Fecha de publicación
17 marzo 2026

Cómo elegir el mejor colágeno para tomar: guía completa basada en evidencia

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10 min.
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El colágeno es la proteína más abundante del cuerpo humano. Representa aproximadamente el 30 % de toda la proteína corporal y actúa como el "cemento estructural" que mantiene unidos tejidos, órganos, huesos, cartílagos y piel.

Sin embargo, a partir de los 25-30 años, la producción natural de colágeno comienza a declinar progresivamente, lo que se refleja en la aparición de arrugas, menor elasticidad cutánea, rigidez articular y una recuperación muscular más lenta.

En este contexto, los suplementos de colágeno han ganado enorme popularidad. Pero con tantas opciones en el mercado, polvos, cápsulas, bebidas, distintos tipos y fórmulas, surge la pregunta inevitable: ¿cómo elegir el mejor colágeno para tomar? Esta guía responde esa pregunta con rigor, diferenciando lo que dice la evidencia científica actual de lo que es simplemente marketing.

Qué es el colágeno y para qué sirve

Por qué el colágeno es una proteína clave en el cuerpo

El colágeno es una proteína fibrosa compuesta principalmente por tres aminoácidos: glicina, prolina e hidroxiprolina. Se organiza en estructuras de triple hélice que forman fibras extraordinariamente resistentes. Su función principal es proporcionar soporte estructural a los tejidos conectivos: piel, tendones, ligamentos, cartílagos y huesos.

Existen más de 28 tipos de colágeno identificados, aunque los más relevantes para la salud cotidiana son el tipo I, II y III. A medida que envejecemos, no solo producimos menos colágeno, sino que el que producimos es de menor calidad, lo que contribuye de forma directa al envejecimiento visible y a la degeneración articular.

Qué dice la evidencia actual sobre sus beneficios

La investigación sobre los suplementos de colágeno ha avanzado significativamente en la última década. Estudios publicados en revistas como Nutrients o el Journal of Cosmetic Dermatology sugieren que la ingesta diaria de colágeno hidrolizado puede mejorar la elasticidad y la hidratación de la piel, así como reducir la percepción de dolor en articulaciones con desgaste.

No obstante, la comunidad científica mantiene cautela, los ensayos clínicos existentes tienen muestras pequeñas y duraciones limitadas, por lo que los resultados, siendo prometedores, no son definitivos.

Los suplementos alimenticios son una de las tendencias actuales en cuanto a bienestar. Descubre qué son y cómo pueden ayudarte antes de incorporarlos a tu rutina.

Tipos de colágeno: cuáles son y en qué se diferencian

Tipo I, II y III: los más conocidos

  • Colágeno tipo I: es el más abundante en el organismo. Se encuentra principalmente en la piel, huesos, tendones y cornea. Es el más utilizado en suplementos orientados a la salud cutánea y la belleza.
  • Colágeno tipo II: se concentra especialmente en el cartílago articular. Los suplementos basados en colágeno tipo II, generalmente en su forma nativa (no hidrolizada), se orientan a personas con problemas articulares, artritis o deportistas con alto impacto articular.
  • Colágeno tipo III: aparece frecuentemente junto al tipo I y es clave para la elasticidad de la piel, los vasos sanguíneos y los órganos internos.

La mayoría de los suplementos del mercado combinan tipo I y III (de origen bovino o marino) o se especializan en tipo II (de origen aviar, habitualmente de cartílago de pollo).

Colágeno hidrolizado, nativo y otras fórmulas: diferencias básicas

  • Colágeno hidrolizado (o péptidos de colágeno): se somete a hidrólisis enzimática, lo que rompe la proteína en fragmentos pequeños (péptidos) de entre 2.000 y 5.000 daltons. Esto mejora su absorción intestinal y es la forma más utilizada en suplementos para piel y articulaciones.
  • Colágeno nativo: mantiene su estructura tridimensional intacta. Se asocia más al colágeno tipo II y se cree que actúa mediante un mecanismo inmunológico (tolerancia oral), siendo útil en dosis muy bajas (40 mg aproximadamente).
  • Gelatina: es colágeno parcialmente desnaturalizado por calor. Menos biodisponible que el hidrolizado, pero útil en contextos alimentarios.

