Fecha de publicación
03 febrero 2026

Búnkeres de Madrid: Guerra Civil y bunkers modernos en una sola ruta

Tiempo de lectura
15 min.
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Madrid atesora bajo sus calles, parques y jardines un patrimonio histórico que muchos visitantes y residentes desconocen: decenas de búnkeres y refugios antiaéreos construidos durante la Guerra Civil española.

Estos espacios subterráneos, testigos silenciosos de uno de los periodos más dramáticos del siglo XX, han comenzado a rehabilitarse y abrirse al público, transformándose en auténticos museos de la memoria histórica. Esta ruta permite descubrir tanto los búnkeres originales de guerra como los espacios musealizados contemporáneos, ofreciendo una perspectiva única sobre la evolución de la protección civil y la arquitectura defensiva a lo largo de casi noventa años.

De los búnkeres de la Guerra Civil a los bunkers modernos, definición y diferencias

Antes de iniciar el recorrido, conviene aclarar la terminología. Aunque comúnmente se usan como sinónimos, existen diferencias técnicas entre búnkeres y refugios antiaéreos. Los refugios antiaéreos eran construcciones subterráneas diseñadas principalmente para proteger a la población civil de los bombardeos aéreos. Se construían bajo edificios públicos, plazas o parques, con múltiples accesos para facilitar la evacuación rápida y capacidad para cientos o miles de personas.

Los búnkeres militares, por su parte, eran fortificaciones defensivas más especializadas, diseñadas para albergar tropas, armamento o puestos de mando. Solían estar mejor reforzados, con paredes más gruesas y sistemas más sofisticados de ventilación y comunicaciones. En el contexto madrileño de la Guerra Civil, ambos tipos de construcciones proliferaron, respondiendo a las necesidades tanto civiles como militares de una ciudad sitiada.

Los bunkers modernos musealizados son estos mismos espacios históricos que han sido rehabilitados, acondicionados y abiertos al público con fines educativos y culturales. Mantienen su estructura original pero incorporan elementos contemporáneos como iluminación LED, señalética informativa, paneles explicativos y medidas de seguridad actualizadas que permiten las visitas guiadas.

Cómo se construían los refugios antiaéreos y cómo se conciben hoy los bunkers modernos

Los refugios de la Guerra Civil se construyeron con urgencia y recursos limitados. Las cuadrillas de trabajadores excavaban galerías a entre 8 y 15 metros de profundidad, reforzando techos y paredes con vigas de madera, ladrillo y hormigón. El diseño seguía patrones funcionales, accesos en zigzag para reducir el impacto de las ondas expansivas, bancos corridos de hormigón, sistemas de ventilación mediante chimeneas verticales, y ocasionalmente, pozos de agua y letrinas para resistencias prolongadas.

La concepción actual de estos espacios como bunkers modernos musealizados implica un proceso complejo de rehabilitación. Los arquitectos y restauradores deben equilibrar la conservación del valor histórico con las exigencias de seguridad contemporáneas. Se instalan sistemas de iluminación que no dañen las estructuras originales, se refuerzan zonas deterioradas, se añaden salidas de emergencia conformes a la normativa actual y se diseñan recorridos accesibles. El resultado es un espacio que permite experimentar la atmósfera original mientras se garantiza la seguridad de los visitantes.

Tramo 1: búnker del Capricho y refugio antiaéreo del Retiro

Visita combinada a dos de los búnkeres Madrid mejor conservados

El búnker de El Capricho, situado en el barrio de la Alameda de Osuna, fue originalmente el puesto de mando del General Miaja, jefe de la defensa republicana de Madrid. Este complejo subterráneo servía como centro neurálgico de las operaciones militares y destaca por su excepcional estado de conservación. A diferencia de los refugios civiles, contaba con salas de reuniones, dormitorios para oficiales, cocina y hasta una sala de comunicaciones con conexión telefónica directa con el frente.

