Fecha de publicación
02 julio 2026

Entrevista: Carmen Torres, Secretaria General de ASECOM

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10 min.
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En un contexto de transformación, sostenibilidad, digitalización y nuevos hábitos de consumo, la moda española afronta el reto de diferenciarse desde el producto, la calidad y una propuesta de marca coherente.

1.- Desde ASECOM, ¿cómo describirías el momento actual del sector de la moda y la confección?

El sector atraviesa un momento de profunda transformación. Hay incertidumbre porque las empresas están teniendo que adaptarse muy rápido a nuevas normativas, a un consumidor diferente y a una situación internacional complicada, pero al mismo tiempo también se están abriendo oportunidades interesantes.

Las empresas vienen de años complejos y eso ha obligado a muchas a replantearse cómo producen, cómo venden y cómo se posicionan. Ahora mismo coinciden muchos factores que confluyen como son la sostenibilidad, la digitalización, el incremento de costes, los cambios en el consumo o las tensiones internacionales que afectan directamente en el día a día de las compañías. Y eso, lógicamente, se nota más en las pymes y micropymes, que conforman la mayor parte del sector. Muchas están haciendo esfuerzos muy importantes para adaptarse sin perder competitividad.

Aun así, creemos que el sector está demostrando una gran capacidad de reacción. Hay empresas que están encontrando oportunidades precisamente en productos con más valor añadido, en producción de proximidad o en segmentos más especializados. Y eso es importante porque la moda española sigue teniendo fortalezas muy claras en diseño, calidad, capacidad industrial y experiencia.

Por otro lado, vemos que las empresas necesitan acompañamiento. Hay cambios regulatorios y tecnológicos que requieren formación, inversión y adaptación constante, y es importante que todo eso vaya acompañado de medidas que realmente ayuden a las compañías, sobre todo a las más pequeñas. Y es precisamente ahí donde ASECOM está centrando gran parte de sus esfuerzos, en acompañar a las empresas a afrontar esta transición con herramientas útiles y una mayor seguridad. 

¿Qué datos o tendencias estáis viendo en los últimos meses en términos de actividad, evolución de las empresas o mercado? 

En los últimos meses estamos observando que el sector evoluciona a distintas velocidades dependiendo del tipo de empresa y su posicionamiento. Hay compañías que están notando una cierta desaceleración del consumo, mientras que otras están funcionando bien porque han encontrado nichos más especializados o tienen una propuesta muy definida.

Observamos una tendencia bastante clara hacia modelos más flexibles y con mayor valor añadido. Muchas empresas están apostando por producciones más cortas, más controladas y más cercanas. La incertidumbre internacional y los problemas logísticos de los últimos años han hecho que muchas compañías vuelvan a mirar a la producción de proximidad.

También estamos viendo que la sostenibilidad ya forma parte de las decisiones empresariales de una manera mucho más real. Antes podía verse más como una cuestión de imagen, pero ahora las empresas son conscientes de que tiene impacto directo en competitividad, acceso a mercados y posicionamiento.

En consumo seguimos viendo prudencia. El cliente compara más, piensa más las compras y busca marcas con identidad. Ya no vale únicamente con tener un buen producto, sino que hace falta diferenciarse.

En exportación, la moda continúa teniendo un peso importante dentro de la economía española. De hecho, representa alrededor del 9 % de las exportaciones del país. Hay mercados que siguen siendo estratégicos para muchas empresas españolas, aunque el contexto internacional obliga a trabajar con más cautela y a diversificar riesgos.

Y luego hay otro aspecto que está muy presente en el sector es la tecnología. Cada vez se habla más de trazabilidad, inteligencia artificial, automatización o pasaporte digital de producto. Son cuestiones que hace unos años parecían lejanas pero que hoy forman parte del día a día de muchas empresas.

En general, lo que vemos es un sector que se está adaptando muy rápido y que está aprendiendo a competir de otra manera. 

2.- ¿Cuáles son ahora mismo los principales retos para las empresas del sector: costes, producción, distribución e internacionalización?

Las empresas del sector de la moda y la confección afrontan actualmente una combinación de retos que afectan a toda la cadena de valor. Probablemente, el principal desafío es adaptarse a un entorno cada vez más complejo sin perder competitividad.

Por un lado, los aspectos regulatorios vinculados a la sostenibilidad están suponiendo un cambio importante. La llegada de nuevas exigencias europeas relacionadas con ecodiseño, trazabilidad o Responsabilidad Ampliada del Productor obliga a muchas empresas a adaptarse muy rápido y a hacer inversiones que no siempre son fáciles de asumir. En este sentido ASECOM está acompañando a las empresas en todo ese proceso con distintos programas, jornadas y proyectos como por ejemplo alrededor de la RAP, el pasaporte digital o economía circular porque muchas empresas necesitan orientación muy concreta.

A eso se añade el incremento de costes, que sigue siendo una preocupación constante. Energía, materias primas, logística, financiación o costes laborales continúan presionando mucho a las empresas.

