Relevo generacional en el sector hortofrutícola: el futuro de frutas y verduras
Jesús López Colmenarejo, periodista agroalimentario Decía John F. Kennedy una frase que me ha venido a la cabeza al empezar este artículo "El cambio es la ley de la vida. Y aquellos que solo miran al pasado o al presente, seguramente perderán el futuro" porque esta frase encaja totalmente con lo que somos y con lo que debemos hacer como sector. El sector hortofrutícola español destaca por su capacidad exportadora, tenemos el liderazgo en mercados europeos, una amplia diversidad de productos. Contamos con una cadena de valor profesionalizada, altos estándares de calidad y seguridad alimentaria, y una fuerte orientación a la innovación en cultivos, riego y logística. Mantenemos una oferta estable durante gran parte del año, generamos empleo y riqueza en numerosas zonas rurales favorecemos la cohesión territorial…pero todo se desploma si no hay quien coja el testigo. Los datos oficiales reflejan con claridad esta situación. Según el Censo Agrario, la edad media de los jefes de explotación agraria en España alcanza los 61,4 años, mientras que el 67% supera los 55 años y el 41% tiene más de 65 años. Los menores de 35 años representan apenas el 4% del total. En el caso concreto del sector hortofrutícola, aunque algunas ramas presentan una estructura algo más joven que la media agraria, el problema sigue siendo significativo. La edad media de los titulares de explotaciones hortícolas ronda los 53 años, en frutales no cítricos alcanza los 58,6 años y en cítricos se dispara hasta los 65,8 años, lo que en la práctica supone que alrededor del 70% de los actuales titulares estará en edad de jubilación durante la próxima década.
¿Qué significa realmente “relevo generacional” en el sector de las frutas y verduras?
El relevo generacional va mucho más allá de la sustitución de los titulares de explotación que se jubilan. Constituye un proceso de transferencia de conocimiento y de visión empresarial necesario para garantizar la continuidad y competitividad de la agricultura española.
Tradicionalmente, las explotaciones de frutas y hortalizas han acumulado un importante capital de conocimiento práctico transmitido entre generaciones. Este conocimiento incluye aspectos como la elección varietal, el manejo de cultivos, la gestión eficiente del agua, la adaptación a condiciones climáticas cambiantes o el control de plagas y enfermedades. Cuando no existe una sucesión adecuada, una parte significativa de esta experiencia se pierde.
Además, el relevo generacional implica la transferencia de conocimiento de gestión empresarial. El productor actual no solo cultiva, también administra inversiones, costes, financiación, certificaciones de calidad, normativas ambientales y requisitos cada vez más exigentes de los mercados nacionales e internacionales.
Y tampoco hay que obviar la transmisión de las relaciones comerciales y del conocimiento del mercado. En un sector altamente orientado a la exportación como el hortofrutícola español, resulta esencial conservar los vínculos con cooperativas, comercializadoras, distribuidores y clientes internacionales. Hoy en día la agricultura no supone sólo producir, sino también comprender las tendencias de consumo y las exigencias de calidad de los compradores.
¿Qué barreras frenan la incorporación de nuevas generaciones?
Podríamos hablar de una combinación de barreras económicas, estructurales y sociales que ponen en riesgo la continuidad de numerosas explotaciones, porque, aunque existe interés por parte de algunos jóvenes, las condiciones de entrada siguen siendo complejas.
Uno de los principales obstáculos es el acceso a la tierra. La disponibilidad de suelo agrícola es limitada y los precios de compra o arrendamiento pueden resultar prohibitivos para quienes inician una actividad sin patrimonio previo. Además, gran parte de las explotaciones está en manos de agricultores de edad avanzada, lo que retrasa los procesos de sucesión y dificulta la incorporación de nuevos productores.
A este hecho se suma la elevada inversión inicial que requiere una explotación hortofrutícola moderna. La adquisición de tierras, sistemas de riego, maquinaria, infraestructuras de almacenamiento, plantaciones o invernaderos exige importantes recursos financieros que muchos jóvenes encuentran difícil obtener…y más teniendo en cuenta la rentabilidad limitada de muchas producciones y la presión que el mercado ejerce sobre sus márgenes.
