Fecha de publicación
25 agosto 2025

Diez mujeres relevantes de Madrid que marcaron la historia y la cultura

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13 min.
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Madrid no se entiende sin las mujeres que, desde oficios populares hasta cátedras, escenarios y escaños, han ampliado los límites de lo posible.

Su huella está en las calles y en las instituciones, en las bibliotecas y en los teatros, en los barrios y en las aulas. Algunas nacieron en la capital, otras llegaron a ella para desplegar su talento y dialogar con una ciudad que, en muchos momentos, fue faro cultural de España. Todas, sin excepción, contribuyeron a modernizar sensibilidades, a abrir oportunidades y a situar a Madrid en el mapa de la excelencia intelectual y artística.

Este artículo propone un recorrido por diez figuras que condensan la pluralidad del legado femenino madrileño: desde la lotera más famosa del país hasta una filósofa cervantina, pasando por una pionera del voto femenino, novelistas de prestigio, una figura central del teatro, una lexicógrafa monumental, una reina medieval, una bailaora que cruzó fronteras y una mezzosoprano universal. Su diversidad demuestra que la historia de Madrid es también la historia de su ciudadanía creadora.

Mujeres madrileñas que dejaron huella

El canon tradicional ha tendido a invisibilizar, fragmentar o simplificar las contribuciones de las mujeres. Frente a esa omisión, este conjunto de biografías ofrece un mosaico de experiencias que abarcan la acción política, la creación literaria, la investigación lingüística, la gestión cultural, la práctica escénica y la proyección internacional de la cultura española. Son trayectorias singulares, pero comparten la voluntad de intervenir en su tiempo y de abrir caminos a quienes vinieron después.

Estas madrileñas, de nacimiento o de adopción, actuaron como agentes de cambio. Lo hicieron disputando espacios de autoridad, inventando formas de trabajo y organización, reclamando derechos y expandiendo los lenguajes del arte. Mirar sus vidas desde Madrid permite comprender cómo la ciudad se convirtió en un laboratorio de modernidad, un lugar donde la educación, el asociacionismo, la prensa, las tertulias, los escenarios y las instituciones democráticas se entrelazaron para impulsar transformaciones sociales y culturales de largo alcance.

Contribuciones que marcaron el rumbo social y cultural

A lo largo de la historia de Madrid destacan figuras femeninas cuyas vidas y obras han dado forma a la ciudad. Sin embargo, muchas de ellas “han sufrido… un olvido por la cultura, por la historia, por la literatura”. Este artículo recupera diez biografías ejemplares que marcaron hitos sociales y culturales en la capital española. Se trata de mujeres muy distintas, desde empresarias populares hasta pensadoras, artistas y reinas que, en su conjunto, ilustran la diversidad de aportes femeninos en la evolución de Madrid. Como advierte el Ayuntamiento, hay que “reconocer su valor personal y cultural” para entender la historia completa de la ciudad y sus avances.

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Doña Manolita

Manuela de Pablo, conocida popularmente como Doña Manolita (1879-1951), no fue intelectual ni política, pero se convirtió en un icono popular de Madrid. En 1904 inauguró en la calle San Bernardo la administración de lotería que llevaría su apodo, llegando a ser “la más famosa de toda España y la que más premios ha repartido”. Su establecimiento ganó fama por “repartir suerte” a los estudiantes madrileños, y en 1931 se trasladó a la actual Puerta del Sol, donde continúa ofreciendo décimos de Navidad.

Tras su fallecimiento, el nombre de Doña Manolita “sigue siendo sinónimo de suerte” en la cultura española, y su imagen asociada al sorteo navideño la convirtió en “un auténtico símbolo de la ciudad de Madrid”. De este modo, la popular lotera pasó a formar parte del legado urbano madrileño, uniendo tradición y mitología local.

Clara Campoamor

Clara Campoamor (1888-1972) fue una abogada y diputada madrileña pionera del feminismo político. Estudió Derecho en tiempos difíciles para las mujeres y, durante la Segunda República, se convirtió en “una de las principales impulsoras del sufragio femenino en España”.

Campoamor defendió con éxito en las Cortes de 1931 el derecho de las mujeres al voto, garantizándolo en la Constitución republicana y permitiendo que ellas votasen por primera vez en las elecciones de 1933. Su férrea defensa de los derechos civiles contrastó con posturas conservadoras de la época, y tras el golpe de Estado de 1936 se exilió. Hoy se la recuerda como la voz de las mujeres en el Parlamento, y su figura simboliza la conquista del voto femenino en España.

