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Chema de Francisco, director de la feria Estampa: “El arte es una especie de refugio gozoso”

Del 19 al 22 de noviembre, la feria de arte volverá a IFEMA, Feria de Madrid, a contar, a través de las galerías participantes, la nueva realidad del arte contemporáneo. Su director habla en esta entrevista de digitalización, Redes Sociales y el nuevo coleccionismo en el sector.

09 jun 2020

Los últimos acontecimientos que ha vivido nuestro país obligaron a cerrar todas las galerías. ¿Cómo afrontan lo que queda de 2020?

El espíritu que anima a las galerías de arte ahora es resolver lo que queda de la temporada con realismo, de forma online, y comenzar con fuerza el curso que viene. Muchos de ellos no han dejado de trabajar respaldando financiera y anímicamente a sus artistas y buscando el apoyo de sus coleccionistas: por teléfono, mediante la web y el correo electrónico, y creando nuevos programas a distancia que ayuden a pasar estos meses de limitaciones. Las galerías con más experiencia nos dicen que sus coleccionistas y clientes están respondiendo bien y que sus artistas están trabajando como nunca.

¿Estas circunstancias ha acelerado su necesidad de digitalización?

Sin duda. Mantener la comunicación y el contacto es esencial para que la llamita de la creación artística y del interés por todo lo que la rodea, no se apague en ningún momento. El arte contemporáneo es un flujo continuo de comunicación entre el artista, su obra, la galería, la crítica y el coleccionista o las instituciones públicas. Esa corriente no debe detenerse nunca, persistiendo y encontrando cualquier forma y medio de comunicación. Y la comunicación digital es muy eficaz para enviar información. En el mercado del arte, la información está íntimamente ligada a la emoción y reflexión que produce la obra de arte. La emoción ha quedado ahora un poco aplazada pues, en gran medida, esa emoción se produce presencialmente. La digitalización es esencial para comunicar la parte que atañe al proceso de la información sobre la obra, que es mucha y decisiva. La vivencia con la obra en la galería, la experiencia emocional vendrá más tarde cuando podamos volver a los museos, cuando volvamos a compartir en las galerías y en las ferias el momento mágico de sentir y comprar una pieza.

¿Cómo se digitaliza una galería de arte?

Las galerías de arte están ya digitalizadas desde hace al menos una década. Hoy en día tener y estar en la web es tan importante como contratar una línea de teléfono móvil, es la forma de comunicación esencial. Luego cada galería pone en marcha un grado más o menos completo de mostrar su trabajo en la web. En general, tres son las decisiones para digitalizar una galería de arte:

1. Encontrar y decidir un diseño de imagen y navegación general que identifique la orientación estética de la galería.

2. Incorporar de forma eficaz y ordenada la información esencial de responsabilidad (contacto, responsables, direcciones, teléfonos) y contenidos (artistas representados, ferias participadas, exposiciones realizadas y futuras, e incluso una pequeña sección de noticias que ahora suele vincularse a la actividad en las redes sociales de la galería.

3. Crear dentro de la web un espacio dedicado a tienda online que incluye cierto el fondo de galería –obras de segundo mercado y de exposiciones pasadas–, así como obra gráfica, catálogos, objetos diseñados por sus artistas, etc… Mediante esta sección de comercialización directa las galerías pueden crear una pasarela de pago y todos los servicios de comercio electrónico.

Todo este planteamiento está en pleno proceso de experimentación y prueba. Esencialmente el comercio online es una evolución sofisticada de la venta por catálogo tradicional y todo ello establece una distancia y diferencia importante con respecto al producto tan específico y característico que vende una galería: la obra de arte con sus implicaciones culturales desvinculadas del objeto de consumo.

¿Cuál es el papel de una feria de arte para ayudar a sus expositores en el siglo XXI?

Es fundamental. El mercado del arte tiene un factor esencial que es la participación personal y la interacción de los agentes que lo participan. Los aspectos socio-culturales y financieros de nuestro mercado conducen al contraste emocional de las decisiones de compra. En Estampa damos mucho valor a la función original de la feria de arte: la creación y fortalecimiento de la red local y regional de nuestro mercado, redes construidas culturalmente y que cimentan la identidad y signos de pertenencia de nuestros grupos sociales, y que finalmente construyen el perfil personal y social del coleccionista de arte contemporáneo. Otro factor muy importante es el de la relación entre los propios expositores, entre los galeristas de la feria. Las galerías dedican tiempo para estrechar relaciones entre ellos y hacen muchas operaciones entre ellas aprovechando la convivencia de una feria.

¿Qué trabajo de digitalización también debe realizar la feria para adaptarse?