Si las barreras “económicas” son elevadas, la complejidad burocrática del sistema no es un apoyo. La gestión de ayudas, los requisitos ambientales, las certificaciones de calidad, las obligaciones laborales y la creciente carga administrativa generan una percepción de exceso de trámites que desincentiva nuevas incorporaciones. Porque un productor actual no es un “labriego”, la agricultura actual requiere conocimientos técnicos, digitales y comerciales cada vez más avanzados, lo que obliga a una preparación continua que permita al productor competir en mercados globalizados.
No querría dejar de citar, la percepción social del campo, una variable subjetiva pero clave. A menudo, la actividad agraria se asocia a un trabajo duro, con elevados riesgos y menor reconocimiento social que otras profesiones. Esta imagen, unida a las dificultades económicas mencionadas hace que muchos jóvenes opten por desarrollar su carrera en otros sectores.
Lejos de ser únicamente una respuesta al envejecimiento de los agricultores, el relevo generacional representa una gran oportunidad de transformación para el sector hortofrutícola español, ya que la llegada de nuevos propietarios y gestores puede acelerar la modernización de las explotaciones y reforzar su competitividad.
Una de las principales oportunidades está relacionada con la digitalización. Los jóvenes, nativos digitales, muestran una mayor familiaridad con herramientas tecnológicas que permiten optimizar el uso de recursos como sensores, sistemas de monitorización del riego, análisis de datos, inteligencia artificial o plataformas de gestión empresarial.
El relevo generacional también puede impulsar la sostenibilidad. Los jóvenes suelen integrar desde el inicio criterios ambientales en sus estrategias empresariales, apuestan por una gestión más eficiente del agua, la reducción de insumos y el uso de energías renovables.
Otra oportunidad clave es la profesionalización de la gestión. La nueva generación suele disponer de mayores niveles de formación técnica y empresarial que su predecesora, e incorpora herramientas de planificación financiera, control de costes y gestión de riesgos que favorecen la toma de decisiones basada en datos y mejoran la rentabilidad.
Asimismo, el relevo puede fortalecer la vocación exportadora del sector. Los nuevos empresarios agrarios muestran una mayor orientación hacia los mercados internacionales, las tendencias de consumo, la diferenciación de producto y la creación de marcas con valor añadido.
Finalmente, el relevo facilitará que surjan nuevos modelos de negocio basados en la innovación, la integración vertical, los productos ecológicos, los canales cortos de comercialización, el comercio electrónico o la colaboración empresarial.
El éxito del relevo generacional dependerá menos de sustituir una generación por otra que de conseguir que ambas trabajen juntas durante un periodo de transición. La combinación de la experiencia de los veteranos con las capacidades tecnológicas de los jóvenes (la denominada mentoría intergeneracional) puede convertirse en una de las mayores fortalezas competitivas del sector hortofrutícola durante la próxima década.
Las cooperativas y organizaciones de productores también desempeñan un papel fundamental como espacios de encuentro entre generaciones. Además de facilitar la comercialización, pueden impulsar programas de acompañamiento, formación y sucesión empresarial que permitan incorporar progresivamente a nuevos gestores en la toma de decisiones.
La formación práctica constituye otro elemento clave. Más allá de la formación académica, los jóvenes necesitan experiencias reales en explotaciones comerciales para adquirir habilidades productivas, financieras y comerciales. La combinación de aprendizaje en campo y capacitación empresarial acelera la profesionalización de los futuros titulares.
Asimismo, es esencial reforzar los servicios de asesoramiento técnico y empresarial. Los nuevos productores deben enfrentarse a desafíos relacionados con financiación, normativas, sostenibilidad, certificaciones o exportación. Un acompañamiento especializado reduce riesgos y mejora las probabilidades de éxito de los proyectos.
