El IEE advierte del déficit de inversión en infraestructuras en España y apunta a un impacto en su mantenimiento y competitividad
Un informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE) señala que España mantiene un menor esfuerzo inversor que la media europea y acumula un déficit en infraestructuras que afecta tanto a su mantenimiento como a su capacidad de crecimiento a largo plazo.
El Instituto de Estudios Económicos (IEE) ha publicado un informe en el que analiza la evolución de la inversión en infraestructuras en España y advierte de la necesidad de reforzar el esfuerzo inversor, especialmente en mantenimiento. Según recoge el documento, la inversión en infraestructuras es un elemento clave para la competitividad económica, al facilitar la movilidad, reducir costes y mejorar la eficiencia del sistema productivo.
En este contexto, el IEE sitúa a España por debajo de la media europea en términos de intensidad inversora. Durante el periodo 2019-2024, la formación bruta de capital fijo se situó en torno al 20,4% del PIB, frente al 21,8% de la Unión Europea, lo que, según el instituto, se traduce en un déficit medio de inversión de unos 19.000 millones de euros anuales.
El informe pone el foco en el papel de la inversión pública, donde la brecha es más acusada. En España, la inversión pública representa el 2,7% del PIB, frente al 3,4% de media europea, lo que supone, según el IEE, un déficit aproximado de 10.500 millones de euros anuales. Esta menor intensidad inversora limita, de acuerdo con el análisis, la capacidad para desarrollar, modernizar y mantener las infraestructuras necesarias para sostener el crecimiento económico.
En términos de infraestructuras, el documento apunta a una evolución marcada por la caída de la inversión tras la crisis financiera y una recuperación posterior que, sin embargo, no ha alcanzado los niveles previos. En 2024, la inversión pública en infraestructuras se sitúa en torno a 13.000 millones de euros, todavía por debajo de los máximos registrados en la década anterior.
Este comportamiento ha tenido reflejo en el stock de capital en infraestructuras. Según el IEE, este se sitúa en torno a 469.000 millones de euros en 2024, por debajo de los niveles alcanzados en años anteriores, mientras que su peso sobre el PIB ha descendido desde el 44,3% en 2013 hasta el 34,6% en 2024.
El informe identifica, además, un déficit acumulado de inversión en mantenimiento. Entre 2013 y 2024, la inversión no habría sido suficiente para compensar la depreciación del capital en varios ejercicios, con una brecha estimada en más de 17.000 millones de euros. A ello se suma la necesidad de inversión adicional para la modernización y adaptación normativa de las infraestructuras, que, según estimaciones recogidas en el documento, alcanzaría los 113.809 millones de euros en el periodo 2025-2035.
El análisis del IEE concluye que el refuerzo de la inversión en infraestructuras, tanto en su desarrollo como en su mantenimiento, resulta un factor relevante para sostener el crecimiento económico, mejorar la productividad y reforzar la cohesión territorial, en un contexto en el que la inversión se vincula de forma directa con la evolución del capital productivo y la competitividad del país.
Este tipo de análisis sobre la evolución de la inversión y las necesidades del sector se enmarca en el contexto de la Semana Internacional de la Construcción de IFEMA MADRID, donde CONSTRUTEC reúne a empresas y profesionales en torno a los retos de la edificación, la rehabilitación y las infraestructuras.