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El mundo en su lucha contra el ‘edadismo’

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Cada vez baja más la natalidad; cada vez se viven más años, y cada vez nuestra sociedad está más envejecida. Un tsunami que provoca un sistema económico insostenible. Si le sumamos la discriminación en el ámbito laboral a los mayores de 45 años, la catástrofe está servida. Un informe alerta sobre sus efectos.

Si alguna vez has intentado optar a un empleo y te han preguntado cuántos años tienes (y no te han considerado válido porque has cumplido los 50); si te han prejubilado a los 55; si ya no entras en los programas de formación de tu empresa porque te consideran mayor… En definitiva, si en algún momento de tu carrera te has sentido discriminado por tu edad en el ámbito laboral, eso tiene un nombre: edadismo. La palabra no está en el diccionario de la Real Academia Española, pero se emplea desde la década de los 60, cuando la acuñó el médico gerontológico, psiquiatra y primer director del National Institute on Aging de Estados Unidos Robert Butler. Con ella se refería a los estereotipos y prejuicios existentes en relación a la edad. Y, aunque tampoco se escucha en la calle y no es tan visible como el machismo y el paro juvenil, por ejemplo, la ONU y otros organismos españoles e internacionales han alertado sobre los efectos negativos del edadismo.

El edadismo es el fenómeno más común en empresas y organizaciones, por encima de la discriminación por género, cultura o raza.

Entre ellos, la compañía de tecnología Numintec y la Fundació Pimec, que forma parte de la patronal catalana de la pequeña y mediana empresa y que fomenta “una cultura empresarial comprometida con el entorno”, según sus estatutos. En su informe ‘La discriminación por edad en el ámbito laboral’ se pone de manifiesto que el edadismo es el fenómeno más común en empresas y organizaciones, por encima de la discriminación por género, cultura o raza. “El planeta sigue con preocupación y justo interés las cuestiones relacionadas con el desarrollo sostenible, las revoluciones tecnológicas o la transición energética, pero por alguna razón incomprensible no pensamos en lo que será de nosotros y del estado de bienestar viviendo en una sociedad envejecida que no pone los medios para paliar sus dramáticos efectos en un futuro no tan lejano”, aseguran Yolanda Peris y José María Torres, autores del informe.

Cifras de escándalo

“Los estudios que se han realizado en Estados Unidos señalan que poner barreras a la contratación de los sénior tiene un impacto en la economía de ese país de 800.000 millones de dólares, un 4% de su PIB. En España no hay un dato similar, pero sería de más del 4%, porque aquí hay más parados sénior: el 53% de los desempleados tiene más de 45 años, alrededor de 1,7 millones de personas. El edadismo no solo afecta al que lo sufre, sino a toda la economía”, dice José María Torres, vicepresidente de Fundació Pimec y presidente ejecutivo de Numintec. “Si a uno le prejubilan a los 55 años y vive hasta los ochenta y pico, ¿cómo le va a mantener el Estado durante tres décadas? Somos cada vez menos trabajando para mantener a más, y en muchos casos con sueldos más bajos de los que cobran los pensionistas”.

Dice Torres que vamos hacia una sociedad más empobrecida, porque a un parado de larga duración le quedará una pensión mínima, y eso hará que se reduzcan las oportunidades de sus hijos. “Estamos marginando el capital más importante del ser humano: el conocimiento y la experiencia”.

“Somos cada vez menos trabajando para mantener a más, y en muchos casos con sueldos más bajos de los que cobran los pensionistas”, asegura José María Torres, vicepresidente de Fundació Pimec y presidente ejecutivo de Numintec.

Más datos preocupantes: por primera vez en la historia, en 2018 los mayores de 65 años superaron en número a los niños menores de cinco en todo el mundo. En España, los que pasan de los 50 ya son el doble de los que tienen menos de 18, lo que puede hacer inviable el relevo generacional que hasta hace poco se daba de forma natural en las empresas. De ahí que, en el nuevo horizonte laboral, el trabajador sénior será imprescindible, según el informe.

Aunque un trabajador no sea ‘nativo digital’ (una frase que aparece con frecuencia en las ofertas de empleo), no significa que no haya desarrollado su profesión en un entorno digital.

Las posibles soluciones

¿Quién debe tomar nota de esta situación? Según José María Torres, la responsabilidad es de todos, y las soluciones tienen que partir de la propia sociedad. “El gobierno tiene que velar por que se cumpla la Constitución, pues en las plataformas de búsqueda de empleo te preguntan por la edad y automáticamente te sacan de la selección si eres mayor, y eso vulnera el Estatuto de los Trabajadores. Además, en las empresas hay que hacer una labor de transformación social con los reclutadores: hay que decirles que expulsando a los sénior de las empresas el sistema se hace insostenible, y que tener a varias generaciones juntas suma. Por otra parte, en la sociedad civil hay que prohibir mensajes como: ‘te incorporarás a un equipo joven y dinámico’, o ‘si no eres nativo digital…’. Eso es discriminación y va contra la Ley”.

“En las plataformas de búsqueda de empleo te preguntan por la edad y automáticamente te sacan de la selección si eres mayor, y eso vulnera el Estatuto de los Trabajadores”, afirma José María Torres.

En la lucha contra el edadismo sería positivo elaborar una proposición de ley que incluya medidas para fomentar la contratación de los sénior. Los últimos cambios legales en este sentido se han enfocado en que los empresarios sean los responsables de pagar las cotizaciones a la Seguridad Social en el caso de expedientes de regulación de empleo colectivos y de expedientes de jubilaciones anticipadas. Pero al margen de estas medidas necesarias, es imprescindible trabajar en la definición de medidas que incentiven la recolocación de todos los parados sénior tras el despido, dice el informe.

“Uno de nuestros objetivos es conseguir también la sensibilización de los más jóvenes para que se den cuenta de la importancia del mensaje y contribuyan a esta lucha, que es una batalla de toda la sociedad. Quizás el sector emergente de las start ups sería un modelo perfecto en el que integrar un sistema de plantilla intergeneracional incorporando talento sénior especializado en la parte de análisis financiero de la empresa”.

Hasta ahora, las iniciativas surgidas para luchar contra la discriminación laboral por cuestión de edad se han quedado en el camino, y no han conseguido consolidar el mensaje.

Urbi et orbi

El azote del edadismo se ha acentuado con los pésimos efectos económicos de la pandemia, pues muchas reestructuraciones de plantilla han afectado más a los mayores de 45 años. En España y en el resto de sociedades, pues el problema está presente en todo el mundo. Lo dice la ONU, que en su último informe sobre el tema, fechado el pasado marzo, apunta que el edadismo “conduce a una salud más pobre, al aislamiento social y a muertes tempranas, y cuesta a las economías miles de millones de dólares”.

Aunque hay diferencias entre países. Según otro estudio, éste de la OCDE, los líderes en políticas aplicadas para incentivar el empleo sénior eran en 2019 Islandia, Suecia, Noruega, Dinamarca, Nueva Zelanda y Canadá. Las menores tasas de empleo sénior se encontraban en Turquía, Grecia y Luxemburgo.

Y todo a pesar de que resulta evidente que, aunque un trabajador no sea ‘nativo digital’ (una frase que aparece con frecuencia en las ofertas de empleo), no significa que no haya desarrollado su profesión en un entorno digital, o que carezca de conocimientos sobre las nuevas tecnologías, o que no disponga de las competencias necesarias para cumplir con sus tareas. Además, es un lugar común que las personas con la edad pierden la motivación, la capacidad de trabajo y la de adaptación al cambio. Que sepamos, esa afirmación no está avalada por ningún informe.

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