Por último, las ferias profesionales, congresos y encuentros sectoriales facilitan el intercambio de experiencias, la creación de redes de colaboración y el acceso a innovaciones técnicas y comerciales. Estos espacios conectan a agricultores, cooperativas, empresas tecnológicas e instituciones.
Y precisamente si a día de hoy hay una feria donde el presente y el futuro del sector hortofrutícola se encuentran, ésta es Fruit Attraction. Un salón profesional que actúa como un gran punto de encuentro donde convergen productores, comercializadores, empresas tecnológicas, centros de conocimiento, inversores y nuevas generaciones de profesionales. Más allá de ser una feria comercial, se ha consolidado como un espacio de conexión entre tradición e innovación, dos elementos esenciales para afrontar el relevo generacional del sector.
Y Fruit Attraction lo afronta de varias formas. Por un lado, favorece la creación de redes profesionales en las que los productores pueden establecer contactos con clientes, distribuidores, exportadores y proveedores de servicios, ampliando sus oportunidades de negocio y accediendo a nuevos mercados. Para los jóvenes agricultores y emprendedores, este entorno permite conocer de primera mano las tendencias que marcarán el futuro de las frutas y hortalizas y establecer relaciones estratégicas para el desarrollo de sus proyectos.
La feria también desempeña un papel fundamental en la transferencia de conocimiento. En sus jornadas técnicas, presentaciones y mesas de debate, profesionales con una larga trayectoria comparten conocimientos que facilitan que las nuevas generaciones comprendan mejor los retos y oportunidades del sector.
Por supuesto otro aspecto clave es la difusión de linnovación tecnológica. Fruit Attraction reúne a empresas especializadas en sectores como agricultura de precisión, digitalización, automatización, inteligencia artificial, biotecnología, logística y sostenibilidad, que permiten a los productores descubrir soluciones que mejoran la eficiencia y reducen sus costes.
Y por último, pero no por ello menos importante, la feria contribuye a mejorar la imagen del sector hortofrutícola entre los jóvenes. Presenta el sector hortofrutícola como un entorno moderno, internacionalizado y basado en el conocimiento, alejándose de la percepción tradicional de una agricultura poco tecnológica o con escasas oportunidades profesionales.
Empezaba este artículo con una frase célebre y querría acabarlo con otra, la de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, en su novela “El Gatopardo”…"Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie".
Me gusta pensar que ya estamos trabajando en ello.
Tabla 1. La generación consolidada frente a la nueva generación. Cambio de paradigmas
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Variable |
Explotación tradicional |
Explotación emergente |
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Visión de la explotación |
Patrimonio familiar y forma de vida. Prioridad en mantener la actividad heredada. |
Proyecto empresarial con foco en crecimiento, rentabilidad y profesionalización. |
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Toma de decisiones |
Basada principalmente en la experiencia acumulada y el conocimiento práctico. |
Combinación de experiencia familiar, datos, tecnología y asesoramiento técnico. |
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Relación con el riesgo |
Mayor prudencia y tendencia a inversiones graduales. |
Mayor predisposición a innovar e invertir para mejorar competitividad. |
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Digitalización |
Uso limitado o puntual de herramientas digitales. |
Uso intensivo de software de gestión, sensores, teledetección y agricultura de precisión. |
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Orientación al mercado |
Producción centrada en variedades y canales tradicionales. |
Mayor atención a tendencias de consumo, diferenciación y valor añadido. |
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Comercialización |
Dependencia de cooperativas o canales históricos. |
Búsqueda activa de nuevos mercados, exportación y comercialización diversificada. |
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Innovación varietal |
Preferencia por variedades consolidadas y de comportamiento conocido. |
Mayor interés por nuevas variedades adaptadas al consumidor. |
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Sostenibilidad |
Enfoque principalmente productivo y de conservación de recursos. |
Integración de objetivos ambientales, eficiencia energética y economía circular. |
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Formación |
Predomina el aprendizaje práctico y la transmisión familiar. |
Mayor nivel de formación técnica, universitaria y empresarial. |
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Gestión financiera |
Control centrado en costes y liquidez. |
Análisis de rentabilidad, planificación financiera e inversión estratégica. |
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Uso de datos |
Decisiones basadas en observación y experiencia personal. |
Uso creciente de indicadores, analítica y herramientas de apoyo a la decisión. |
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Trabajo en red |
Redes locales y relaciones construidas durante décadas. |
