El CGATE propone aprovechar el verano para adaptar los colegios a las altas temperaturas
La entidad advierte de que el sobrecalentamiento de las aulas puede afectar al aprendizaje y agravar las desigualdades entre centros, y plantea actuar sobre aislamiento, protección solar, ventilación y climatización eficiente.
El Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE) ha destacado la necesidad de rehabilitar los centros educativos para adaptarlos a unas olas de calor cada vez más frecuentes e intensas.
La entidad señala que las altas temperaturas en las aulas no constituyen únicamente un problema de confort, sino que pueden afectar a la atención, la memoria, el rendimiento académico y la convivencia escolar. Su impacto resulta además mayor en los centros peor acondicionados, especialmente cuando carecen de aislamiento térmico, protección solar o sistemas adecuados de ventilación.
Según el informe técnico elaborado por el CGATE, la franja óptima de temperatura para el rendimiento en el aula se sitúa entre los 20 y los 22 grados. A partir de los 23 grados pueden aparecer distracciones y pérdida de atención, mientras que por encima de los 27 grados aumentan la fatiga, la irritabilidad y las dificultades para retener nuevos conceptos.
El documento apunta que, cuando las temperaturas superan los 31 grados, las pérdidas de rendimiento pueden alcanzar el 20% o más en exámenes y tareas que requieren un procesamiento cognitivo elevado.
El calor afecta también al profesorado, al incrementar la fatiga y reducir la capacidad de mantener la atención del grupo, adaptar las explicaciones o gestionar situaciones de conflicto.
Ante esta situación, el CGATE considera que los meses de verano ofrecen una oportunidad para planificar y ejecutar actuaciones de mejora en los edificios escolares antes del inicio del nuevo curso.
La entidad propone intervenir sobre el comportamiento global del edificio mediante el aislamiento de fachadas y cubiertas, la mejora de las carpinterías, la incorporación de protecciones solares, una ventilación adecuada, el control de la humedad y el sombreado de patios y aulas.
También plantea recurrir a sistemas pasivos de refrigeración y, cuando resulte necesario, incorporar soluciones de climatización eficientes. El objetivo, según el CGATE, debe ser reducir previamente la demanda energética y mejorar las condiciones interiores, evitando limitar la intervención a la instalación puntual de equipos de aire acondicionado.
El Consejo recuerda que numerosos centros educativos españoles fueron construidos bajo condiciones climáticas y normativas distintas a las actuales. Por ello, considera que su rehabilitación debe abordarse desde una perspectiva conjunta de salud, eficiencia energética y adaptación al cambio climático.
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