Patatas FRUSANGAR: sabor madrileño desde 1965
Hay historias que huelen a tierra mojada y saben a trabajo bien hecho. La nuestra es una de esas. Desde hace más de treinta años, tres generaciones de "patateros" hemos puesto todo nuestro amor y dedicación en cada patata que sale de nuestras manos. Porque en FRUSANGAR no solo cultivamos y distribuimos patatas; cultivamos sueños, tradición y futuro.
Tres generaciones unidas por la misma pasión. Todo empezó en 1965, cuando nuestros padres decidieron apostar por algo extraordinario: la patata. Desde nuestro hogar en Navalcarnero, en el corazón de Madrid, hemos construido algo más que un negocio. Aquí, cada detalle importa, cada proceso se cuida con mimo y cada patata lleva nuestra firma de calidad, respaldada por certificaciones IFS Food y Global GAP, y laboratorios acreditados por ENAC que controlan cada paso.
La Chulapona: 11 años de puro orgullo madrileño
En 2026, La Chulapona cumple once años y seguimos emocionándonos al recordar cuando nos convertimos en la primera patata en conseguir el sello M de la Comunidad de Madrid. La Chulapona no es solo una patata; es un homenaje a todas esas mujeres valientes que trabajaron nuestra tierra para sacar adelante a sus familias.
Es madrileña de pura cepa, cultivada en la Comarca de Las Vegas y Villamanrique del Tajo, recogida a mano, sin prisa, con el ritmo que marca la naturaleza. En estos once años ha llegado a sitios que jamás imaginamos: chefs de referencia la eligen para sus restaurantes, la gente la pide por su nombre y se ve en los principales lineales de Madrid.
Creciendo sin perder nuestras raíces
Una inversión de más de 2 millones de euros nos ha permitido ampliar instalaciones e incorporar tecnología puntera: selectora óptica, sistemas de almacenamiento avanzados y logística de precisión. Pero lo esencial no ha cambiado: la misma obsesión por hacer las cosas bien.
Mirando al futuro con los pies en la tierra
En 2026 apostamos por lo ecológico: riego inteligente que cuida cada gota de agua y envases 100% reciclables, porque el planeta que queremos dejar a nuestros nietos también importa. Con nuestros hijos ya formando parte del negocio, FRUSANGAR sigue siendo tradición que mira al futuro, familia que se ha hecho empresa sin perder el alma.
Porque las mejores cosas de la vida se hacen con tiempo, con amor y con las manos en la tierra. Ocupará el stand 3B00B de Fruit Attraction