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La madurez sienta muy bien

Aitana Sánchez-Gijón nos descubre los secretos para disfrutar completamente de la vida a partir de los 50. Un avance: ante todo, curiosidad y no perder las ganas de “tirarse a la piscina”

Etiquetas: Ocio

Si cada generación llega para romper con la anterior, está claro que la generación silver ha venido para demostrar que la vida no solo no se acaba al llegar a los 50 años sino que, además, llegados a esta edad, la madurez y la experiencia son un bien preciado.

Con una pasión y energía contagiosas, y de la mano del periodista y presentador de televisión Ramón Arangüena, la actriz Aitana Sánchez-Gijón relata cómo su experiencia como actriz y madre le han llevado a una madurez profesional y personal envidiable.

La recientemente ganadora del Premio Feroz 2022 a la mejor actriz de reparto y nominada al Goya en la misma categoría por la película “Madres paralelas”, de Pedro Almodovar, ha tenido una vasta trayectoria profesional en cine, teatro y televisión con la que aún cosecha éxitos.

Aitana afirma que, a día de hoy, tiene “el cupo de satisfacción muy cubierto”, gracias a todas las oportunidades que se le han presentado y la variedad de papeles que ha podido representar durante su vida. Además, reconoce lo afortunada que se siente por haber podido vivir de su trabajo, a pesar de los retos que representa ser una mujer en su profesión.

Cuando Ramón Arangüena le pregunta acerca de los regalos que le ha traído la madurez, Aitana responde que su experiencia le ha permitido vivir con menos miedo y con más ganas de “tirarse a piscinas” en su búsqueda por nuevos retos y riesgos. Y es cierto que, llegados a los 50 años, todas las personas pueden mirar hacia atrás y reconocer que la valentía, la seguridad en sí mismo y la sabiduría son cualidades que se maceran durante la vida y se disfrutan con la edad.

La actriz reconoce que ha gestionado el reto de ser madre y mujer trabajadora “haciendo malabares hasta con las orejas. Con mucho desgaste y el doble de energía, con una gran vocación por mantener la carrera profesional y ejercer la maternidad con plenitud. He sido una madre muy presente y muy trabajadora”.

La madurez sienta bien, sin duda, y para Aitana-Sánchez Gijón la clave está en tener una vida sana, con hábitos moderados, con tiempo para los seres queridos, y, sobre todo, con una inquietud y curiosidad que promuevan las ganas de seguir aprendiendo. La actriz piensa seguir su carrera profesional hasta que el cuerpo y la mente se lo permitan, y toma como referencia a aquellas actrices españolas longevas como Julieta Serrano para afirmar que morirá “con las botas puestas”.

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