Qué formatos existen: polvo, cápsulas o bebidas

El formato más popular es el polvo, por su versatilidad (se disuelve fácilmente en agua, café o zumos), su relación dosis-precio y la facilidad para alcanzar dosis terapéuticas (entre 5 y 15 gramos diarios). Las cápsulas son más cómodas para personas que viajan o priorizan la practicidad, aunque suelen ofrecer dosis menores por toma. Las bebidas listas para consumir (RTD) son convenientes pero frecuentemente contienen azúcares añadidos, aromas artificiales y una menor concentración de colágeno activo. Siempre es preferible revisar la etiqueta.

Cómo elegir el mejor colágeno para tomar

Qué tener en cuenta según tu objetivo

  • Para la piel: opta por colágeno hidrolizado tipo I (o I+III), con al menos 5 gramos por dosis. Busca fórmulas que incluyan vitamina C, que es cofactor indispensable en la síntesis endógena de colágeno.
  • Para articulaciones: el colágeno tipo II nativo a dosis bajas o el hidrolizado tipo II son las opciones más respaldadas. Algunos estudios combinan colágeno con ácido hialurónico y magnesio para potenciar el efecto.
  • Para nutrición y rendimiento deportivo: el colágeno hidrolizado tipo I aporta una fuente proteica complementaria, especialmente útil para tendones y ligamentos en personas físicamente activas.

Cómo leer la etiqueta de un complemento alimenticio

Antes de comprar, revisa estos puntos clave:

  1. Cantidad de colágeno por dosis (no mezcles gramos de producto con gramos de colágeno puro).
  2. Tipo de colágeno y origen (bovino, marino o aviar): el marino tiene péptidos de menor tamaño y puede ser más biodisponible.
  3. Presencia de vitamina C y otros cofactores (zinc, sílice, biotina).
  4. Ingredientes añadidos: azúcares, edulcorantes, colorantes o alérgenos.
  5. Certificaciones de calidad: sellos como EFSA, NSF o certificaciones de producción sin OMG pueden orientar sobre la trazabilidad del producto.

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Beneficios del colágeno: qué se sabe y qué no

Piel, articulaciones y envejecimiento: expectativas realistas

Los beneficios más documentados en la literatura científica son:

  • Mejora de la elasticidad e hidratación cutánea tras 8-12 semanas de uso continuado.
  • Reducción del dolor articular en personas con osteoartritis leve o moderada.
  • Apoyo a la recuperación tendinosa en deportistas cuando se combina con vitamina C.

En cambio, afirmaciones como "elimina arrugas en dos semanas" o "regenera el cartílago completamente" exceden lo que la evidencia actual puede sostener. El colágeno es un complemento, no un tratamiento médico.

Cuándo conviene moderar el mensaje para no prometer de más

Hablar de colágeno con rigor implica reconocer que los resultados varían según la edad, el estado de salud basal, la dieta general y otros factores de estilo de vida. Tampoco se puede garantizar que el colágeno ingerido "llegue" específicamente a la piel o al cartílago: el organismo lo metaboliza como cualquier otra proteína y lo distribuye según sus prioridades.

Cómo tomar colágeno y qué alimentos lo favorecen

Cuándo tomarlo, con qué combinarlo y qué papel tiene la vitamina C

La evidencia sugiere que tomar colágeno hidrolizado 30-60 minutos antes del ejercicio puede mejorar su incorporación en los tejidos conectivos. Tomarlo en ayunas o con una comida también es válido para objetivos de piel. Lo verdaderamente importante es la consistencia diaria durante al menos 8 semanas.

La vitamina C es el cofactor más importante, sin ella, el organismo no puede sintetizar colágeno de forma eficiente. Añadir un zumo de naranja natural, kiwi o un suplemento de vitamina C junto al colágeno es una estrategia sencilla y respaldada.

