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Fecha de publicación
05 mayo 2026

El Clúster de la Edificación sitúa la circularidad en obra como palanca de ahorro de hasta 320 euros por vivienda

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4 min.
ES Español
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En el informe Impacto Económico de la Circularidad, elaborado a partir de datos reales de 129 obras y más de 11.000 viviendas, el Clúster de la Edificación plantea la circularidad no solo como un objetivo ambiental, sino también como una variable con impacto directo en la rentabilidad de los proyectos.

El Clúster de la Edificación, a través de su Grupo de Trabajo de Gestión de Residuos y Economía Circular, ha presentado el informe Impacto Económico de la Circularidad, un estudio centrado en cuantificar cómo la correcta gestión de los residuos de construcción y demolición puede mejorar el resultado económico de la promoción residencial. El documento parte de una muestra de 129 obras residenciales que agrupan más de 11.000 viviendas y concluye que la gestión de residuos debe dejar de entenderse como un mero trámite administrativo para asumirse como una variable productiva dentro del proceso de obra.

Uno de los principales mensajes del informe es que la segregación de residuos en origen no solo mejora la trazabilidad y la circularidad de los materiales, sino que también reduce costes logísticos y de tratamiento. Según los datos recogidos por el grupo de trabajo, el coste de gestión de residuos puede bajar de 1.059 euros a 739 euros por vivienda, lo que supone un ahorro aproximado de 320 euros por unidad residencial. Escalado a 100.000 viviendas, ese diferencial alcanzaría los 32 millones de euros.

La nota recoge además la valoración de Miguel Rodríguez, coordinador del grupo de trabajo y responsable de prescripción de Rockwool, que plantea un cambio de enfoque en la forma de entender los residuos en obra. “La gestión de residuos no es un trámite de ‘papeles’, es una pieza clave de la cadena de producción”, afirma. En esa misma línea, subraya que el coste del residuo “es elástico” y no un gasto fijo inevitable, lo que obliga a incorporarlo como variable de control dentro de la producción.

El informe identifica el residuo mezclado como uno de los principales focos de pérdida de valor. Según el estudio, este tipo de residuo funciona en muchas obras como un “contenedor comodín”, dificultando la valorización de materiales y encareciendo su gestión. Rodríguez lo resume con una formulación especialmente gráfica: “el residuo mezclado es el gran enemigo de la rentabilidad porque es un ‘agujero negro’ que absorbe materiales que, por separado, tendrían un retorno económico claro”.

A juicio del grupo de trabajo, el problema no responde tanto a limitaciones técnicas como a cuestiones de organización y disciplina en obra. La nota insiste en la necesidad de pasar de un modelo centrado en el cumplimiento documental a otro basado en datos, control operativo y toma de decisiones. Entre las recomendaciones del informe figuran reducir el uso del residuo mezclado, mejorar la trazabilidad del destino final de los materiales, implantar sistemas de control en obra y priorizar aquellos flujos con mayor impacto económico, como plástico, yeso o madera.

El estudio ha sido elaborado con la participación de empresas de toda la cadena de valor del sector, entre ellas ACR, Grupo Arpada, Holcim, Rockwool, CoCircular, JTC, Ávita, Hercesa, Mace y Knauf, y refuerza una idea que gana peso en el sector: la economía circular puede convertirse en una herramienta de gestión con efectos medibles sobre costes, eficiencia y organización de la obra.

Este enfoque conecta de forma directa con los ejes de CONSTRUTEC y de la Semana Internacional de la Construcción, donde la sostenibilidad, la gestión eficiente de recursos, la industrialización y la mejora de la productividad forman parte creciente del debate sectorial.