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Cherry Massia

Cherry Massia reinterpreta los códigos del lujo urbano combinándolos con una estética trash y un fuerte concepto detrás. La marca desarrolla una visión propia sobre la moda, empoderando la individualidad y explorando diversos conceptos sociales y vitales.

La firma fue creada en 2017 por la sevillana Irene R. Massia, de 24 años. Ha presentado dos colecciones en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid bajo el marco de Samsung EGO, apareciendo en medios como Vogue, S Moda, Vanidad, Elle o Neo2 Magazine y ha vestido a numerosas artistas como la Zowi, Lola Índigo, Ms Nina, Albany, Carolina Yuste, la Mala Rodríguez o Nathy Peluso, entre otras.

Cherry Massia ofrece un diálogo entre Filosofía y Moda, siempre en evolución, centrando su interés en la creación de prendas que conforman un diálogo entre nuestros sentimientos y el mundo que nos rodea, mediante colecciones que narran una historia que forma parte de cada uno de nosotros. Haciendo hincapié en darle un giro al ideal de mujer establecido, no hay belleza sin fuerza, no hay luz sin oscuridad, no hay estética sin concepto.

Líneas de la colección

“No hay más que un camino, no hay más vía de escape.” Norman Bethune.

En astronomía se denomina nadir a la intersección entre la vertical del observador y la esfera celeste. Por extensión, también se usa para referirse al punto más bajo o al momento de mayor adversidad de un proceso.

En literatura, nadir es el momento en que el héroe llega a su punto más bajo moralmente.

Con esta colección Cherry Massia esboza un capítulo más en su obra, desarrollando en esta ocasión los conceptos de huida y de autodestrucción.

Nadir nos traslada a un punto muerto. No hay ya subida ni bajada. Tras explorar la idea de que siempre queda un residuo de oscuridad en la luz o un punto de luz en la oscuridad, a través de esta tercera colección nos adentramos en un camino llano y oscuro. Una huida hacia un lugar incierto, donde poco a poco la figura de la heroína se va destruyendo a sí misma.

“Nadir” surge de la necesidad de explorar la realidad del suicidio, de la esquizofrenia y del impacto que generan las enfermedades mentales en el individuo que las padece y por extensión, en su entorno social.

A través de la colección se desarrolla el impacto que genera vivir este tipo de situaciones y la huella del silencio que se trasmite de generación en generación, convirtiéndose en un tema tabú hasta dentro del ámbito familiar.

La gama de color está fuertemente influenciada por el Art Brut, un movimiento artístico que a menudo refleja estados mentales extremos y hace referencia especialmente a las manifestaciones artísticas llevadas a cabo por personas que padecían algún tipo de enfermedad mental.

A la hora de situar el contexto estético de la colección, se toman referencias de la Andalucía rural de mediados de los años 30, concretamente de un evento que sucedió en el año 1937.
 

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