Alimentos ricos en proteína y nutrientes que favorecen la síntesis de colágeno

La dieta puede potenciar o limitar los efectos del suplemento. Algunos alimentos que favorecen la síntesis natural de colágeno son:

  • Caldos de huesos: ricos en glicina y prolina.
  • Huevos: aportan prolina y lisina, aminoácidos precursores.
  • Pescado azul y marisco: fuente de aminoácidos esenciales y zinc.
  • Frutas y verduras ricas en vitamina C: pimiento rojo, kiwi, cítricos, fresas.
  • Legumbres: aportan lisina, fundamental en la síntesis de colágeno.

Riesgos y precauciones antes de tomar colágeno

Alergias, ingredientes añadidos y cuándo consultar con un profesional

El colágeno es generalmente bien tolerado, pero existen precauciones que no deben ignorarse:

  • Alergias: el colágeno marino puede desencadenar reacciones en personas alérgicas al pescado o al marisco; el bovino, en personas con sensibilidad a proteínas de la leche o carne.
  • Hipercalcemia: algunos suplementos incluyen calcio en cantidades elevadas; en personas con tendencia a cálculos renales, conviene revisar la fórmula.
  • Interacciones: aunque no son frecuentes, consultar con un médico o farmacéutico es recomendable si se toman anticoagulantes o se padece alguna enfermedad autoinmune.
  • Ingredientes añadidos: muchos productos incluyen edulcorantes como sucralosa o acesulfamo K; si eres sensible a estos compuestos, elige fórmulas neutras.

En resumen

Elegir el mejor colágeno para tomar depende fundamentalmente de tu objetivo (piel, articulaciones o rendimiento físico), del tipo y la dosis de colágeno del producto, y de la calidad de sus ingredientes. El colágeno hidrolizado tipo I es la opción más versátil y respaldada para uso general. El tipo II nativo es más específico para el cartílago. En todos los casos, la vitamina C, una dieta equilibrada y la constancia son tan importantes como el suplemento en sí. Ante cualquier duda, la consulta con un profesional de la salud sigue siendo el mejor punto de partida.

Preguntas frecuentes sobre el colágeno

¿A partir de qué edad conviene tomar colágeno?

No existe una edad mínima establecida, pero dado que la producción natural empieza a declinar a partir de los 25-30 años, ese es el momento en que los suplementos comienzan a tener más sentido preventivo.

¿Cuánto tiempo hay que tomarlo para notar resultados?

La mayoría de los estudios observan cambios significativos a partir de las 8-12 semanas con uso diario constante.

¿Puedo tomar colágeno si soy vegetariano o vegano?

El colágeno de origen animal no tiene equivalente vegetal, pero existen suplementos que aportan los aminoácidos precursores (glicina, prolina, lisina) junto con vitamina C para estimular la síntesis endógena.

¿Cuál es la dosis diaria recomendada de colágeno?

Depende del objetivo y del tipo de colágeno. Para la salud de la piel y el apoyo articular general, los estudios clínicos más citados trabajan con dosis de entre 5 y 10 gramos diarios de colágeno hidrolizado. Para el rendimiento deportivo y la recuperación tendinosa, algunos protocolos emplean hasta 15 gramos. En el caso del colágeno tipo II nativo, las dosis eficaces son significativamente menores, en torno a los 40 mg diarios, ya que actúa por un mecanismo inmunológico diferente. Siempre es recomendable respetar las indicaciones del fabricante y consultar con un profesional de la salud si existen condiciones médicas previas.

¿Es mejor el colágeno marino o el bovino?

Ambos son eficaces, pero presentan diferencias relevantes. El colágeno marino procede principalmente de la piel y escamas del pescado, tiene péptidos de menor tamaño molecular (en torno a 1.000-2.000 daltons frente a los 2.000-5.000 del bovino), lo que podría favorecer una absorción algo más rápida. Es especialmente rico en colágeno tipo I y resulta adecuado para objetivos de piel. El colágeno bovino, obtenido de tejidos de vacuno, también es rico en tipo I y tipo III, tiene una producción más consolidada y suele ser más económico. La elección debe considerar también posibles alergias: el marino puede dar reacciones en personas sensibles al pescado, y el bovino en quienes tienen sensibilidad a proteínas cárnicas.