Participación en asociaciones, proyectos colaborativos y ecosistemas de innovación. |
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Tecnología |
Adopción más gradual y condicionada por el retorno inmediato. |
Mayor familiaridad con la tecnología y apertura a soluciones digitales. |
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Objetivo empresarial |
Mantener la explotación en funcionamiento y asegurar su continuidad familiar. |
Aumentar competitividad, tamaño, valor añadido y resiliencia empresarial. |
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Perspectiva internacional |
Conocimiento indirecto de mercados exteriores a través de comercializadores. |
Mayor atención a exportación, tendencias globales y clientes internacionales. |
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Sucesión empresarial |
Preocupación por encontrar continuidad familiar o vender la explotación. |
Interés por desarrollar proyectos a largo plazo y crear empresas agrarias modernas. |
Tabla 2: De un vistazo: retos, soluciones y actores implicados
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Reto principal |
Impacto en el sector hortofrutícola |
Soluciones prioritarias |
Actores implicados |
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Envejecimiento de los titulares de explotación |
Riesgo de abandono de explotaciones, pérdida de producción y menor capacidad de innovación. |
Planificación de la sucesión, incentivos a la incorporación de jóvenes y programas de mentoría. |
Familias agrarias, organizaciones profesionales, cooperativas, administraciones públicas. |
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Dificultad de acceso a la tierra |
Impide que nuevos productores puedan iniciar o ampliar proyectos viables. |
Bancos de tierras, arrendamientos flexibles, ayudas a la compra y mecanismos de transmisión de explotaciones. |
Propietarios, jóvenes agricultores, cooperativas, comunidades autónomas, entidades financieras. |
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Elevada inversión inicial |
Barrera de entrada para jóvenes sin recursos propios suficientes. |
Líneas de financiación preferente, subvenciones a la primera instalación y créditos bonificados. |
MAPA, comunidades autónomas, entidades financieras, fondos de inversión agraria. |
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Baja rentabilidad y precios volátiles |
Reduce el atractivo de la actividad agraria como proyecto profesional. |
Mejora de la cadena de valor, impulso a la integración comercial y diversificación de ingresos. |
Productores, cooperativas, comercializadoras, distribución y administraciones. |
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Exceso de burocracia |
Incrementa costes y tiempo de gestión para los nuevos agricultores. |
Simplificación administrativa, digitalización de trámites y servicios de asesoramiento. |
Administraciones públicas, organizaciones agrarias, entidades de certificación. |
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Falta de transferencia de conocimiento |
Riesgo de pérdida de experiencia técnica y comercial acumulada durante décadas. |
Programas de acompañamiento entre generaciones, formación práctica y sucesión progresiva. |
Agricultores veteranos, jóvenes productores, cooperativas, centros de formación. |
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Déficit de formación empresarial |
Dificulta la adaptación a mercados globales y a nuevas exigencias del consumidor. |
Formación en gestión, finanzas, marketing, exportación y digitalización. |
Universidades, escuelas agrarias, cooperativas, asociaciones sectoriales. |
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Adaptación tecnológica |
Puede limitar la competitividad frente a otros países productores. |
Agricultura de precisión, análisis de datos, automatización y digitalización de procesos. |
Empresas tecnológicas, productores, centros de investigación, cooperativas. |
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Cambio climático y sostenibilidad |
Aumenta la incertidumbre productiva y las exigencias regulatorias. |
Innovación varietal, eficiencia hídrica, energías renovables y producción sostenible. |
Productores, centros tecnológicos, administraciones, industria auxiliar. |
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Escasa percepción social del atractivo del campo |
Menor interés de los jóvenes por desarrollar una carrera profesional en el sector. |
Visibilización del emprendimiento agrario, mejora de rentas y promoción de casos de éxito. |
Administraciones, medios de comunicación, asociaciones sectoriales, empresas. |
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Necesidad de mayor orientación al mercado |
Riesgo de producir sin adaptarse a tendencias de consumo y demanda. |
Formación comercial, inteligencia de mercados y fortalecimiento de la exportación. |
Productores, exportadores, cooperativas y distribuidores. |
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Falta de modelos empresariales innovadores |
Menor generación de valor añadido y diferenciación. |
Desarrollo de marcas propias, comercialización online, producción ecológica y economía circular. |
Jóvenes agricultores, startups agroalimentarias, cooperativas e inversores. |
Preguntas frecuentes
¿Qué es el relevo generacional en agricultura?