El refugio del Retiro, por su parte, representa el modelo de refugio civil colectivo. Construido bajo el parque más emblemático de la ciudad, este espacio fue diseñado para acoger a centenares de vecinos durante los bombardeos. Su ubicación céntrica y su capacidad lo convirtieron en uno de los refugios más utilizados durante la guerra.

Características técnicas: profundidad, galerías, capacidad y sistemas de ventilación

El búnker de El Capricho se encuentra a unos 15 metros de profundidad y consta de aproximadamente 2.000 metros cuadrados distribuidos en múltiples galerías interconectadas. Sus muros de hormigón armado tienen hasta 1,5 metros de grosor. El sistema de ventilación original incluía chimeneas camufladas en el jardín y un ingenioso mecanismo de renovación de aire que podía funcionar manualmente en caso de corte eléctrico.

El refugio del Retiro alcanza los 12 metros de profundidad y cuenta con galerías que suman más de 500 metros lineales. Tenía capacidad para albergar entre 500 y 700 personas simultáneamente. Los bancos corridos de hormigón permitían que la población permaneciera sentada durante horas. El sistema de ventilación se basaba en dos chimeneas principales y varias secundarias que garantizaban la renovación constante del aire.

Ambos espacios disponen de accesos en ángulo, diseñados para proteger el interior de las ondas expansivas. Las paredes muestran todavía inscripciones originales, grafitis de los refugiados y marcas de señalización que añaden un valor testimonial incalculable.

Reservas, visitas guiadas y recomendaciones básicas

Las visitas a estos búnkeres requieren reserva previa, ya que el aforo es limitado y las condiciones de conservación exigen un control estricto del número de visitantes. El búnker de El Capricho ofrece visitas guiadas los fines de semana, con horarios que varían según la estación. La duración aproximada es de una hora y la entrada tiene un coste simbólico.

El refugio del Retiro también funciona con sistema de reserva previa a través del portal web del Ayuntamiento de Madrid. Las visitas suelen realizarse en grupos de 20-25 personas acompañadas por un guía especializado en historia contemporánea.

Como recomendaciones está llevar calzado cómodo y cerrado (el suelo puede estar húmedo), ropa de abrigo ligera (la temperatura bajo tierra ronda los 12-15°C todo el año), y abstenerse si se sufre claustrofobia. Las personas con movilidad reducida deben consultar previamente la accesibilidad.

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Tramo 2: búnkeres al aire libre en Casa de Campo y otros parques

Nidos de ametralladoras, trincheras y restos defensivos visibles en ruta

La Casa de Campo fue escenario de intensos combates durante toda la guerra, convirtiéndose en línea del frente. Por ello, el parque conserva numerosas estructuras defensivas, nidos de ametralladoras de hormigón, restos de trincheras, búnkeres de observación y posiciones artilleras. Estos elementos se distribuyen principalmente en la zona conocida como el Cerro de Garabitas y sus alrededores.

Los nidos de ametralladoras son pequeñas construcciones semicirculares o rectangulares de hormigón, con aspilleras (aberturas estrechas) orientadas estratégicamente hacia las zonas de posible avance enemigo. Aunque la vegetación ha cubierto muchos de ellos, resultan fácilmente identificables para el ojo entrenado.

Las trincheras, en su mayoría rellenadas por seguridad, todavía se intuyen en algunos tramos como depresiones lineales en el terreno. Algunos sectores han sido parcialmente reconstruidos o señalizados para facilitar su interpretación por parte de los visitantes.

Otros parques como el Cerro del Tío Pío, el Parque Tierno Galván o incluso zonas de la Dehesa de la Villa también conservan restos defensivos, aunque en menor medida que la Casa de Campo.

Cómo integrarlos en un paseo urbano o de senderismo ligero

La mejor forma de descubrir estos búnkeres al aire libre es mediante rutas de senderismo ligero que combinan naturaleza, historia y ejercicio físico. Existen varios itinerarios señalizados en la Casa de Campo que permiten visitar las principales fortificaciones en recorridos de entre 5 y 10 kilómetros.

