Emilio Raduán (AEDS): La tecnología permite adaptar la seguridad a las necesidades reales
La hibridación de las amenazas, la actualización del marco normativo y la gestión del talento son los principales desafíos que marcan actualmente la agenda de Emilio Raduán Corcho, presidente de la Asociación Española de Directores de Seguridad (AEDS), que estuvo presente en SICUR 2026. Además, este experto destaca la importancia de la interlocución constante con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y con los proveedores de tecnología y servicios para adaptar la oferta a las necesidades reales de cada momento.
¿Por qué la cultura de la seguridad debe entenderse como una inversión?
La cultura de la seguridad debe entenderse no como un coste, sino como una inversión en resiliencia corporativa. En un entorno internacional convulso y cambiante, la capacidad de anticipación y la gestión preventiva del riesgo garantizan la continuidad de negocio y la protección de las personas, activos e información de nuestras organizaciones.
Desde la AEDS continuaremos trabajando para dignificar, visibilizar y fortalecer la profesión del director de seguridad como un actor clave de la seguridad global de la sociedad.
¿Qué sectores integra la AEDS y cuáles son sus principales objetivos?
La AEDS integra a los directores de Seguridad corporativos e institucionales que operan en los principales sectores estratégicos del país: infraestructuras críticas (transporte, energía, agua, salud), sector financiero, gran distribución, eventos multitudinarios, patrimonio cultural y ámbito socio-sanitario.
Para 2026, los objetivos clave son la digitalización y ciberresiliencia, la formación continuada y el reconocimiento profesional. En el primer ámbito, se trata de promover la convergencia efectiva entre la seguridad física y la ciberseguridad dentro de las organizaciones. En cuanto a la formación continuada, el objetivo es desarrollar planes de capacitación avanzada adaptados a las nuevas amenazas tecnológicas y legislativas. Y, por lo que respecta al reconocimiento profesional, se trata de velar por la consolidación del director de seguridad como una figura estratégica e imprescindible en los órganos directivos de empresas e instituciones.
¿Qué preocupaciones marcan su agenda?
Los principales desafíos son la hibridación de las amenazas, la actualización del marco normativo y la gestión del talento. En cuanto a la hibridación de las amenazas, hay que tener en cuenta que los riesgos actuales combinan elementos físicos y digitales. Y, en este contexto, se deben afrontar mediante un enfoque de seguridad integral (360°), donde las áreas de seguridad corporativa e IT trabajen bajo un mismo marco de gestión de riesgos.
Por lo que respecta a la actualización del marco normativo, es necesario que el desarrollo legislativo evolucione al mismo ritmo que la innovación tecnológica. Y en cuanto a la gestión del talento, hay que atraer y retener profesionales cualificados capaces de gestionar entornos de alta incertidumbre y situaciones de crisis complejas.
¿En qué premisas se apoya un ecosistema de seguridad eficiente?
La interlocución constante es el pilar sobre el que se sustenta un ecosistema de seguridad eficiente. Esta interlocución debe darse con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y con las empresas del sector. En cuanto al primer ámbito, la colaboración público-privada no es un complemento, sino una necesidad estratégica. La integración y el intercambio fluido de información con la Policía Nacional, Guardia Civil y policías autonómicas/locales multiplica la eficacia de la prevención.
Asimismo, es clave mantener un diálogo fluido con los proveedores de tecnología y servicios para adaptar la oferta a las necesidades reales de los directores de seguridad finales.