José Comino (ANEPA): El gas radón requiere una gestión efectiva en el ámbito laboral
Los Servicios de Prevención Ajenos juegan un papel clave en la gestión del riesgo del gas radón en el ámbito laboral, afirma José Comino Pérez, vicepresidente de la Asociación Nacional de Entidades Preventivas Acreditadas (ANEPA).
Entre las principales actuaciones que llevan a cabo se encuentra “la información y asesoramiento al empresario sobre las obligaciones que establece la normativa, concienciación de la población, apoyo en la estimación del nivel promedio de este gas en los lugares de trabajo; y desarrollo de acciones específicas en la prevención de riesgos laborales”.
¿Qué es el gas radón?
El radón es un gas radiactivo perteneciente al grupo de los gases nobles, conocido científicamente como Rn-222. Se forma de manera natural por la descomposición de elementos radioactivos, como el uranio, presentes sobre todo en suelos de naturaleza granítica y volcánica. Es incoloro e inodoro, lo que significa que no podemos verlo ni olerlo. Aunque su presencia en el aire exterior no suele ser un problema, puede convertirse en un riesgo cuando se acumula en espacios cerrados, como en nuestras casas o lugares de trabajo.
En España, hay regiones con mayor riesgo de concentración de radón debido a sus características geológicas. Las regiones graníticas de Galicia, Castilla y León, Extremadura, Madrid, Cataluña y Andalucía pueden presentar altos niveles de radón, así como las zonas volcánicas de Canarias.
¿Qué riesgos laborales se pueden asociar a este gas?
El radón es un gas cancerígeno, clasificado como tal por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (USEPA). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre un 3% y un 14% de los casos de cáncer de pulmón a nivel mundial son atribuibles al radón.
Es la segunda causa más importante de cáncer de pulmón, después del tabaco, y la primera en no fumadores. Se estima que, en España, el radón podría ser responsable de entre 1.500 y 2.000 muertes anuales por cáncer de pulmón.
Inhalar partículas alfa derivadas de la desintegración radiactiva del gas radón puede dañar las células de los pulmones y aumentar el riesgo de cáncer de pulmón. Esto convierte este gas en un problema de salud tanto en el ámbito laboral como en el público en general.
¿Qué normativas relacionadas con este ámbito hay actualmente en España?
En España, la exposición al radón está regulada por varias normativas. Desde 2001, el Reglamento de Protección Sanitaria contra Radiaciones Ionizantes regulaba de manera genérica la exposición a este gas, así como normas y guías específicas públicas por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) para la aplicación de este reglamento, como la Instrucción IS-33, Guia 11-04, etc.
El Real Decreto 1029/2022, de 20 de diciembre de 2022, que aprueba el Reglamento sobre protección de la salud contra los riesgos derivados de la exposición a radiaciones ionizantes, establece la obligación por parte del titular de la actividad laboral de estimar el nivel promedio anual de la concentración de radón en los lugres de trabajo cerrados ubicados en planta baja o bajo rasante, a los cuales los trabajadores deban de acceder o permanecer de manera más habitual. Establece, igualmente, como un valor de referencia de 300 bequerélios por metro cubico de aire (Bq/m3), respecto a la concentración de radón en los lugares de trabajo, y se dan consignas para la protección frente al gas radón en el trabajo en caso de superarse este valor de referencia.
La Instrucción IS-47, de 9 de abril de 2025, del Consejo de Seguridad Nuclear, por la que se aprueba el listado de términos municipales de actuación prioritaria contra el radón y se establecen directrices para las mediciones de radón en el aire interior de los centros de trabajo ubicados en ellos. En dicha IS-47, se consideran como Municipios de actuación prioritaria para realizar las mediciones de radón los clasificados como Municipios Zona II, según el Código Técnico de Edificación del 2019. Igualmente, se establece como periodo prioritario para las mediciones de radón entre los meses de octubre y mayo, evitando el periodo estival.
En el ámbito de la edificación, en 2019 se aprobó el Documento DB-HS6 “Protección frente al radón”, que establece medidas para edificios nuevos y rehabilitados. Su objetivo es evitar que las concentraciones de radón superen los 300 Bq/m3. Este documento identifica las zonas prioritarias para la medición y control del radón.
¿Qué aspectos se consideran necesarios para una adecuada gestión del riesgo?
Una adecuada gestión supone prevenir el riesgo del radón, para lo cual es fundamental la concienciación y sensibilización sobre sus riesgos. Es importante informar a las personas y empresas sobre el riesgo de este gas, así como conocer las acciones que pueden tomar para reducir su presencia.
La primera fase de prevención es realizar una evaluación adecuada para estimar las concentraciones de radón en los lugares de trabajo y ver si se superan los valores de referencia (300 Bq/m3). Si hay niveles altos, se deben tomar acciones de remediación adecuadas, de tipo técnico u organizativas, para reducir la concentración y/o la exposición al gas radón.
