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Fecha de publicación
27 enero 2026

Los colores que vestirán los hogares en 2026: calma, tacto y bienestar

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3 min.
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Un blanco suave, aireado y lleno de matices marca la tendencia de 2026. Inspirado por el Color del Año de Pantone, Cloud Dancer, el nuevo lenguaje cromático apuesta por la calma, el tacto y el placer de habitar espacios que se sienten hogar.

Los interiores de 2026 se alejan del exceso para abrazar una estética más serena, sensorial y habitable. La nueva paleta cromática se suaviza, se vuelve más táctil y conecta con sensaciones agradables, marcando el camino de la decoración del próximo año y respondiendo a una necesidad clara: convertir el hogar en un refugio emocional donde primen el equilibrio, el confort y una belleza duradera.

En esta línea se sitúa Pantone, con su Color del Año 2026, Cloud Dancer, un tono blanco aireado, ondulante y sereno. Como cada año, y siempre antes de finalizar diciembre, el anuncio del Color del Año se convierte en uno de los momentos más esperados por la comunidad creativa internacional. Diseñadores, interioristas, arquitectos, marcas de moda y empresas de tecnología esperan la revelación de la tonalidad que influirá en tendencias, colecciones y proyectos a lo largo del año, y en esta ocasión el protagonismo recae en un blanco impregnado de calma.

Inspiración de los tonos y colores de 2026

Los tonos neutros evolucionan hacia versiones más cálidas y envolventes. Beiges empolvados, caramelos, arenas suaves y blancos rotos con matices cremosos sustituyen a los grises fríos, aportando una sensación de hogar más humana y acogedora. Además, son colores fáciles de combinar, ideales para paredes, tapicerías y textiles, y funcionan como base para interiores pensados para disfrutarse sin estridencias.

Junto a ellos, ganan fuerza los colores inspirados en la naturaleza. Verde musgo, salvia y oliva suave evocan calma y conexión con el exterior, mientras que los azules desaturados, casi minerales, invitan al descanso y al silencio visual, especialmente en dormitorios, salones y espacios de lectura. La paleta se completa con marrones claros, terracotas suavizados y toques de cacao o barro seco que, aplicados en detalles, muebles o piezas decorativas, aportan profundidad sin romper la armonía general del espacio.