Ser mentor: el poder de ayudar a otros a crecer profesionalmente

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El mentoring es una práctica centrada en el ámbito profesional cuyo objetivo es que el empleado adquiera conocimientos y desarrolle sus habilidades más prácticas. @iStock

Buffett, Zuckerberg, Chesky… Son empresarios que han contado con un mentor (o varios) para consolidar su idea de negocio. Hoy día, el mentoring se posiciona cada vez más como garantía de éxito.

Warren Buffett –una de las personas más ricas del planeta- siempre ha reconocido que, si debe a alguien su enorme éxito profesional, tres personas aparecerían en su lista: su padre, Howard H. Buffett; su primera mujer, Susan Thompons, y Benjamin Graham, su mentor y gran maestro, de quien aprendió las dos grandes reglas sobre inversiones que ha hecho suyas hasta convertirse el rey de las finanzas. “Regla número uno: nunca pierdas dinero. Regla número dos: nunca olvides la regla número uno”. El papel que jugó Graham como mentor de Buffett resultó decisivo para su futuro. Aunque el presidente y director ejecutivo de Berkshire Hathaway también ha asumido en muchas ocasiones el rol de mentor, transmitiendo sus conocimientos a empresarios de prestigio e impulsando sus carreras.

Cuando Steve Jobs murió, Mark Zuckerberg no pudo ser más elocuente en su página de Facebook: “Gracias por ser un mentor y un amigo. Gracias por mostrar que lo que construyes puede cambiar el mundo. Te echaré de menos”. Y también Mark Zuckerberg ejerció como mentor de Brian Chesky, CEO de Airbnb, quien se rodeó de otros mentores expertos –auténticos gurús tecnológicos de Silicon Valley, como John Donahoe, en aquellos años CEO de eBay (hoy en Nike) y el propio Zuckerberg– cuando decidió dejar a un lado su especialización en diseño industrial para pasar a ser (en pocos años) uno de los CEO tecnológicos más ricos de Estados.

El mentoring ayuda al empleado a adquirir conocimientos y desarrollar sus habilidades más prácticas bajo el auspicio de otra persona que le va marcando la pauta.

Hoy en día muchas empresas (grandes, sobre todo) practican a nivel interno lo que ha dado en conocerse como mentoring, una práctica centrada en el ámbito profesional cuyo objetivo es que el empleado adquiera conocimientos y desarrolle sus habilidades más prácticas bajo el auspicio de otra persona que le va marcando la pauta, siempre de una manera constructiva. La pensadora y experta en el tema Pilar Jericó, presidenta de beUp y bementoring, apunta que es una de las herramientas más potentes de aprendizaje para una persona con deseos de mejorar: “La mayor parte de las organizaciones suelen invertir en mentoring para impulsar a profesionales con potencial, para fomentar la diversidad o para acelerar procesos de cambio cultural”.

La experiencia es un grado

Pero el mentoring no solo tiene lugar en empresas. Universidades, familia, contactos, networking, asociaciones, incubadoras… donde el mentor puede surgir de una reunión o de un máster. O de una labor tan altruista como sincera: aconsejar. Donde conocen muy bien lo que significa la palabra “mentor” es en SECOT (Seniors Españoles para la Cooperación Técnica), una asociación sin ánimo de lucro que cuenta con la colaboración voluntaria de profesionales cualificados (desde directivos a empresarios) que, jubilados, prejubilados o en activo, desean ofrecer, con total espíritu altruista, su experiencia y conocimientos en gestión empresarial a quienes lo necesitan.

Andrés Carrión es uno de esos voluntarios que ha sabido dar el valor adecuado a su experiencia profesional: “A través del trabajo como mentor y asesor he podido conocer a emprendedores, jóvenes y no tanto, llenos de ideas e ilusión, ayudándoles a aterrizar y dar forma a sus ideas, consiguiendo en muchos casos que se convirtiesen en empresas, con la consiguiente creación de riqueza y puestos de trabajo. Pero, además, eso me hace sentir bien, joven de mente, útil a la sociedad, aportando todos los conocimientos surgidos de una vida profesional de muchos éxitos y algunos, importantes, fracasos de los que, quizá, aprendí más”.

