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El valor estratégico del sector agroalimentario en alza después de la pandemia

Sesión sobre la evolución del valor estratégico del sector alimentario con la pandemia

06 oct 2021

Durante la sesión, se ha presentado el informe Observatorio sobre el sector agroalimentario español en el contexto europeo, realizado por Cajamar en el año 2020. Ricardo García Lorenzo, director de Cajamar Innova, ha sido el responsable de resumir las principales conclusiones. En esta línea, ha afirmado que “tenemos que interiorizar que este sector es estratégico. Llevamos dos años complicados y en este tiempo llevamos analizando el sector. En el contexto de globalización, vamos a tener trimestres complicados, tanto económica como financieramente. Desde el punto de vista del sector, vemos que va ganando peso en cuanto a valor añadido se refiere. Hemos pasado de un 7,94% a representar un 9,7%. Este dato revela la importancia de nuestro sector, también en Europa, donde destacamos en ganado, en vegetales y en aceite de oliva, entre muchos otros”.

“En definitiva, creemos que nuestro sector es más estratégico, más dinámico, que tiene unas espadas de Damocles (más profesionalización, más innovación, menos demanda de agua), pero que ha demostrado que hemos estado en esta maldita pandemia y que ahí vamos a estar”, ha concluido.

Otro informe, esta vez de PwC, llamado El futuro del sector agrícola español (2019), también ha tenido presencia en el evento. Jordi Esteve, director de PwC España, ha sido el encargado de hacer unas notas al respecto. “La importancia económica del sector agro ha superado ya el 10% del PIB de España, en parte también porque otros sectores han caído. Somos una potencia mundial con ciertos productos, tenemos mucha variabilidad de cultivo (lo que nos hace enfrentarnos al futuro con más posibilidades) y mucha resiliencia, que son claves”.

Esteve ha querido apuntar que el sector debe sentirse muy orgulloso, ya que “de todos los sectores que hay, el primario ha sido el único que ha conseguido crecer en 2020”. Una evolución que puede ser más notable en los próximos años si se pueden sobrellevar las tendencias que afectarán al sector, como “los cambios demográficos (habrá más bocas que alimentar con menos recursos), el cambio en los poderes económicos mundiales, un progreso de la urbanización, una importante revolución tecnológica (nos va a ayudar a producir más por menos) y una notable escasez de recursos así como el cambio climático”.

“Como conclusión, tenemos muy buenas cosas como sector; muy buena plantilla, que tira muy fuerte; también tenemos debilidades y amenazas, pero muchas oportunidades”, ha finalizado.

Tras la presentación de estos dos informes, se ha celebrado una ronda de intervenciones que ha contado con expertos de diferentes ámbitos. Así, los productores tenían su voz de mano de Juan Ignacio Senovilla, vicepresidente de ALAS; la sanidad vegetal ha estado representada por Carlos Palomar, director de AEPLA; los consumidores, por Manuel Martín, asesor y gestor de Proyectos de la Federación UNAE; Luis Martín, jefe del Dpto. Técnico de FEPEX, ha hablado por todos los exportadores; y finalmente la cadena alimentaria ha estado representada por Víctor Yuste, director general del Foro Interalimentario

José Ignacio Senovilla ha sido el primero en hablar sobre la situación del sector afirmando que “desde que hay democracia, los agricultores siempre hemos estado muy preocupados por el precio del aceite, del cereal… Y no nos hemos centrado en debatir sobre nuestros sistemas de producción. Esta sección nunca la hemos defendido y ahora nos hemos dado cuenta de que el sector no tiene la imagen que debiera”, ha reflexionado.

El ponente también ha asegurado que ahora las familias comen más cantidad y más sano por mucho menos dinero: “Hace 30 años se decía que una familia se gastaba en alimentación un 30-40%, hoy por hoy es el 3-15%. Es decir, los agricultores estamos produciendo de tal manera que hace que las familias gasten un 20% menos en alimentación”.

“Además, este sector crea mucho empleo. Se habla de 2 millones de personas. Sin agricultura y ganadería, España sería otra cosa. Ahora tenemos tres frentes: competir con Europa, la famosa granja de mesa (BUSCAR), y el cambio climático”, ha añadido

Por su parte, Víctor Yuste afirma que la cadena agroalimentaria “está funcionando muy bien. Todos debemos trabajar para y por el consumidor. Tenemos que poner el valor el sector y empezar a creérnoslo. España ha aprendido a base de grandes alarmas sanitarias y actualmente tenemos el sistema más seguro. Hemos visto, en la pandemia, cómo la cadena ha funcionado estupendamente. ¿Qué hubiera pasado si un elemento no lo hubiera hecho?”, se pregunta. “En España, hemos tenido una crisis sanitaria pero jamás una crisis alimentaria, y eso es gracias a la cadena agroalimentaria”, ha apostillado.

Manuel Martín también se ha mostrado optimista con la realidad del sector, pues cree que no se acaba de reconocer el valor de la cadena agroalimentaria. Algo que ha cambiado tras la pandemia: “Antes, el consumidor veía e el producto del lineal del supermercado, lo cogía y se lo llevaba a casa. Y no hacía ninguna reflexión al respecto porque no sabía lo que hay detrás. La pandemia ha cambiado esta visión: ahora los españoles ya conocen más acerca del proceso de la cadena agroalimentaria. La crisis de la covid ha puesto de manifiesto la importancia de este sector en la sociedad”.

Luis Martín ha cogido el testigo y ha apuntado que "actualmente los consumidores le dan una buena puntuación al producto y a los productores. Y ese es el objetivo. Que vean que tras cada alimento que hay en el supermercado, hay trabajo detrás. Esta es una de las labores que tenemos que seguir”.

En cuanto al futuro, el ponente ha afirmado que “sería necesario que tengamos una evaluación estratégica de la sanidad vegetal y hacer frente al aumento de las importaciones”.

Carlos Palomar se ha referido a las regulaciones de la UE: “Para nosotros, lo principal es la de tener un entorno regulatorio que fomente una regulación igualitaria y de innovación, y no todo lo contrario. Pedimos flexibilidad, más fondos para innovación. El sistema actual es burocrático, demasiado regulado y trabaja demasiado la precaución en vez de la gestión del riesgo”, ha manifestado. A pesar de eso, también es optimista con respecto al futuro: “Partíamos de una sociedad que no tenía problemas de suministro, bien alimentada, tanto en calidad o en cantidad, y esto hace que las políticas vayan por buen camino”.