Si después de adoptar medidas de remediación se siguen superando los valores de referencia, se deben calcular las dosis que reciben los trabajadores y ver si se puede superar o no el nivel de 6 mSv/año, para considerar una exposición como controlada; y, en base a ello, adoptar medidas como la señalización de zonas de radón, la vigilancia de la salud específica, la notificación a la autoridad competente, etc. Estos cálculos de dosis deben ser realizados por Unidades Técnicas de protección radiológicas (UTPR) autorizadas por el CSN.
¿Qué metodologías existen para la medición de concentraciones de radón?
Para hacer la estimación del nivel promedio anual de gas radón en los lugares de trabajo, se requiere un estudio previo de planificación que incluya una adecuada estrategia de muestreo, donde se identifiquen las zonas de los lugares de trabajo donde hacer la medición (zonas ubicadas en planta baja o bajo rasante de acceso/ocupación habitual, esto es mas de 50h/año), el número de puntos a medir y la ubicación de los detectores de medida, siguiendo para ello lo establecido por la Instrucción IS-47 y la Guía 11.04 del CSN.
Debido a la variabilidad temporal del gas radón, se deben realizar medidas de larga duración, utilizando detectores pasivos de trazas. Los detectores se colocan durante al menos tres meses (evitando el periodo estival). Si es necesario, se realizan mediciones durante un año completo, especialmente en lugares de trabajo subterráneos, en periodos trimestrales. Después de este periodo, los detectores son analizados en laboratorios acreditados, según la ISO-EN-UNE 17025, para análisis de radón. También hay equipos de lectura en tiempo real que son útiles para planificar y evaluar la efectividad de las estrategias de mitigación.
Con los resultados obtenidos se elabora un informe, cuyo contenido viene establecido en la Instrucción IS-47, donde se comparan los resultados con el valor de referencia que establece la normativa; y se dan las recomendaciones oportunas, en cuanto la obligación de poner en marcha acciones de remediación y control para reducir la concentración o la exposición a radón, así como otras obligaciones que se puedan derivar para el empresario titular de la actividad, en función de la normativa vigente.
¿Cuál es la experiencia práctica de los Servicios de Prevención Ajenos en la medición, análisis e implantación de medidas de mitigación frente a concentraciones elevadas de radón en centros de trabajo?
Los Servicios de Prevención Ajenos juegan un papel clave en las diferentes fases de la gestión del riesgo en el ámbito laboral. En primer lugar, en la información y asesoramiento al empresario sobre las obligaciones de la normativa vigente, así como en el desarrollo de acciones para la concienciación y sensibilización a la población laboral, sobre los riesgos del gas radón, su prevención y control. En segundo lugar, en el asesoramiento y apoyo a los titulares de la actividad laboral, en el desarrollo de una adecuada estrategia para la estimación del nivel promedio de gas radón en los lugares de trabajo. Y, en tercer lugar, en el desarrollo de acciones específicas para la gestión del riesgo del gas radón como un riesgo más en el ámbito de la prevención de riesgos laborales.
Para ello se deben desarrollar acciones como las siguientes: identificación del peligro en la evaluación general de riesgos (agentes físicos/radiaciones ionizantes); evaluación especifica como riesgo higiénico (definición de la estrategia de medición, desarrollo de mediciones y elaboración de informes por técnicos competentes); información, consulta y participación de trabajadores, según el artículo 18 de la Ley 31/1995 de Prevencion de Riesgos Laborales y el artículo 8 de la IS-47 del CSN; asesoramiento en posibles medidas de remediación y control de radón, dentro del Plan de actuación para control de riesgos de la empresa; formación de trabajadores sobre los riesgos del gas radón y su prevención, según el artículo19 de la Ley 31/1995 de PRL y lo establecido en el RD1029/2022; vigilancia de la salud de los trabajadores (trabajadores expuestos al gas radón -exposición controlada-, con dosis superiores a los 6 mSv/año); y asesoramiento en la señalización de zonas de radón (concentración de radón que pueda dar lugar a una dosis efectiva superior a 6 mSv/año).
¿Qué otras medidas relacionadas con el radón deberían tenerse en cuenta en la construcción de edificios?
Es importante señar que, en nuevas construcciones, así como en rehabilitación de estas, se deben implementar técnicas de construcción que minimicen la infiltración de radón. Estas medidas son diferentes según estas construcciones estén en Municipios de Zona I o II según el CTE. Entre las medidas de remediación a realizar, se pueden instalar barreras contra el radón, instalar sistemas de ventilación-extracción, de renovación de aire, despresurización del terreno, etc. Además, es importante medir regularmente los niveles de radón para garantizar que se mantengan dentro de los límites establecidos, siguiendo las periodicidades que se establecen en la normativa vigente