Tenemos que ser muy ágiles a la hora de incorporar en nuestros servicios al galerista todas las ventajas que facilita la información de participación y dar acceso a todas las necesidades que al expositor le asaltan en un momento tan trepidante de tiempo, trabajo, expectativas y acontecimientos profesionales que se concentran durante los días de preparación y celebración de la feria. Por otro lado, los servicios de comunicación de visitantes, profesionales y públicos especializados pueden facilitarse a través de procesos de información en nuestra web o webs asociadas con la implicación de la Redes Sociales. Monitorizar y optimizar datos es, además, esencial para orientar mejor los fines y objetivos de la feria. Otra ventaja que ofrecen los procesos de digitalización de los contenidos de la feria es la incorporación de nuevos patrocinadores que vinculándose al público interesado en hechos culturales a través del mercado del arte, pueden crear sus propias campañas comerciales centrando de forma adecuada sus públicos.

Las RRSS también impulsan la aparición de nuevas celebridades en el arte, con más seguidores que realmente compradores. ¿Qué opina al respecto?

Todo esfuerzo es poco a la hora de comunicar, fomentar y normalizar el compromiso de los ciudadanos con nuestros artistas a través de compras. Y con más responsabilidad si se trata de modelos sociales. Fomentar el prestigio social de la cultura es uno de los grandes retos de nuestro sector y de nuestros responsables públicos. La afición por el arte, la música, la literatura y la creación artística en general sigue produciendo beneficios que nos continúan sorprendiendo. Si esta afición la convertimos en inversión económica comprando arte, los beneficios personales, sociales y económicos darán grandes beneficios.

¿Qué novedades traerá la próxima edición de la feria? ¿Cómo trabaja la internacionalización?

La internacionalización de nuestro mercado se orienta impulsando la atención de coleccionistas y profesionales internacionales a nuestras galerías. En nuestra feria la oferta la adelantan las galerías españolas y la demanda de sus obras la ejercen sus coleccionistas, además de los coleccionistas internacionales que seamos capaces de convocar. Este año las circunstancias de restricción de viajes internacionales dificultarán la tarea pero seguirán siendo objetivo prioritario de nuestra oferta. Ayudamos, además, a crear una marca de país relacionada con la cultura, la creación artística, la libertad del pensamiento y del mercado más elevado y sofisticado posible: el del arte.

¿Qué vías nuevas de trabajo con los coleccionistas trabaja una feria en el siglo XXI?

El coleccionista hoy está muy bien informado y contrasta tan bien o mejor el estado de asuntos en torno al mercado del arte que los propios profesionales del mercado. Porque tienen la capacidad de conocer muy rápidamente la situación global con la distancia y comodidad que les otorga estar “al otro lado de la barrera”. Esta capacidad la crea el poder visitar ferias muy distintas en países muy diferentes en poco espacio de tiempo. Luego está la capacidad de concentración de coleccionistas en tres o cuatro días. El nivel de competencia y de excelencia motiva y aumenta la calidad, atención, profesionalidad y resultados del comercio de arte. A esto ayudan mucho las ferias. Pero en todo caso, el coleccionista es un invento de la galería. La galería es quien lo crea, lo evoluciona, le hace crecer y, en los mejores casos, los mantiene para toda una vida. Tener las mejores galerías es lo que te asegura tener a los mejores coleccionistas.

¿Cómo es el nuevo coleccionista del siglo XXI? ¿El comprador institucional sigue siendo tan importante?

El nuevo coleccionista tiene el perfil de un consumidor exigente, que tomas sus propias decisiones de compra más allá de los asesores de otros tiempos, que conoce las condiciones del mercado hablando de tú a  tú con sus galeristas, que tiene enfrente una oferta fantástica propuesta por galerías de todo el mundo gracias al acceso digital, y que exige una atención posventa y un rigor comercial exquisito. De esta misma manera la galería debe poder exigirle también al coleccionista rigor y seriedad en sus compromisos. Ese es el nuevo paradigma, conocimiento, compromiso, profesionalidad y el factor clave que nunca cambiará: la amistad que termina estableciéndose entre los galeristas y sus coleccionistas. Esa lealtad y el trabajo conjunto entre galeristas y coleccionistas son el motor que mueve el mercado del arte.

¿Cómo puede el arte ayudarnos a salir de una crisis? Ya sea social o económica…

En realidad, ya lo ha hecho. O por lo menos ha contribuido a dar sentido a los días más difíciles del confinamiento. Nos ha consolado, distraído, ha hecho que paremos y profundicemos en aspectos que requieren más tiempo para ser comprendidos, no hace reírnos de nosotros mismos, de nuestra insignificancia, afila nuestras ideas más burdas, transforma los tópicos, desmonta los mitos… Y, además, cuando hay crisis económica, el arte es una especie de refugio gozoso que acoge, acuna, consuela y disipa los miedos del dinero.
 

Consulta toda la información sobre Estampa en IFEMA.