Una ruta recomendable parte del Lago de la Casa de Campo, asciende por el Cerro de Garabitas donde se concentran numerosos nidos de ametralladoras y búnkeres de observación, y continúa hacia el Teleférico, ofreciendo magníficas vistas de la ciudad. El desnivel es moderado y el recorrido completo puede hacerse en unas tres horas, incluyendo paradas para observar las fortificaciones.

Para quienes prefieren paseos más urbanos, el Cerro del Tío Pío ofrece una alternativa más accesible. Este parque, también conocido como el Parque de las Siete Tetas, conserva algunos búnkeres y trincheras y proporciona las mejores vistas panorámicas de Madrid, especialmente al atardecer.

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Tramo 3: de refugio militar a espacio musealizado, los "bunkers modernos"

Cómo se han rehabilitado algunos búnkeres de Madrid como espacios educativos

La rehabilitación de estos espacios ha sido un proceso gradual que comenzó a finales de los años 90 y se intensificó en las dos últimas décadas. El objetivo principal es convertir estos lugares de sufrimiento en espacios de memoria, reflexión y aprendizaje sobre la guerra, la paz y la importancia de la democracia.

El proceso de musealización incluye varias fases, primero, un exhaustivo estudio histórico y arqueológico que documenta el estado original del búnker. Segundo, trabajos de consolidación estructural y eliminación de humedades. Tercero, instalación de sistemas de seguridad, iluminación y climatización compatibles con la conservación; y finalmente, el diseño de contenidos museográficos que incluyen paneles informativos, recreaciones virtuales, testimonios orales de supervivientes y objetos de época.

Algunos búnkeres incorporan tecnología multimedia con proyecciones, efectos sonoros ambientales que recrean las sirenas antiaéreas y los bombardeos, y aplicaciones de realidad aumentada que permiten visualizar cómo era el espacio durante su uso original.

Algunos ejemplos: musealización del refugio antiaéreo del Retiro y planes de yacimientos visitables en la región

El refugio del Retiro es probablemente el ejemplo más exitoso de musealización. Gestionado por el Ayuntamiento de Madrid, ofrece visitas regulares con guías especializados que explican no solo los aspectos técnicos de la construcción, sino también las historias humanas de quienes buscaron refugio en él. El recorrido incluye paneles con fotografías de época, reproducciones de carteles de protección civil y testimonios documentados de refugiados.

Más allá de la capital, la Comunidad de Madrid desarrolla planes para abrir otros yacimientos visitables. El refugio de Alcalá de Henares, el búnker de la Universidad Complutense y varios refugios en municipios de la zona sur están en diferentes fases de estudio y rehabilitación. La Dirección General de Patrimonio Cultural coordina estos proyectos, buscando crear una red de espacios de memoria que permita comprender la dimensión regional del conflicto.

Algunas iniciativas incluyen la creación de rutas temáticas que conectan varios búnkeres y fortificaciones, convirtiéndolos en verdaderos itinerarios culturales que pueden recorrerse durante un fin de semana o incluso varios días, similar a lo que ocurre con otros patrimonios históricos como los castillos o las vías romanas.

Tabla características: comparación entre búnkeres históricos y bunkers modernos musealizados

Característica Búnkeres históricos (Guerra Civil) Bunkers modernos musealizados
Función original Protección civil y militar durante bombardeos Educativa, cultural y de memoria histórica
Iluminación Lámparas de aceite, velas, luz eléctrica básica LED de bajo consumo, iluminación museográfica
Ventilación Sistema manual de chimeneas y conductos Sistema original restaurado + climatización adicional
Accesibilidad Restringida, múltiples barreras arquitectónicas Mejorada con rampas, aunque limitaciones estructurales persisten
Capacidad 300-2.000 personas según tipo 20-30 visitantes por grupo por seguridad
Estado de conservación Variable, muchos deteriorados o sellados Restaurados, consolidados y mantenidos regularmente
Mobiliario Bancos de hormigón, letrinas, depósitos agua Mobiliario original preservado + señalética moderna
Uso actual Cerrados o visitas ocasionales Visitas guiadas regulares con reserva previa
Tecnología Teléfonos de campaña, radio básica Multimedia, realidad aumentada, audioguías

