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Cuadros y pintores impresionistas

Una etapa de la pintura donde los colores y la luz cobran protagonismo

10 sep 2021

El impresionismo es un movimiento pictórico que tiene su origen en la Francia de la segunda mitad del siglo XIX. Un estilo que está considerado como la primera ruptura con los movimientos imperantes y que daría lugar al arte moderno. Pero, ¿cuáles son los pintores impresionistas más destacados y sus mejores obras?

La palabra impresionismo no hace alusión a la realidad que querían mostrar los pintores en sus obras. Más bien hace referencia a la impresión que el hombre, la luz, la atmósfera, los objetos y hasta el paisaje reflejaban en cada uno de estos artistas. Unos artistas interesados en capturar el movimiento y la vida con el objetivo de transmitirlo de la misma manera que si estuviera sucediendo frente a nuestros ojos.

Los mejores pintores impresionistas y sus obras

El impresionismo es uno de los estilos pictóricos que tendrá cabida en ARCOlisboa, la Feria de Arte Contemporáneo organizada por IFEMA MADRID y la Cámara Municipal de Lisboa, que se celebrará en formato digital del 13 al 19 de septiembre. Una feria en cuyas galerías podrán disfrutarse diferentes exposiciones exclusivas.

Es probable que en esta feria se expongan obras de algunos de los pintores impresionistas más destacados.

Édouard Manet

Influenciado por viejos maestros como Velázquez y Goya, Manet fue uno de los impresionistas que más hizo por romper con la tradición al introducir elementos de la vida moderna en sus cuadros. Nacido en París en 1832, se le considera uno de los padres del impresionismo. Sus obras El Almuerzo sobre la hierba (1863), Olympia del mismo año y el Retrato de Emile Zola son algunas de sus pinturas más destacadas.

Claude Monet

Monet es, probablemente, uno de los pintores impresionistas más conocidos y destacados. De hecho, fue quien le dio nombre al grupo de artistas a partir de su obra Impresión, sol naciente (1872). En Monet, los estudios de la luz y el color son muy profundos, ya que era capaz de captar diferentes momentos del día para enmarcarlos bajo sus tonos y colores tan característicos.

Nacido también en París en 1840, creció en la ciudad portuaria de Le Havre. Su jardín en Giverny, al norte de París, fue el que inmortalizó en muchas de sus obras. El estanque de ninfeas (1899), Mujer con sombrilla (1875), Crepúsculo en Venecia (1912) o El jardín del artista en Giverny (1900) son algunos de sus cuadros más recordados.

Pierre-Auguste Renoir

Renoir fue el pintor que mejor logró manifestar el mundo parisino de la Belle Époque. Su estilo exuberante y sensual, sus paisajes untuosos y sus excelentes retratos, en los que se idealizaban los modelos, son detalles ampliamente reconocidos. Nacido en la ciudad francesa de Limoges en 1841, pronto se marchó a París para unirse a los círculos impresionistas.

No obstante, y pesar de conseguir muy pronto una gran fama, su vida estuvo plagada de dificultades. El almuerzo de los remeros (1881), El baile en el Moulin de la Galette (1876), En la terraza (1881) o La Grenouillere (1869) son algunas de las obras más reconocidas de Renoir en todo el mundo.

Edgar Degas

A pesar de que el propio Degas se consideraba a sí mismo un pintor realista, entra de lleno dentro del concepto impresionista. Un artista conocido, sobre todo, por sus cuadros en los que representaba el mundo de la danza y las carreras de caballos. Uno de los aspectos que diferencia a Degas del resto de artistas impresionistas es que se negaba a pintar al aire libre.

Nació en París en 1834 y llegó a decir que ningún arte había sido menos espontáneo que el suyo. La clase de danza (1874), El ajenjo (1876), La tienda de sombreros (1879) o La Mujer sentada al lado de un florero (1865) son solo algunas de las obras más reconocidas y estudiadas de Edgar Degas.

Camille Pissarro

Pissarro es considerado un pintor de transición entre los impresionistas y los postimpresionistas. Precisamente, sus pinceladas cortas encajan más con el postimpresionismo que con el impresionismo. Algo que se aprecia, especialmente, en su obra más conocida: El boulevard de Montmartre (1897).

No obstante, Pissarro posee características que le sitúan también dentro del círculo impresionista. Le gustaba pintar al aire libre y se explayaba en la creación de paisajes rurales en los que la luz y el color eran los principales protagonistas. La luz de la mañana en Eragny o El jardín en Pontoise son otras obras de especial relevancia de este autor.

Habría que destacar también a otros pintores impresionistas menos conocidos, tales como Mary Cassatt, Berthe Marie Pauline Morisot, Gustave Caillebotte o Frederic Bazille.

Todos ellos supieron retratar la impresión que les causaba la calle y la sociedad francesa de la segunda mitad del siglo XIX. Un movimiento pictórico en donde los colores y la luz se muestran como los principales protagonistas.

Si te interesan otros movimientos pictóricos, sus principales artistas y obras, no dudes en visitar nuestro post sobre el expresionismo, una corriente surgida en Alemania poco después del impresionismo.