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Fecha de publicación
03 julio 2026

Alberto Tovar (CEUSS): Las amenazas a las empresas ya no pueden analizarse aisladamente

Tiempo de lectura
7 min.
ES Español
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El presidente de CEUSS (Confederación Empresarial de Usuarios de seguridad y Servicios) y director de Seguridad en Moeve: “nos encontramos ante escenarios complejos, en los que coinciden riesgos físicos, cibernéticos, operacionales, reputacionales, etc., muchas veces modulados o amplificados por factores externos, como la situación geopolítica o las tensiones en las cadenas de suministro”.

¿Cómo definiría el actual momento del sector de la seguridad?

Estamos en un momento fascinante de transformación profunda de la función de seguridad. Su evolución ya no se limita a la incorporación de nuevas tecnologías o al cumplimiento de nuevas obligaciones regulatorias, sino que implica un cambio de enfoque mucho más amplio. La convergencia entre seguridad física, ciberseguridad, seguridad de la información, etc. está dibujando un nuevo paradigma en el que las “fronteras” de las responsabilidades se difuminan. Esto obliga a repensar estructuras organizativas, modelos de gestión y perfiles profesionales. La seguridad corporativa debe asumir un papel holístico integrador, capaz de coordinar estos ámbitos y alinearlos con los objetivos estratégicos de nuestras organizaciones.

Además, es imprescindible reforzar la cultura de seguridad en las empresas. No se trata únicamente de disponer de medios o procedimientos, sino de generar conciencia, responsabilidad compartida y capacidad de respuesta en todos los niveles de la organización. En este escenario, CEUSS desempeña un papel relevante como el punto de encuentro entre usuarios de la seguridad y servicios, facilitando el intercambio de conocimiento, la identificación de tendencias y la construcción de propuestas que contribuyan a mejorar el sistema en su conjunto. Nuestro objetivo es seguir consolidando ese rol, aportando una visión rigurosa, práctica y orientada a resultados para nuestros asociados y la sociedad.

 ¿Cómo ha cambiado el contexto en el que operan las empresas y cómo afecta este cambio a los retos en seguridad?

Para identificar los retos en necesario conocer bien el contexto actual porque el entorno en el que operamos las empresas ha cambiado radicalmente. Las amenazas ya no pueden analizarse de forma aislada ni encuadrarse en las “categorías clásicas”. Nos encontramos ante escenarios complejos, en los que coinciden riesgos físicos, cibernéticos, operacionales, reputacionales, etc., muchas veces modulados o amplificados por factores externos, como la situación geopolítica o las tensiones en las cadenas de suministro.

En este contexto, uno de los principales retos es evolucionar desde una cultura reactiva hacia una cultura proactiva, de anticipación. Esto implica dotarnos de mejores capacidades de análisis y de generación de inteligencia, pero también integrar la seguridad en los procesos de decisión de nuestras empresas. La seguridad debería dejar de ser un elemento accesorio para convertirse en un componente estructural de la estrategia empresarial.

Otro aspecto crítico es la gestión de las interdependencias. Hoy en día, las organizaciones están profundamente conectadas entre sí, y un incidente en un operador puede tener efectos en cascada sobre otros operadores. Este contexto exige adoptar una visión sistémica del riesgo y reforzar los mecanismos de coordinación, tanto internos como externos, incluyendo el sector público.

Asimismo, la evolución del marco normativo en torno a la protección y resiliencia de entidades críticas introduce un nivel adicional de exigencia. Las compañías tendremos que abordar cambios en el modelo de gestión de riesgos, crisis y continuidad, así como inversiones significativas, por lo que será esencial contar con criterios claros, homogeneidad en la interpretación y acompañamiento institucional.

Por último, no podemos obviar el reto del talento y de la transformación tecnológica. Suena a tópico, pero es una evidencia que la función de seguridad necesita evolucionar hacia perfiles más ejecutivos, integradores y multidisciplinares, al tiempo que incorporamos herramientas digitales avanzadas que nos permitirán mejorar la eficiencia y la capacidad de respuesta.

¿Qué sectores y ámbitos de actuación abarca CEUSS, y qué objetivos se han fijado para 2026?

CEUSS reúne a grandes compañías y muchas de ellas operan en sectores esenciales para la sociedad, como el energético, el transporte o el bancario. Todas ellas tienen un elemento común: la seguridad es un factor crítico que impacta en la continuidad de nuestros negocios, en la prestación del servicio y, en muchos casos, en la estabilidad del entorno económico y social.

La singularidad de CEUSS radica en que representamos al usuario de seguridad, es decir, a quien finalmente integra las soluciones, asume los riesgos y responde ante las consecuencias de cualquier incidente. Esto nos sitúa en una posición única y especialmente relevante a la hora de trasladar una visión práctica y orientada a resultados.

Para 2026 hemos definido una hoja de ruta basada en tres grandes prioridades. En primer lugar, reforzar la visibilidad e influencia de la asociación como interlocutor clave, generando valor a través del diálogo estructurado con el resto de actores del ecosistema y el intercambio de conocimiento entre asociados. En esta prioridad es muy importante impulsar una representación más relevante frente al legislador, contribuyendo de esta forma a que la normativa sea realista, aplicable y alineada con la operativa de las empresas.

En segundo lugar, continuar avanzando en la consolidación de la seguridad como una función estratégica dentro de las organizaciones, estrechamente vinculada a la resiliencia y a la gestión de escenarios de crisis. Y, en tercer lugar, promover marcos de relación con el proveedor de servicios más eficientes, que favorezcan la calidad del servicio y la sostenibilidad de los modelos de contratación.

¿Qué importancia tiene el diálogo y la interactuación empresarial y pública en la mejora de la seguridad?

El diálogo es, sin duda, uno de los elementos vertebradores en cualquier circunstancia. Nuestro sector se ha estructurado en torno a fabricantes, proveedores y reguladores, dejando en un segundo plano la perspectiva del usuario, que se limitaba a “pagar la fiesta”. Sin embargo, resulta evidente que no puede construirse un modelo eficaz sin incorporar de manera activa a quienes gestionamos el riesgo, asumiendo la responsabilidad.

Desde CEUSS defendemos la necesidad de avanzar hacia esquemas de gobernanza más inclusivos, donde todas las partes contribuyamos desde su ámbito de responsabilidad y conocimiento. El usuario aporta una visión operativa imprescindible para evitar disfunciones, excesos regulatorios o soluciones alejadas de la realidad empresarial. Como ejemplo, los casos de uso de la biometría o de los anti-drones, que hemos analizado en grupos de trabajo específicos dentro de la asociación.

En cuanto a la colaboración público-privada, poco que comentar; sigue siendo un factor crítico. Creemos que hay oportunidades de mejora en aspectos como la agilidad y la calidad del intercambio de información. La generación y difusión de inteligencia de amenazas debe ser fluida, bidireccional y útil, apoyándose en relaciones de confianza y en mecanismos eficaces de coordinación.

Pero, igualmente relevante es la cooperación entre operadores privados. El aprendizaje compartido, el intercambio de experiencias reales y la identificación conjunta de áreas de mejora contribuyen a elevar el nivel de madurez del conjunto del sistema. En este sentido, iniciativas impulsadas desde CEUSS, como el documento sobre las lecciones aprendidas tras el apagón de abril del 2025 permiten estructurar ese intercambio de manera ordenada y productiva.

En definitiva, la mejora del sector pasa necesariamente por reforzar la colaboración en todos los niveles y por entender la seguridad como un desafío colectivo.