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Fecha de publicación
05 mayo 2026

AEPA sitúa la economía circular entre los ejes de evolución de las puertas automáticas

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4 min.
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La Asociación Empresarial de Puertas Manuales y Automáticas (AEPA) defiende que las puertas automáticas encajan de forma natural en el modelo de economía circular, al tratarse de sistemas concebidos para una larga vida útil, sometidos a mantenimiento continuo, con componentes reemplazables y con un alto potencial de recuperación de materiales.

AEPA plantea que la sostenibilidad del sector no debe entenderse como una transformación futura, sino como una realidad ya integrada en buena parte de su práctica técnica. La asociación sostiene que una puerta automática no es un producto de consumo efímero, sino un sistema técnico complejo, diseñado para operar durante largos periodos y para mantener el valor de sus materiales y equipos el mayor tiempo posible dentro del ciclo productivo.

AEPA destaca que uno de los principales fundamentos de esa circularidad está en la propia composición de los sistemas. El aluminio utilizado en perfiles estructurales, por ejemplo, presenta una elevada capacidad de reciclaje sin pérdida significativa de prestaciones, mientras que el vidrio puede reincorporarse como materia prima secundaria e incluso, en determinados casos, reaprovecharse directamente si no ha sufrido daños estructurales. El mayor reto, según la asociación, se concentra en los componentes electrónicos —cuadros de maniobra, sensores, motores y sistemas de control—, cuya reciclabilidad exige una gestión especializada por la presencia de materiales valiosos y de residuos que requieren tratamiento específico.

La reflexión de AEPA va más allá del reciclaje y se detiene en el análisis de ciclo de vida. La asociación remite a la norma ISO 14040 como marco metodológico para evaluar el impacto ambiental de un sistema desde la extracción de materias primas hasta su tratamiento final, y subraya que, en el caso de las puertas automáticas, una correcta estrategia de mantenimiento y modernización puede diluir el impacto inicial de fabricación al prolongar de forma significativa la vida útil del sistema. La sustitución puntual de motores, sensores o electrónicas evita, en muchos casos, el reemplazo completo de la instalación y reduce tanto el consumo de recursos como la generación de residuos.

En esa misma línea, la asociación presenta la reparación como una práctica central del sector. Frente a la lógica de sustitución inmediata, AEPA sostiene que las empresas especializadas han desarrollado una cultura técnica basada en el diagnóstico preciso y en la intervención selectiva sobre componentes concretos. También apunta a la reutilización de elementos que mantienen su funcionalidad y a la incorporación de diseños modulares y escalables que permiten ajustar cada instalación a las necesidades reales del proyecto, evitando sobredimensionamientos y mejorando la eficiencia en el uso de materiales.

Por otra parte, AEPA señala que la segregación en origen, la colaboración con gestores autorizados y la trazabilidad de los materiales forman parte de los protocolos habituales en empresas comprometidas con la sostenibilidad. A partir de esa suma de prácticas, la asociación concluye que las puertas automáticas están alineadas con los principios de una economía circular aplicada a la edificación y a la industria.

Este enfoque conecta de forma directa con SMART DOORS, que celebrará su próxima edición del 10 al 13 de noviembre de 2026 en IFEMA MADRID, integrado en la Semana Internacional de la Construcción junto a VETECO, CONSTRUTEC y PISCIMAD. La feria se presenta como un punto de encuentro para descubrir soluciones avanzadas en puertas automáticas, sistemas de control de accesos, cierres industriales, tecnologías de seguridad y nuevas aplicaciones conectadas, en un contexto en el que cuestiones como la sostenibilidad, la innovación y la digitalización ganan cada vez más peso en la evolución del sector.