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Medidas anti-Covid que han llegado para quedarse

Algunas de las nuevas medidas de prevención que han introducido las empresas desaparecerán en cuanto la Covid-19 sea historia, pero otras sobrevivirán. Expertos de AEPSAL, ASPA, ASEPAL y la Universidad Autónoma de Barcelona analizan cuáles permanecerán en el tiempo.

20 nov 2020

Las fuertes gripes de 2005 y 2009 hicieron desaparecer las toallas de mano de los baños de las empresas, como recuerda Ismael Sánchez-Herrera, Presidente de AEPSAL (Asociación de Especialistas en Prevención y Salud Laboral). Una década después el coronavirus ha obligado a imponer nuevas medidas, pero los expertos se plantean ahora cuáles de ellas serán pasajeras y cuáles permanecerán en el tiempo.

Sánchez-Herrera cree que “el sector sanitario dispondrá, por unos años, de mayores y mejores almacenajes de equipos de protección individual”, mientras que el resto de las entidades “seguirá con el hidrogel y las mamparas durante un largo tiempo, hasta que vayan estropeándose y desapareciendo, a no ser que surja una nueva pandemia”. Por su parte, los equipos de filtrado tipo HEPA “son grandes inversiones que se mantendrán y que pueden convertirse en un diferencial de prestación de servicio, por lo que quizás sigan sumándose a ello las empresas, sobre todo las que acumulan mucha gente como gimnasios, cines, etc.”.

Según este experto, “las normas de higiene y el uso cotidiano de mascarillas en tiempos de gripe, como normalmente suele ocurrir anualmente o incluso su uso en grandes aglomeraciones, se mantendrá, sobre todo en las generaciones que lo estamos viviendo”. En otro plano, “el teletrabajo y las webinar serán elementos que perdurarán” y las empresas “potenciarán aún más las reuniones y formación internas, que ahorran tiempo y kilometraje”. Por último, habrá una mayor conciencia “de la facilidad de contaminación, tanto vírica como con otros productos,” y una lección de que “lo invisible también puede ser mortal”.

Diagnóstico y detección

La irrupción de la Covid-19 ha supuesto un cambio en el marco de la prevención de riesgos laborales, según Miguel Romón, Presidente de ASPA (Federación de Servicios de Prevención Ajenos). A corto y medio plazo, “se mantendrán medidas preventivas y de choque orientadas al diagnóstico, detección y contención de contagios en primera instancia, tales como el estudio de los brotes y planes de contingencia ante riesgos biológicos, especialmente en sectores como el sanitario o el sociosanitario; el uso de equipos de protección y contención como las mascarillas; y la necesidad de mantener espacios de trabajo más limpios y desinfectados, ventilados y con aplicación de medidas de organización adecuadas”.

Además, este experto pone en foco en la mayor relevancia de los riesgos psicosociales y aquellos emergentes relacionados con el teletrabajo y la digitalización, como el tecnoestrés, la carga mental, aislamiento social, etc. “Su debida evaluación y el establecimiento de medidas preventivas planificadas supondrá una reorganización adaptada de los planes de prevención y de la asignación de recursos estructurales, materiales y humanos para su desarrollo”.

Por otro lado, Romón destaca algunos elementos intangibles que ha auspiciado la pandemia en el ámbito laboral, como la puesta en valor de “la prevención de riesgos laborales como eje transversal” y de “entornos más saludables basados en la necesidad de mantener, respetar y valorar la adecuadas evaluaciones de riesgos y sus medidas preventivas; el aumento del sentimiento de responsabilidad social en las organizaciones; la valoración sobre el uso de EPIS y otros equipos de contención; y la importancia de los psicosociales ante crisis sanitarias como la actual”.

Teletrabajo

Montserrat Iglesias-Lucía, Directora de la Escuela de Prevención y Seguridad Integral de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), destaca especialmente dos medidas que han llegado para quedarse. “En primer lugar, una gran parte de nuestras organizaciones ha cambiado la presencialidad por el trabajo a distancia. El teletrabajo debe permitir cambiar las filosofías más clásicas de las jornadas horarias por jornadas por objetivos y capital humano”. Pero advierte que, a su vez, esto nos obliga a “medir los nuevos riesgos que implica este cambio de modalidad para poder continuar ofreciendo prevención y seguridad integral”. Y, en segundo lugar, apunta que el coronavirus “nos ha recordado que debemos fortalecer las medidas de ciberseguridad y entenderlas como un eje estratégico adicional y complementario a las actuales”.

Por de pronto, como señala Luis Gil, Secretario General de ASEPAL (Asociación de Empresas de Equipos de Protección Individual), las medidas destinadas a prevenir la expansión de la Covid-19 en las empresas “abarcan un sinfín de posibilidades, que variarán ampliamente dependiendo del tipo de compañía, estructura organizativa y actividad que realiza”. Y, en cuanto al uso de los Equipos de Protección Individual, su utilización seguirá dependiendo de la presencia del agente infeccioso en el entorno laboral, ya que “cuando otras medidas preventivas aplicadas no consiguen reducir el riesgo a niveles aceptables, el uso del EPI debe ser siempre el recurso preventivo al que acudir para proteger la salud de los trabajadores”.