¿Se puede tomar colágeno con otras proteínas o con creatina?

Sí, no existen interacciones negativas conocidas entre el colágeno hidrolizado y suplementos habituales como la creatina, el magnesio o las proteínas de suero (whey). De hecho, en contexto deportivo es común combinar colágeno con vitamina C antes del entrenamiento para optimizar la síntesis de tejido conectivo, y mantener la creatina y las proteínas en otros momentos del día. Lo que conviene evitar es confundir los roles: el colágeno no es un sustituto de una proteína completa para la síntesis muscular, ya que carece de todos los aminoácidos esenciales. Su papel en el deporte es complementario, orientado a tendones, ligamentos y articulaciones.

¿El colágeno engorda?

No. Una dosis estándar de 10 gramos de colágeno hidrolizado aporta aproximadamente 35-40 kilocalorías, lo que representa una cantidad mínima dentro de una dieta normal. Además, al ser una proteína, contribuye a la saciedad. Los productos en polvo neutro, sin aditivos, no suelen contener azúcares ni grasas añadidas. Donde sí conviene revisar el etiquetado es en las bebidas y fórmulas saborizadas listas para tomar, que en ocasiones incluyen azúcares o edulcorantes que pueden sumar calorías o generar intolerancias en personas sensibles.

¿Cuánto tarda en absorberse el colágeno hidrolizado?

El colágeno hidrolizado se absorbe con notable eficiencia en comparación con otras formas. Estudios de farmacocinética han detectado péptidos de colágeno en sangre entre 30 y 60 minutos después de la ingesta, con pico de concentración plasmática alrededor de la primera hora. Esta absorción relativamente rápida es la principal ventaja del proceso de hidrólisis: al reducir el tamaño de las proteínas a fragmentos pequeños (péptidos), el intestino los asimila sin necesidad de una digestión extensa. Esto no garantiza, sin embargo, que esos péptidos se dirijan específicamente a la piel o al cartílago; el organismo los distribuye según sus necesidades metabólicas en cada momento.

¿El colágeno en polvo es más eficaz que en cápsulas?

En cuanto a biodisponibilidad y mecanismo de absorción, ambos formatos son equivalentes si el colágeno es de la misma calidad y está igualmente hidrolizado. La diferencia práctica está en la dosis: con el polvo es sencillo alcanzar los 5-10 gramos diarios recomendados en una sola toma, mientras que con cápsulas se necesitaría un número elevado de unidades para la misma cantidad. Para quienes priorizan la comodidad o viajan frecuentemente, las cápsulas son una opción válida; para quienes buscan la dosis terapéutica completa con el mayor control sobre ingredientes añadidos, el polvo neutro es generalmente la opción más eficiente.

¿Es seguro tomar colágeno durante el embarazo o la lactancia?

El colágeno es una proteína de origen natural y no está clasificado como sustancia de riesgo, pero la evidencia científica específica sobre su uso durante el embarazo y la lactancia es muy limitada: no existen ensayos clínicos diseñados para estas poblaciones. Por ello, la recomendación general de los profesionales de la salud es consultar con el médico o la matrona antes de incorporar cualquier suplemento durante el embarazo o la lactancia, incluido el colágeno. Algunos productos combinan colágeno con vitaminas o minerales en dosis que podrían no ser adecuadas en estas etapas, por lo que revisar la fórmula completa es especialmente importante.

¿Qué ocurre si dejo de tomar colágeno?

Los beneficios obtenidos con el uso continuado de colágeno no son permanentes. Al interrumpir la suplementación, el organismo vuelve a depender únicamente de su síntesis endógena, que decrece con la edad. Estudios de seguimiento observan que las mejoras en hidratación cutánea y percepción de dolor articular tienden a revertirse gradualmente en las semanas o meses posteriores al abandono. Esto no significa que sea necesario tomarlo de forma indefinida: muchas personas optan por ciclos de 3-6 meses, especialmente en etapas de mayor demanda física o en períodos de cambio estacional. La clave es mantener también los hábitos que favorecen la síntesis natural: dieta equilibrada, vitamina C, hidratación y descanso adecuado.

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