Ricardo Cañizares: España tiene una industria de seguridad electrónica bien estructurada
España forma parte del grupo de países europeos con una industria de seguridad electrónica bien estructurada. Cuenta con empresas con capacidad tanto de desarrollar e integrar soluciones avanzadas, incorporando la IA, el análisis de vídeo, la ciberseguridad y la gestión centralizada de múltiples plataformas, como de adaptar estas soluciones a distintos marcos normativos y operativos.
Ricardo Cañizares Sales, director de Contenidos y guías de aplicación de la industria de la seguridad integral de AES Fundación, explica en qué segmentos es España un país puntero y en cuáles tiene un gran potencial de desarrollo.
¿Qué importancia tiene la investigación y mejora continua de los equipos, métodos y sistemas en el mundo de la seguridad?
En la industria de la seguridad, la investigación y la mejora continua son un elemento clave a la hora de garantizar la protección de personas y bienes. El desarrollo constante de tecnologías, como la inteligencia artificial, el análisis de datos y el internet de las cosas (IoT) está transformando profundamente los sistemas de videovigilancia, control de accesos, detección de intrusión e integración de plataformas. Sin una apuesta decidida por la I+D+i, los sistemas de seguridad quedarán rápidamente obsoletos y perderán eficacia frente a todo tipo de amenazas, incluidas las híbridas.
No se trata únicamente de incorporar nuevos equipos, sino de optimizar su diseño, instalación, mantenimiento y operación. Para ello, es necesario aplicar la mejora continua en todas las fases del ciclo de vida de los sistemas electrónicos de seguridad.
¿En qué posición se encuentra España en este ámbito, en comparación con otros países de la Unión Europea y del resto del mundo?
España ocupa una posición intermedia. Aunque no se sitúa al nivel de los países tradicionalmente líderes en inversión tecnológica, sí presenta un ecosistema sólido, competitivo y en clara evolución. España forma parte del grupo de países europeos con una industria de seguridad electrónica bien estructurada, y cuenta con empresas con capacidad tanto de desarrollar e integrar soluciones avanzadas, incorporando la inteligencia artificial, el análisis de vídeo, la ciberseguridad, la gestión centralizada de múltiples plataformas, etc., como de adaptar estas soluciones a distintos marcos normativos y operativos.
¿En qué segmentos es España un país puntero?
Uno de los principales segmentos en los que España es un país puntero es la integración de sistemas de seguridad. Las empresas españolas han desarrollado un alto nivel de especialización en la integración de plataformas heterogéneas que combinan videovigilancia, control de accesos, detección de intrusión, sistemas contra incendios, comunicaciones y ciberseguridad. Esta capacidad resulta especialmente valiosa en proyectos de gran escala y alta complejidad, donde la interoperabilidad, la gestión centralizada y la continuidad operativa son factores críticos.
La videovigilancia avanzada y la analítica de vídeo constituyen otro segmento en el que España ha alcanzado un notable nivel de especialización. Las empresas españolas destacan por su capacidad para adaptar algoritmos de inteligencia artificial y análisis de imágenes a casos de uso reales, cumpliendo al mismo tiempo con los exigentes requisitos normativos en materia de privacidad y protección de datos. Esta combinación de tecnología, conocimiento normativo y aplicación práctica supone una ventaja competitiva clara.
En resumen, España puede considerarse un país puntero en aquellos segmentos donde la ingeniería, la integración, la adaptación tecnológica y la experiencia operativa son factores clave.
¿En qué ámbitos queda aún un gran potencial de desarrollo?
Existen campos con un gran potencial de desarrollo, como pueden ser todos los relacionados con el desarrollo de algoritmos de análisis de vídeo y detección automática de eventos, imprescindibles para desarrollar soluciones capaces de anticipar riesgos, optimizar recursos y apoyar la toma de decisiones en tiempo real. Estamos hablando del desarrollo de modelos de inteligencia artificial transparentes, éticos y alineados con la normativa europea en materia de privacidad, que presentan un gran desafío y, al mismo tiempo, una oportunidad diferencial para España.
Otro campo con potencial de desarrollo es la investigación en tecnologías propias y de base. Dependemos en gran medida de fabricantes internacionales para componentes clave de hardware, de software y determinadas soluciones tecnológicas críticas. Avanzar hacia un mayor desarrollo propio permitiría reducir esta dependencia, aumentar el valor añadido nacional y mejorar la resiliencia de la cadena tecnológica.
El potencial de desarrollo de España en el ámbito de la seguridad electrónica pasa por reforzar la inversión en innovación tecnológica propia, profundizar en el uso de la inteligencia artificial, y la integración con los sistemas OT e IoT, teniendo en cuenta las necesidades de ciberseguridad y apostando por el talento y la estandarización, para lograr un posicionamiento internacional basado no solo en la ejecución, sino también en el liderazgo tecnológico.
¿Cree que la legislación y la normativa favorecen el desarrollo tecnológico?
La industria de la seguridad en España está muy regulada, y esta regulación influye decisivamente en todos los aspectos del sector, siendo un factor decisivo en el desarrollo tecnológico de la seguridad electrónica, actuando como un marco impulsor que favorece este desarrollo, aportando seguridad jurídica y estableciendo nuevos requisitos de seguridad que obligan al sector a evolucionar constantemente, a diseñar soluciones más robustas, más seguras y que garanticen el cumplimiento de lo establecido en la legislación vigente. Lo que ha favorecido la adopción de paradigmas como “privacidad por diseño” y “seguridad por diseño”, fomentando la inversión en I+D+i y en el desarrollo de soluciones más transparentes, auditables y resilientes.
Pero también es cierto que la legislación puede convertirse en un factor limitante, cuando su aplicación resulta excesivamente rígida, compleja o poco alineada con la realidad tecnológica. En algunos casos, los tiempos legislativos no avanzan al mismo ritmo que la innovación, lo que genera incertidumbre en la adopción de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial avanzada, la biométrica o los sistemas de toma de decisiones automatizadas.
¿Qué importancia tiene la formación especializada en el sector?
No podemos dejar de hablar, de la problemática de la falta de ingenieros y técnicos de seguridad electrónica en España, que se ha convertido en uno de los principales retos estructurales del sector en España. Se trata de un problema cada vez más acuciante que afecta tanto a empresas instaladoras e integradoras como a fabricantes, ingenierías, administraciones públicas y operadores de infraestructuras críticas, y que condiciona directamente la capacidad de crecimiento, innovación y calidad de las soluciones de seguridad.
Si no se aborda este problema, las consecuencias para el sector serán importantes. Por ello, para solucionarlo es necesario reforzar la formación especializada, dignificar el perfil profesional del técnico y del ingeniero de seguridad electrónica, fomentar vocaciones técnicas desde etapas tempranas y estrechar la colaboración entre el sector empresarial, el ámbito educativo y las administraciones pública.