Qué aporta seguir esta ruta "antes y ahora"

Comprender la evolución de la protección civil y la arquitectura militar

Desde una perspectiva técnica, la ruta permite observar la evolución de los conceptos de protección civil y arquitectura defensiva. Los refugios de la Guerra Civil representan soluciones de emergencia con recursos limitados, pero demuestran un sorprendente conocimiento de principios de ingeniería, dispersión de ondas expansivas, ventilación pasiva, resistencia estructural. Estos principios básicos influenciaron el diseño de refugios en conflictos posteriores y siguen siendo relevantes en la protección civil contemporánea.

Desde una perspectiva histórica y social, la ruta conecta con las vivencias de miles de madrileños que sufrieron la guerra. Caminar por las mismas galerías donde familias completas pasaban horas esperando el fin de los bombardeos, tocar los mismos muros donde escribieron mensajes de esperanza o desesperación, crea una conexión emocional con el pasado que ningún libro de historia puede replicar.

La musealización contemporánea añade una capa adicional de significado, estos espacios nos recuerdan la importancia de preservar la memoria histórica, aprender de los errores del pasado y valorar la paz y la democracia. En un contexto global donde los conflictos armados persisten, visitar estos búnkeres adquiere una dimensión educativa y ética fundamental.

Algunas preguntas frecuentes

¿Puedo visitar los búnkeres sin reserva previa?
No, la mayoría de los búnkeres musealizados requieren reserva obligatoria debido a limitaciones de aforo y seguridad. Solo los restos al aire libre en parques pueden visitarse libremente.

¿Son aptas estas visitas para niños?
Sí, aunque se recomienda a partir de 8-10 años. El ambiente oscuro y cerrado puede resultar intimidante para niños pequeños. Muchas familias consideran estas visitas muy educativas.

¿Cuánto tiempo necesito para completar toda la ruta?
La ruta completa puede realizarse en un fin de semana: un día para los búnkeres musealizados (El Capricho y Retiro) y otro para las fortificaciones al aire libre en Casa de Campo. También puede fraccionarse en visitas independientes.

¿Hace frío en los búnkeres?
La temperatura subterránea es constante durante todo el año, entre 12-15°C. Se recomienda llevar una chaqueta o jersey ligero incluso en verano.

¿Son accesibles para personas con movilidad reducida?
La accesibilidad es limitada debido a la naturaleza histórica de las construcciones. Hay escaleras, desniveles y espacios estrechos. Es recomendable consultar específicamente con cada sitio antes de planificar la visita.

En resumen

Los búnkeres de Madrid constituyen un patrimonio histórico excepcional que permite comprender uno de los periodos más dramáticos de la historia española. Esta ruta que combina los refugios originales de la Guerra Civil con los espacios musealizados contemporáneos ofrece una experiencia completa que va desde la inmersión en las estructuras históricas mejor conservadas, como el búnker de El Capricho y el refugio del Retiro, hasta el descubrimiento de las fortificaciones al aire libre en la Casa de Campo.

La transformación de antiguos refugios militares en bunkers modernos educativos representa un ejemplo exitoso de preservación del patrimonio y transmisión de la memoria histórica. Estos espacios nos invitan no solo a conocer el pasado, sino a reflexionar sobre la importancia de la paz, la democracia y el valor de aprender de la historia para no repetir sus errores más oscuros. Madrid ofrece así una oportunidad única de turismo histórico y cultural que combina rigor educativo, emoción personal y reflexión ética.

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