En producción también estamos viendo cambios importantes. El mercado pide más rapidez y más flexibilidad, y eso está llevando a muchas empresas a replantearse cómo y dónde producen. Hay más interés por recuperar cierta capacidad productiva cercana, aunque eso requiere inversión y personal cualificado.

Otro reto importante es la comercialización. El consumidor ha cambiado mucho y las empresas tienen que adaptarse continuamente a nuevas formas de vender, comunicarse y relacionarse con el cliente. La parte digital ya es completamente imprescindible.

Respecto a la internacionalización, para muchas empresas es una oportunidad clara de crecimiento, pero el contexto internacional obliga a ser mucho más prudentes que antes. A ello se suma la preocupación creciente alrededor del relevo generacional y la falta de determinados perfiles técnicos.

3.- En este contexto, ¿qué necesita hoy una marca para diferenciarse y tener recorrido en el canal profesional?

Hoy las firmas necesitan tener una identidad muy clara. Hay mucha competencia y el mercado está mucho más saturado que hace unos años, así que diferenciarse es fundamental.

Las empresas que mejor están funcionando suelen ser las que tienen muy definido qué quieren ofrecer y a quién se dirigen. Algunas destacan por diseño, otras por especialización, otras por calidad o por cercanía con el cliente, pero todas tienen algo reconocible.

También se valora mucho más la fiabilidad. En el canal profesional es muy importante cumplir plazos, responder bien y generar confianza. Al final, las relaciones comerciales se construyen a largo plazo.

La sostenibilidad sigue siendo importante, pero ya no basta con decirlo. El mercado pide hechos concretos y coherencia entre lo que la marca comunica y lo que realmente hace.

Y luego hay otro aspecto clave, que es la capacidad de adaptación. Las empresas tienen que reaccionar rápido, entender cómo cambia el mercado y ajustar continuamente tanto producto como estrategia comercial.

Además, el contacto directo sigue teniendo muchísimo valor. Las ferias y los encuentros profesionales continúan siendo muy importantes para generar negocio y visibilidad. En ASECOM intentamos precisamente ayudar a las empresas en ese posicionamiento y en esa conexión con compradores y profesionales del sector.

Desde ASECOM insistimos mucho en que la diferenciación no puede ser solo de discurso. Tiene que estar en el producto, en la forma de trabajar y en la relación con el cliente.

4.- MOMAD celebrará en julio una edición más selecta, con foco en producto, sectorización y experiencia de compra. ¿Qué aporta este tipo de formato a las marcas y a los compradores?

Creemos que este tipo de formato encaja bastante bien con lo que el mercado está pidiendo ahora mismo. Hoy las marcas buscan calidad de contacto más que volumen y los compradores también necesitan trabajar de una manera más eficiente.

La sectorización ayuda mucho porque facilita que cada marca esté mejor ubicada y conecte con el perfil de comprador que realmente encaja con su producto. Y para el visitante profesional también es más cómodo. Puede localizar mejor las propuestas que le interesan y dedicar más tiempo a descubrir producto diferencial.

Además, las ferias han cambiado mucho. Ya no se trata solo de enseñar colecciones. Hoy tienen un componente muy importante de relación, experiencia y networking. En moda, el contacto presencial sigue siendo clave. Muchas relaciones comerciales empiezan precisamente en este tipo de encuentros y eso continúa teniendo muchísimo valor para las empresas.

5.- En esta línea, ¿se está viendo una mayor apuesta por producto diferencial, marcas premium o propuestas con identidad propia? 

Sí, claramente. Cada vez vemos más empresas intentando diferenciarse a través del producto y del posicionamiento de marca.

Competir únicamente en precio es muy complicado, especialmente para muchas empresas españolas, así que las marcas están buscando propuestas más definidas y con mayor valor añadido. No todo pasa necesariamente por el segmento premium, pero sí por tener identidad propia y una propuesta coherente. Eso es algo que el mercado está valorando mucho. 

6.- ¿Qué posición ocupa hoy la moda española dentro del contexto internacional y cómo afrontan las empresas del sector los próximos meses?

La moda española sigue siendo conocida y reconocida a nivel mundial por esa combinación entre diseño, calidad y capacidad de adaptación que caracteriza a muchas firmas del sector. Ahora bien, el contexto internacional obliga a ser prudentes. Las empresas son conscientes de que vienen meses en los que habrá que seguir adaptándose muy rápido, especialmente por todo lo relacionado con la normativa europea y la transformación del mercado. En ASECOM estamos trabajando para ayudar a las empresas precisamente en esa adaptación, tanto en la formación como acompañando y generando espacios de colaboración.

También creemos que es importante seguir defendiendo el valor industrial y económico del sector, porque la moda en España no es solo creatividad, detrás hay industria, empleo y muchas pymes que necesitan seguir siendo competitivas. El sector tiene retos importantes por delante, pero también experiencia y capacidad para afrontarlos.