodular, dermatitis papular y vasculitis.

Oculares

Lesiones conjuntivales nodulares o difusas, uveitis anterior granulomatosa o difusa, glaucoma, lesiones de la órbita, panoftalmia e incluso ceguera (si las lesiones no se tratan a tiempo).

Otros

Entre los otros tipos de síntomas se encuentran los de tipo neurológico, renal y gastrointestinal. Síntomas como linfoadenopatía, hepatitis crónica, diarrea, colitis, duodenitis o glomerulofenitris, pueden también presentarse.

No todos estos síntomas son comunes. Por ejemplo, la hepatitis crónica sólo se suele observar en aproximadamente el 10% de los contagios. De hecho, los cuadros clínicos con hepatitis crónica son tan extraños que no resulta fácil explicarlos, puesto que entre su patogenia se encuentran factores como la hiperviscosidad, coagulopatías, vasculitis, inflamación ulcerativa de la mucosa nasal y trombocitopenia.

Asimismo, esta clase de síntomas de la leishmanía canina pueden llegar a ser potencialmente mortales debido a que son proclives a evolucionar en síntomas más severos, como en el caso de la proteinuria, la cual se puede convertir en síndrome de nefrótico si no se aplica el debido tratamiento.

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