Seguridad en piscinas: un criterio esencial en el diseño y la gestión de instalaciones
Se ha convertido en uno de los aspectos más relevantes para las instalaciones acuáticas, tanto en el ámbito residencial, como en entornos de uso colectivo. Más allá de su función recreativa o deportiva, la piscina debe responder a una serie de requisitos técnicos y de uso que garanticen la protección de los usuarios en todo momento.
En los proyectos actuales, la seguridad no se entiende como un elemento añadido, sino como un criterio que debe integrarse desde las primeras fases de diseño. La configuración del vaso, los accesos, los materiales utilizados en playas y coronaciones o la correcta señalización forman parte de un conjunto de decisiones que influyen directamente en la prevención de riesgos.
Desde el entorno profesional, y tal como se analiza en el marco de ASEPPI, Asociación Española de Profesionales de la Piscina, existe una creciente concienciación sobre la necesidad de abordar la seguridad de manera global. Esto implica no solo cumplir con la normativa vigente, sino también anticipar situaciones de uso real y adoptar soluciones que reduzcan al máximo la probabilidad de incidentes.
Uno de los factores clave es el control de accesos, especialmente en piscinas privadas o comunitarias. La incorporación de sistemas de cierre, barreras de protección o cubiertas de seguridad contribuye a evitar el acceso no supervisado, especialmente en el caso de menores. En paralelo, el diseño de superficies antideslizantes en zonas húmedas ayuda a prevenir caídas, uno de los incidentes más habituales en este tipo de instalaciones.
En piscinas de uso público, la seguridad adquiere una dimensión aún mayor. Aspectos como la calidad del agua, la visibilidad del vaso, la correcta profundidad en función del uso o la presencia de sistemas de rescate y vigilancia forman parte de los estándares que garantizan un entorno seguro para los usuarios.
En este contexto, cobra especial relevancia la cualificación de los profesionales encargados del mantenimiento y la gestión de las instalaciones. La acreditación vinculada a la cualificación profesional SEA757_2 – Mantenimiento de piscinas y otras instalaciones acuáticas se está consolidando como el marco de referencia para garantizar que estas tareas se realizan con los conocimientos técnicos y sanitarios adecuados.
Esta cualificación, integrada en el sistema oficial de acreditación de competencias profesionales, puede obtenerse tanto a través de formación específica como mediante la acreditación de la experiencia profesional. Su objetivo es asegurar que los profesionales disponen de las capacidades necesarias en ámbitos como el control de la calidad del agua, la prevención de riesgos higiénico-sanitarios y la correcta operación de las instalaciones.
La exigencia de esta acreditación, inicialmente prevista para enero de 2026, ha sido objeto de un aplazamiento que sitúa su aplicación en enero de 2027, periodo transitorio clave para la adaptación del sector a este nuevo marco de cualificación profesional.
En este proceso, ASEPPI, Asociación Española de Profesionales de la Piscina, mantiene una implicación activa facilitando el acceso a la información, orientando a empresas y profesionales sobre las vías de acreditación disponibles y acompañando en la adaptación a estos requisitos. Este trabajo contribuye a reforzar la profesionalización del sector y a consolidar estándares más exigentes en materia de seguridad y calidad.
Junto al papel de los profesionales, resulta fundamental avanzar en la concienciación de los propios usuarios y propietarios de piscinas. La seguridad no depende únicamente del diseño o del cumplimiento normativo, sino también del uso responsable de las instalaciones. La adopción de medidas como el control de accesos, la supervisión de menores o el mantenimiento adecuado de los sistemas de protección requiere una implicación directa por parte de quienes utilizan y gestionan estos espacios en su día a día.
A estos elementos se suma el papel de la tecnología. Los sistemas de monitorización, alarmas de detección o soluciones de control automatizado permiten mejorar la supervisión de la instalación y actuar con mayor rapidez ante cualquier incidencia. Estas herramientas están ganando presencia en proyectos donde la seguridad y la eficiencia operativa son prioritarias.
La seguridad seguirá siendo uno de los ejes clave en la evolución del sector, y estará presente en el intercambio de conocimiento que tendrá lugar en PISCIMAD 2026, que se celebrará del 10 al 13 de noviembre en IFEMA MADRID, dentro de la Semana Internacional de la Construcción.