Emilia Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán (1851-1921), condesa de Pardo Bazán, fue una de las grandes novelistas y ensayistas españolas de finales del XIX y principios del XX. Su obra –por ejemplo Los Pazos de Ulloa (1886)– introdujo el naturalismo en España. Además de escritora, destacó por sus convicciones feministas: fue reconocida por su “lucha incansable por la emancipación de la mujer” y llegó a autodefinirse como feminista.

También rompió barreras en la vida intelectual madrileña, en 1905 fue la primera mujer en presidir la Sección de Literatura del Ateneo de Madrid, entidad clave de la cultura española. En 1916 obtuvo plaza de catedrática de lenguas neolatinas, otro logro inusual entonces para una mujer. El legado de Pardo Bazán en Madrid perdura en sus ensayos y conferencias, y en su labor por abrir espacios de participación femenina en la vida pública.

María Zambrano

María Zambrano (1904-1991) es considerada una de las filósofas y ensayistas más influyentes del siglo XX en España, vinculada también al ambiente cultural madrileño de la República. Aunque nació en Málaga, pasó gran parte de su vida intelectual en Madrid y durante el exilio (Francia, México).

Su obra filosófica desarrolló la llamada “razón poética”, que revolucionó la reflexión española. Zambrano obtuvo reconocimiento internacional, en 1981 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, y en 1988 fue la primera mujer en ganar el Premio Cervantes, el máximo galardón literario en lengua española. Su legado en Madrid refleja el dinamismo intelectual femenino y la importancia de las voces poéticas en la filosofía española contemporánea.

Concha Espina

Concha Espina (1869-1955) fue una destacada escritora cántabra afincada en Madrid. Sus novelas y cuentos, como La niña de Luzmela (1909) y La esfinge maragata (1932), la convirtieron en una de las autoras más populares de la literatura española del cambio de siglo.

En Madrid pasó buena parte de su vida, allí organizó tertulias literarias semanales (los célebres “miércoles literarios” en la calle Goya) donde recibía a compañeros de generación. A través de sus obras plasmó retratos sociales de la España rural y urbana. Su figura en la capital quedó asociada a la creación literaria de su tiempo, consolidando en la literatura madrileña un legado donde la sensibilidad femenina dejó huella.

María Guerrero

María Guerrero (1867-1928) fue una actriz y empresaria teatral madrileña que revolucionó el teatro español. Nacida en Madrid, se formó con Teodora Lamadrid y debutó en 1885 en el Teatro de la Comedia. Junto a su marido, el también actor Fernando Díaz de Mendoza, dirigió compañías teatrales que llevaron el drama clásico y moderno por toda España e Hispanoamérica.

Entre sus gestiones más ambiciosas figura la financiación del Teatro Cervantes de Buenos Aires (inaugurado en 1921), símbolo de la expansión cultural española. En 1920 fue nombrada hija predilecta de Madrid. Tras su muerte, en 1930 el teatro Español de Madrid, sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, pasó a llamarse Teatro María Guerrero en su honor. Su aporte fue tanto artístico como institucional, pues ella ayudó a estructurar el teatro profesional en la ciudad, elevando a la actriz española a proyección internacional.

María Moliner

María Moliner (1900-1981) fue bibliotecaria, archivera y lexicógrafa. Es célebre por haber escrito, casi sola y en quince años, el Diccionario de uso del español (1966-1967). El Nobel Gabriel García Márquez elogió esa obra como una “proeza… el diccionario más completo… de la lengua castellana”, escrito “con su propia mano” en las horas libres que le dejaba su trabajo de bibliotecaria.

El Diccionario de Moliner (dos volúmenes, casi 3000 páginas) incorporó giros coloquiales y términos que la Academia no había aceptado hasta entonces. Aunque no logró entrar en la Real Academia Española –se debatió su candidatura–, su labor convirtió a Moliner en un referente de la filología práctica. Su trayectoria en Madrid incluye dirigir bibliotecas universitarias y colaborar en proyectos culturales de la II República.

En conjunto, su vida simboliza la dedicación de las mujeres a la ciencia y la cultura: una mujer autodidacta que puso orden al léxico español y cuyas valiosas aportaciones son hoy ampliamente reconocidas.

María de Molina

María de Molina (1265-1321) fue una reina consorte de Castilla y regente excepcional en la Baja Edad Media. Como esposa de Sancho IV, se convirtió en reina consorte en 1284; tras la muerte de éste en 1295, asumió la tutoría (regencia) de su hijo Fernando IV y, más tarde, de su nieto Alfonso XI. En esas minorías reinó de hecho, defendiendo la Corona de Castilla ante ambiciones nobiliarias y conflictos dinásticos.

