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Información de interés para la generación sénior.
Conoce el proyecto Vida Silver.

Movida Silver

Dejar las cosas y las decisiones al libre albedrio tiene su emoción, pero, indudablemente, conlleva importantes riesgos en los resultados que se obtienen. Cuando esto ocurre, la pregunta es: ¿se trata de una decisión –la de no hacer nada– o, por el contrario, es una cuestión de desidia?

Estamos viviendo el fenómeno de la longevidad, y una de sus consecuencias es el nacimiento de una nueva generación: la generación silver (personas entre los 55 y los 72 años – la banda se va ampliando-). Aunque tengo la sensación de que, a todos los niveles, estamos en el formato “aleatorio”.

La generación silver es un colectivo de personas que tienen (tememos) unos rasgos potenciales (unos los desarrollarán y otros no) bastante definidos:

  • Interés en mantenerse activos y seguir aportando valor gracias a su conocimiento y experiencia.
  • Inquietud por seguir aprendiendo y creciendo.
  • Disponibilidad de más tiempo propio.
  • Rechazo al edadismo y, por supuesto, a cualquier otra discriminación.

Estamos ante un gran cambio y, como todos los grandes cambios que se han producido en la historia de la humanidad, necesita de una atención especial por parte de los distintos agentes sociales, administraciones, empresas y ciudadanos. Porque no nos podemos permitir dejar al azar su evolución, aunque algunos hechos así parecen demostrarlo.

En el ámbito laboral, se está intensificando la discriminación por edad (edadismo) y, adicionalmente a las continuas noticias sobre prejubilaciones que anuncian las empresas, todos los observatorios y estudios indican que los 50 (incluso antes) empiezan a ser una edad complicada para encontrar trabajo. Más allá del aspecto económico, que si continuamos así será un auténtico desastre, la pérdida del talento y experiencia de estos profesionales es un auténtico sinsentido.

Políticamente, son escasas las referencias a esta realidad en los programas de los distintos partidos. Me imagino que habrán realizado concienzudos estudios de los que se inferirá su escasa rentabilidad en términos de votos, aunque representemos más del 25% de los mismos.

La desatención –y en muchos casos discriminación– que experimenta la generación silver no es muy inteligente, y obedece más a la desidia que a una decisión premeditada.

En cualquier caso, la “patata caliente” de las pensiones no se va a solucionar escondiendo la cabeza como los avestruces. Tarde o temprano habrá que actualizar unas leyes que datan de los primeros años del siglo pasado. Es evidente que habrá que trabajar hasta más tarde, y también que los modelos laborales tendrán que ser muy distintos a los actuales. Modelos en los que la flexibilidad (jubilación, horarios, proceso de desenganche de la vida laboral, etc.), el aprendizaje continuo o los nuevos beneficios sociales serán elementos a considerar en las nuevas relaciones laborales.

En el contexto económico, esta nueva generación representa más del 40% de consumo privado (una cifra que no hace más que crecer). En cambio, la atención que actualmente le dedican las marcas está muy lejos de este potencial. Los datos indican que las firmas le decidan escasamente entre un 5 / 7% de sus presupuestos de marketing y publicidad.

Representando el 20% de la población y el 40% del consumo, parece que la desatención –y en muchos casos discriminación– que experimentamos no es muy inteligente y obedece más a la desidia que a una decisión premeditada.

Pensando en el futuro

Parece como, sin querer (o tal vez queriendo), se estuviera implantando un modelo de “obsolescencia programada” al estilo de los electrodomésticos y querer convertirnos en una generación invisible, prescindiendo no solo de nuestro talento sino también de nuestra capacidad de participación e influencia en los distintos ámbitos.

Visionar y planificar el futuro es un ejercicio esencial para aprovechar la gran oportunidad que se nos abre a los silver.

Ahora la cuestión es: ¿Qué vamos a hacer los silver? ¿Vamos a verlo pasar o vamos a participar en el cambio? ¿Vamos a seguir adormecidos o vamos a reaccionar? Después de haber liderado el cambio de nuestro país, ¿nos vamos a convertir en una generación silenciosa?

Quizás lo primero, para evitar las negativas consecuencias de la inacción, sea hacer, a nivel individual, un alto en el camino, y planificar esta nueva etapa que se nos presenta, porque si seguimos con las rutinas sociales nos vamos a equivocar.

Visionar y planificar el futuro es un ejercicio esencial para aprovechar la gran oportunidad que se nos abre a los silver. Como decía Pablo Picasso, “lleva tiempo llegar a ser joven”, y ahora que hemos llegado no podemos desperdiciar el tiempo.

Pero, además de tener y disfrutar de nuestro plan, parece que, en la medida que nos apetezca (porque estamos en esa fase de poder hacer lo que nos apetezca), tendríamos que reaccionar (como hemos hecho en otras etapas de nueva vida) ante la injusticia, discriminación y falta de sensibilidad hacia nuestra generación, en realidad ante cualquier tipo discriminación sea hacia la generación que sea.

Tendría que notarse, seguramente en poco tiempo lo notaremos, una Movida Silver, porque es eso: una movida en la medida que millones de personas, a una edad que en anteriores generaciones se retiraban, ahora seguirán plenamente activos, trabajando (si los dejan), emprendiendo, aprendiendo, viajando, consumiendo, jugando… en definitiva, disfrutando.

Adolfo Ramírez, cofundador de VIDA SILVER.

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