AFME sitúa la electrificación y la competitividad industrial entre los grandes retos del sector eléctrico
La Asociación de Fabricantes de Material Eléctrico celebró su 48ª Asamblea General con un mensaje centrado en el papel de la industria eléctrica en la transición energética, la digitalización y el refuerzo de la competitividad en un contexto internacional complejo.
La Asociación de Fabricantes de Material Eléctrico (AFME) celebró el pasado 20 de mayo su 48ª Asamblea General en la sede de Foment del Treball, en Barcelona, en un encuentro que reunió a 41 empresas presentes y otras 7 representadas. La cita, presidida por Luis Lópezbarrena, presidente de AFME, sirvió para analizar la evolución del sector, sus principales retos y las oportunidades vinculadas al avance de la electrificación, la digitalización y las nuevas infraestructuras tecnológicas.
Durante la jornada, AFME subrayó el papel clave de la electrificación en la aceleración de la transición energética y destacó la necesidad de reforzar la competitividad industrial en un entorno marcado por la incertidumbre geopolítica, el incremento de los costes y la presión sobre las cadenas de suministro. Según la asociación, otros aspectos relevantes para el sector durante 2025 fueron la captación de talento, el absentismo laboral y la morosidad, a los que se suman en 2026 la evolución al alza de los precios de las materias primas y del petróleo.
El presidente de AFME, Luis Lópezbarrena, defendió durante su intervención que la transición energética no puede entenderse sin electrificación, digitalización e industria. En este sentido, recordó el papel histórico del sector eléctrico en el desarrollo industrial y señaló su contribución actual a ámbitos como la movilidad eléctrica, la automatización y las infraestructuras tecnológicas.
La asociación también trasladó una lectura positiva de la evolución reciente del sector. Según los datos expuestos en la Asamblea, 2025 cerró con un crecimiento del 3,4% y la previsión para 2026 apunta a un avance de alrededor del 4%. En el ámbito exterior, AFME indicó que las exportaciones crecieron cerca del 13% en 2025 y que para 2026 se espera un incremento del 6,8%, aunque advirtió de que las tensiones geopolíticas y comerciales podrían condicionar la evolución de las ventas en mercados internacionales.
Entre los principales desafíos identificados por la asociación figuran el incremento sostenido de los precios de las materias primas y del petróleo, la presión fiscal, el aumento de los plazos de pago tanto en el sector público como en el privado, el absentismo laboral y las dificultades para atraer talento cualificado. AFME mostró además su preocupación por la creciente competencia de productos asiáticos y defendió la necesidad de garantizar condiciones de competencia equilibradas.
La Asamblea puso también el foco en tres grandes tendencias que, según la asociación, marcarán la transformación energética e industrial de los próximos años: la electrificación, la inteligencia artificial y la transición energética. AFME señaló que el crecimiento de la demanda energética mundial estará impulsado por la digitalización, la IA, la electrificación y el desarrollo de nuevas infraestructuras tecnológicas, lo que obligará a acelerar las inversiones en redes, capacidad energética y acceso a la energía.
En el caso de España, la asociación destacó la posición del país en energías renovables, con una cuota del 56,6%, aunque apuntó también a los retos pendientes en materia de electrificación. Entre ellos citó el bajo peso actual de la movilidad eléctrica, situada en torno al 2%, lejos del objetivo del 20% fijado para 2030, así como el margen de mejora existente en la electrificación de los edificios.
La jornada concluyó con una ponencia de Francesc Xavier Mena, catedrático de Economía de la Universitat Ramon Llull, profesor de Esade y exconsejero de Empresa y Ocupación de la Generalitat de Cataluña, centrada en el nuevo escenario geopolítico mundial. Durante su intervención se abordaron riesgos como la presión sobre las rutas comerciales y las cadenas logísticas, el encarecimiento del petróleo, el gas y otras materias primas, la dependencia estratégica de China en materiales críticos para la transición energética y la creciente competencia tecnológica entre Estados Unidos y China.