España y Portugal impulsan el Observatorio Ibérico de la Energía
Los dos países han dado un nuevo paso en la cooperación energética peninsular con la creación de este organismo, una iniciativa conjunta que nace en un contexto marcado por el creciente peso de las energías renovables y por los beneficios económicos que ya está dejando la transición energética en ambos países.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) y la agencia portuguesa Adene han firmado un memorando de colaboración para poner en marcha este nuevo instrumento de cooperación, que tendrá como objetivo monitorizar, analizar y difundir información relacionada con la eficiencia energética, las renovables y la transición energética en la Península Ibérica.
La iniciativa llega apenas unos días después de que Portugal hiciera balance del impacto económico de su despliegue renovable. Según datos difundidos por las autoridades lusas, las energías renovables permitieron al país ahorrar 41.900 millones de euros en los últimos ocho años gracias a la reducción de importaciones de combustibles fósiles y a la menor exposición a la volatilidad de los mercados internacionales de energía.
El nuevo observatorio pretende precisamente reforzar el intercambio de información y la coordinación entre ambos países en un momento en el que la Península Ibérica se consolida como uno de los polos renovables más relevantes de Europa. España y Portugal comparten una elevada penetración de generación eólica y solar, objetivos comunes de descarbonización y una creciente apuesta por la electrificación, el almacenamiento y el hidrógeno renovable.
Además del seguimiento técnico y estadístico, el organismo buscará servir como plataforma de cooperación institucional para acelerar políticas energéticas comunes y mejorar la planificación del sistema energético ibérico.
La colaboración energética entre Madrid y Lisboa se ha intensificado en los últimos años, especialmente tras episodios como la crisis energética de 2022 y la puesta en marcha de la denominada “excepción ibérica”, que permitió desacoplar parcialmente el precio del gas del mercado eléctrico para contener el impacto sobre consumidores y empresas.
En paralelo, ambos países están reforzando su papel dentro de la transición energética europea. La presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, defendía recientemente que los sistemas eléctricos español y portugués forman una “formidable máquina de generación renovable que Europa necesita”, en referencia al potencial renovable compartido de la Península.
Portugal, de hecho, se ha convertido en uno de los ejemplos más avanzados de integración renovable en la UE. En algunos periodos recientes, más del 80% de su electricidad ha procedido de fuentes renovables, impulsada principalmente por la hidráulica, la eólica y el crecimiento solar.
Con el nuevo Observatorio Ibérico de la Energía, España y Portugal buscan ahora convertir esa convergencia energética en una herramienta estable de coordinación técnica y estratégica, en un momento en el que Bruselas reclama una mayor integración de los mercados energéticos europeos y más proyectos transfronterizos para acelerar la descarbonización.