Es mucho más que sustituir a los agricultores que se jubilan. Supone transferir conocimiento técnico, experiencia, capacidad de gestión, visión empresarial y relaciones comerciales para garantizar la continuidad y competitividad de las explotaciones agrarias.
¿Por qué es importante para el sector hortofrutícola?
Porque el sector depende de que haya nuevos profesionales que tomen el testigo. Sin relevo generacional existe riesgo de pérdida de conocimiento, abandono de explotaciones y menor capacidad de innovación. Además, una gran parte de los actuales titulares estará en edad de jubilación durante la próxima década.
¿Qué barreras encuentran los jóvenes agricultores?
Las principales son:
1-Dificultad de acceso a la tierra.
2-Elevada inversión inicial para poner en marcha una explotación.
3-Rentabilidad limitada y presión sobre los márgenes.
4-Exceso de burocracia y trámites administrativos.
5-Necesidad de una formación técnica, digital y empresarial cada vez mayor.
6-La percepción social del campo es menos atractiva que la de otros sectores.
¿Cómo puede ayudar la tecnología al relevo generacional?
La tecnología facilita la modernización y competitividad de las explotaciones. El uso de herramientas como sensores, monitorización del riego, análisis de datos, inteligencia artificial, agricultura de precisión y plataformas de gestión permite producir de forma más eficiente y sostenible.
¿Qué papel tienen cooperativas, empresas y ferias como Fruit Attraction?
Las cooperativas y organizaciones de productores pueden impulsar programas de formación, mentoría y sucesión empresarial, además de facilitar la comercialización. Las empresas tecnológicas aportan innovación y herramientas para modernizar las explotaciones.
Fruit Attraction actúa como punto de encuentro entre estas entidades, agricultores, inversores y jóvenes profesionales, favoreciendo la creación de redes, la transferencia de conocimiento y la difusión de la innovación.
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8 claves
1-Relevo es solo sustitución de agricultores, también es transferir conocimiento, experiencia, visión empresarial y relaciones comerciales
2-Existe un problema demográfico real: la edad media de los titulares es elevada y una gran parte alcanzará la jubilación en la próxima década
3- Las barreras de incorporación son económicas (acceso a la tierra, alta inversión inicial, rentabilidad limitada, pero ni la burocracia ni la imagen social de la agricultura ayudan
4-La profesionalización económica y la digitalización inherentes al relevo es una gran oportunidad
5-La exportación y la orientación al mercado serán más importantes que nunca
6-La mentoría intergeneracional es clave: combinar la experiencia de los veteranos con las capacidades tecnológicas de los jóvenes.
7-Cooperativas, organizaciones de productores, centros de formación y asesores son actores esenciales para facilitar la sucesión y el acompañamiento.
8-Ferias profesionales como Fruit Attraction son catalizadores necesarios que conectan conocimiento, innovación, negocio y nuevas generaciones.
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Resumen
El relevo generacional es uno de los mayores retos del sector hortofrutícola español. Aunque España destaca por su liderazgo exportador, su capacidad de innovación y la calidad de sus productos, la continuidad de este modelo está amenazada por el envejecimiento de los agricultores. La edad media de los titulares de explotaciones es elevada y una gran parte alcanzará la jubilación en la próxima década, mientras que la presencia de jóvenes sigue siendo reducida.