Fecha de publicación
10 junio 2026

Sistemas de depuración en piscinas: tecnologías y criterios para una gestión eficiente del agua

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El tratamiento del agua es uno de los aspectos más críticos en cualquier instalación acuática, no solo por su impacto en la calidad visual, sino por su papel determinante en la seguridad sanitaria, el confort de los usuarios y la durabilidad de los propios sistemas.

Lejos de tratarse de un único proceso, la depuración se basa en la combinación de distintas tecnologías que actúan de forma complementaria. Comprender cómo interactúan y qué soluciones existen permite optimizar tanto el rendimiento de la instalación como su mantenimiento.

Desde el conocimiento técnico del sector, representado por ASEPPI, Asociación Española de Profesionales de la Piscina, se insiste en la importancia de abordar el tratamiento del agua desde una visión global, en la que filtración, desinfección y control químico trabajan de forma coordinada.

La filtración constituye el primer paso del proceso. Su función es eliminar las partículas en suspensión que afectan a la transparencia del agua y sirven como soporte para contaminantes biológicos. Aunque los filtros de arena siguen siendo la solución más extendida por su fiabilidad, la evolución hacia medios filtrantes como el vidrio ha permitido mejorar la capacidad de retención y optimizar los ciclos de lavado. En aplicaciones más específicas, los sistemas de cartucho o incluso soluciones de filtración más fina permiten adaptarse a distintos niveles de exigencia.

Sin embargo, la clave del tratamiento del agua reside en la desinfección. En este ámbito, la cloración continúa siendo el sistema de referencia, aunque con diferentes formas de aplicación que responden a necesidades distintas.

La cloración tradicional, mediante dosificación de productos químicos, ofrece un control directo y eficaz, especialmente en instalaciones donde se requiere una respuesta rápida ante variaciones en la calidad del agua. Por su parte, la electrólisis salina ha ganado protagonismo al permitir generar cloro in situ a partir de sal disuelta, facilitando una gestión más automatizada y estable, con menor manipulación de productos.

A estas soluciones se suman sistemas complementarios que mejoran la calidad del agua y reducen la formación de subproductos. La radiación ultravioleta actúa como desinfectante físico, inactivando microorganismos al paso del agua por el equipo, mientras que el ozono, como potente agente oxidante, permite eliminar materia orgánica y mejorar la claridad del agua. Ambos sistemas requieren, no obstante, el apoyo de un desinfectante residual, siendo el cloro el más habitual.

Más recientemente, se han desarrollado soluciones basadas en la combinación de tecnologías, que integran electrólisis, control automático y sistemas de oxidación avanzada, permitiendo una gestión más precisa y eficiente.

El equilibrio químico completa este proceso. Parámetros como el pH, la alcalinidad o la dureza condicionan directamente la eficacia de los sistemas de desinfección. Un control inadecuado no solo reduce el rendimiento del tratamiento, sino que puede generar problemas en los equipos y afectar al confort del usuario.

La automatización está jugando un papel clave en este ámbito. Los sistemas de control permiten monitorizar en tiempo real los parámetros del agua y ajustar de forma automática la dosificación de productos o el funcionamiento de los equipos, mejorando la estabilidad del sistema y reduciendo errores operativos.

En este contexto, la ubicación de los equipos (ya sea en salas técnicas enterradas o en superficie) tiene una influencia operativa, especialmente en términos de accesibilidad y mantenimiento, aunque su impacto es secundario frente a la correcta selección y configuración de los sistemas de tratamiento.

La depuración del agua se consolida así como un ámbito en constante evolución, donde la tecnología y la especialización permiten alcanzar niveles cada vez más altos de calidad, eficiencia y seguridad.

Este tipo de soluciones estarán presentes en PISCIMAD 2026, que se celebrará del 10 al 13 de noviembre en IFEMA MADRID, dentro de la Semana Internacional de la Construcción, donde el sector seguirá avanzando en el desarrollo de sistemas de tratamiento más precisos y sostenibles.

Garantizar la calidad del agua no es solo una cuestión de mantenimiento, sino el resultado de una correcta integración de tecnologías y de una gestión profesionalizada de la instalación.