La transición térmica exige soluciones HVAC dimensionadas y verificadas
La transición térmica solo es sostenible si es también asequible y protege a los hogares y colectivos más expuestos, según apunta el último observatorio sectorial de la Asociación de Fabricantes de Equipos de Climatización (AFEC). Una transición justa “exige priorizar la rehabilitación y eficiencia en viviendas vulnerables; una protección social energética con diseño y acceso efectivos, como bonos y acompañamiento; y soluciones HVAC dimensionadas y verificadas que aseguren confort y CAI (calidad del aire interior) con consumos controlados”.
La Comisión Europea define la pobreza energética como la situación en la que un hogar se ve obligado a reducir el consumo energético hasta un nivel que perjudica su salud y bienestar; y la vincula a tres causas raíz: bajos ingresos, viviendas poco eficientes y alto peso del gasto energético. El observatorio sectorial de AFEC señala que, en España este diagnóstico encaja especialmente por dos motivos que se refuerzan mutuamente: el parque edificado tiene déficits de envolvente y climatización; y el clima intensifica el riesgo no solo en invierno, sino cada vez más en verano. “La propuesta de Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética 2025–2030 (MITECO) incorpora precisamente esa lectura más amplia del problema y sitúa la vulnerabilidad energética como una cuestión estructural de equidad y salud”.
Los responsables del observatorio explican que las implicaciones en el sector HVAC (calefacción, ventilación y aire acondicionado) llevan a la electrificación eficiente: “bombas de calor, control, y ventilación bien ejecutada deben desplegarse con mecanismos que eviten una brecha de adopción por capex y por opex. El punto crítico no es solo el precio de la tecnología, sino el coste total de uso en hogares vulnerables, que depende de la eficiencia del edificio, del precio relativo electricidad/gas y del diseño de tarifas y ayudas”.
Prioridades
La evidencia social disponible muestra que la vulnerabilidad sigue siendo significativa y que la asequibilidad condiciona comportamientos energéticos básicos, como calentar o refrigerar menos de lo necesario, con impacto en la salud.
En estas circunstancias, indican que una transición justa exige priorizar las siguientes premisas: “rehabilitación y eficiencia en viviendas vulnerables (la medida más estructural, porque reduce demanda); protección social energética con diseño y acceso efectivos, como bonos y acompañamiento; y soluciones HVAC dimensionadas y verificadas que aseguren confort y CAI con consumos controlados”. En este sentido, “la ENPE/estrategias asociadas de MITECO han señalado históricamente esa combinación de eficiencia, información y protección al consumidor vulnerable como eje de actuación; la nueva estrategia busca consolidar y escalar ese enfoque hacia 2030”.