SECOT
SECOT cuenta con la colaboración voluntaria de profesionales cualificados que ofrecen, con total espíritu altruista, su experiencia y conocimientos en gestión empresarial a quienes lo necesitan.

El trabajo en SECOT de Andrés Carrión, y de Santiago Corral, como mentores arranca con la escucha activa, haciendo las preguntas necesarias para entender el proyecto del emprendedor o pyme. “Y, a partir de ahí, se comienza a centrar y focalizar, viendo cuáles son sus posibles carencias y fortalezas. Teniendo todo esto en cuenta, les ayudo a encontrar nuevas perspectivas, a tomar decisiones y a superar problemas usando sus propias competencias”.

Uno de sus mentorizados ha sido la Fundación Irene Villa, donde han trabajado con su directora Virginia Villa por encauzar el principal reto de esta institución: su lucha por la integración de todas las personas con discapacidad. “La fundación se encontraba en un importante proceso de mejora, de transformación, que está siendo perfectamente enfocado por los mentores de SECOT; la ayuda profesional y personal que estamos recibiendo tiene un valor altísimo para nosotras. No sólo se trata del proceso de aprendizaje, sino también de su acompañamiento, de la búsqueda de soluciones, de la empatía que demuestran, de la experiencia que transmiten, y sobre todo por su profesionalidad”, comenta Virginia.

Mejorando los procesos de trabajo

“Tras la pandemia, encontramos un entorno donde el emprendimiento entre los jóvenes se ha acelerado. Motivados y con grandes ideas, a los jóvenes emprendedores les hace falta una orientación profesional para materializar su proyecto en todas las posibles áreas y sectores de negocio”, comenta Andrés Carrión, de SECOT. Asesoramiento que han aprovechado estupendamente bien en The Good Goal, una startup dedicada a la concienciación y educación medioambiental entre los jóvenes para la mejora de sus hábitos cotidianos. Sus promotoras son tres jóvenes, Nerea Mendinueta, Nadia de la Fuente y Nicole Flamarique que no dudaron en asistir a SECOT para ayudarse con la definición del plan de negocio y la estrategia de lanzamiento de la app al mercado. “Trabajar con Andrés y Santiago nos ha aportado mucho respaldo y seguridad en el avance de nuestro proyecto, donde la incertidumbre a veces te puede frenar o limitar. Tener la oportunidad de contar con profesionales con tantos años de experiencia y de una gran reputación como la de ellos nos ha ayudado a minimizar esas barreras y avanzar con mayor firmeza y convicción en nuestra aventura de emprendimiento”, comenta Nerea Mendinueta.

En empresas tan consolidadas a nivel mundial como Microsoft favorecen los programas de mentoría entre ejecutivos y empleados o colaboradores, pues considera que son claves para mejorar los procesos de trabajo, creando lazos de confianza y dando ejemplos positivos. De hecho, el 71% de las compañías Fortune 500 (según un estudio de la Asociación Estadounidense para la Capacitación y el Desarrollo) ya tienen o trabajan programas de mentoría. Y un reciente estudio de la Harvard Business Review revelaba que, de los directivos que habían trabajado con un mentor, el 84% confirmaba haberles ayudado a evitar errores. Todo parece indicar que este grado de formación o avance en el conocimiento del negocio cada día está más avalado.

En esta actual sociedad tan tecnologizada, también puede darse lo que se conoce como mentoring inverso, donde el mentor es más joven que el mentorizado, pero tiene más conocimientos sobre la materia.

Por otro lado, y como bien apunta la pensadora Pilar Jericó, en esta actual sociedad tan tecnologizada, también puede darse lo que se conoce como mentoring inverso, donde el mentor es más joven que el mentorizado, pero tiene más conocimientos sobre la materia. “Normalmente, se centra en habilidades digitales, donde los de menor edad están más habituados. Aun así, los programas de mentoring inverso que conozco que tienen más éxito son aquellos donde se aprovecha la relación de manera bidireccional, es decir, cuando además de compartir conocimientos el mentor, el mentorizado también ayuda a aquel en otras áreas: red de contactos, desarrollo de habilidades o conocimiento organizativo”.

Claramente, contar con mentores puede ser un factor determinante a la hora de alcanzar el éxito.

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