Gracias a su habilidad diplomática logró pacificar disputas internas y externas, asegurando la estabilidad política del reino y la sucesión real. En medio de intrigas castellanas y presiones de Francia y Aragón, María de Molina mantuvo el poder legítimo en una época convulsa. Su papel fue tan relevante que, según crónicas medievales, fue la “encargada de ejercer la tutoría” y salvación política de los reinos de Castilla y León. Aunque menos conocida hoy en día, esta mujer de poder aporta un legado patriótico: sin su determinación, la historia de España podría haber cambiado drásticamente.

La Argentinita

En sus actuaciones, mezcla innovadora de géneros, esta bailarina hispanoargentina se convirtió en un mito del flamenco en los años 20 y 30. Encarnación López Júlvez, “La Argentinita” (1898-1945), fue bailarina, coreógrafa y cantante hispano-argentina que marcó época en Madrid. Aunque nació en Buenos Aires, su familia regresó a España en 1901 y ella creció en Madrid.

Debutó de niña prodigio en el Teatro La Latina y luego combinó el flamenco con tango, bulerías y boleros, en una fusión vanguardista para su tiempo. Entre 1916 y 1926 trabajó en los principales teatros madrileños (Comedia, Apolo, Princesa) y luego dio la vuelta al mundo con su arte.

A principios de los años 20 se vinculó a la Generación del 27, colaboró con Federico García Lorca (graban juntos canciones populares) y otros intelectuales que buscaban renovar la cultura española. A finales de la década actuó con éxito en París y Berlín. En conjunto, La Argentinita fue reconocida como “la más alta expresión del flamenco” de su época. Su legado en Madrid y más allá fue introducir una danza española renovada, proyectando el flamenco clásico hacia el público internacional y abriendo caminos para futuras bailaoras.

Teresa Berganza

Esta cantante lírica madrileña fascinó al público mundial con sus interpretaciones de óperas clásicas. María Teresa Berganza (1933-2022) fue una mezzosoprano madrileña de fama mundial.

Su carrera en la ópera comenzó en 1957 y se prolongó hasta el siglo XXI. Berganza interpretó con maestría papeles célebres de Rossini (Rosina en El barbero de Sevilla), Mozart (Cherubino y Dorabella) y Bizet (Carmen), entre otros, lo que la consolidó como “una de las intérpretes más importantes de su época”.

Debutó internacionalmente en el Festival de Aix-en-Provence (1957) y pronto cantó en los escenarios más prestigiosos: La Scala de Milán, la Ópera de París, el Covent Garden de Londres, e incluso el Metropolitan Opera de Nueva York (1967).

Además de su impecable técnica vocal y expresividad, contribuyó al prestigio de la lírica española en el exterior. A lo largo de su vida recibió numerosos galardones (Premio Princesa de Asturias, Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, Medalla de Oro de Madrid, etc.). El legado de Teresa Berganza en la ciudad es ejemplo de la excelencia de una artista madrileña que llevó la música española a las más altas cotas internacionales.

Visibilizar el legado femenino en Madrid

Importancia de preservar la memoria y difundir su historia

En las últimas décadas ha surgido un esfuerzo por rescatar la memoria histórica de estas mujeres. Organismos culturales y educativos subrayan que recuperar su historia es esencial: “Recuperar la memoria de las mujeres nos permite conocer una historia de desigualdad… perpetuada durante siglos”, señalan expertos, porque solo así se entiende la verdadera evolución social.

Iniciativas de museos, archivos y bibliotecas trabajan en proyectos y exposiciones que “permiten dar visibilidad a las mujeres en la historia”. Por ejemplo, la red Ibermuseos promueve en su catálogo en línea la aportación femenina, destacando la “aportación de las mujeres en la génesis de nuestros pueblos” y reclamando dar a conocer sus contribuciones e incluso el silenciamiento al que fueron sometidas.

En Madrid, se han desarrollado rutas temáticas (calles y placas conmemorativas) y actividades pedagógicas para honrar a las mujeres del pasado. Preservar sus historias permite inspirar a las nuevas generaciones, reconocidas hoy como pioneras y referentes, por eso es tarea de la sociedad difundir su legado. Conservar la memoria de estas diez mujeres, y de tantas otras, contribuye a una historia más completa e igualitaria del Madrid de ayer y de hoy. Entre ellas, destaca la historia de Manuela Malasaña y su vínculo con Madrid.