La seguridad privada es esencial para la resiliencia europea, según CoESS
Eduardo Cobas Urcelay, segundo vicepresidente de CoESS (Confederación Europea de Servicios de Seguridad) afirmó en la última edición de SICUR que la seguridad privada es una industria estratégica esencial para la resiliencia europea frente a crisis climáticas y terroristas. En este sentido, destacó la necesidad de una coordinación público-privada estructurada para proteger infraestructuras críticas y espacios públicos bajo un marco normativo común.
Destacó la necesidad de una coordinación público-privada estructurada para proteger infraestructuras críticas y espacios públicos bajo un marco normativo común.
Eduardo Cobas aseguró en SICUR que la seguridad privada fortalece la resiliencia de las infraestructuras críticas y espacios públicos, al posicionarse como una industria estratégica fundamental para la continuidad de los servicios esenciales en Europa. En su opinión, este fortalecimiento se logra a través de una serie de pilares, entre los que destacan la capacidad operativa y el factor humano. Según apuntó, la resiliencia no depende únicamente de soluciones técnicas, sino también de capacidades operativas reales, donde el factor humano y organizativo es clave. De hecho, la normativa europea, como la directiva CER (2022/2557), reconoce implícitamente que la calidad del personal es vital para la capacidad de recuperación de una infraestructura.
Otro de los elementos para el fortalecimiento de las infraestructuras y los espacios públicos es la cooperación público-privada estructurada. El fortalecimiento de las infraestructuras requiere una coordinación estrecha entre las autoridades y el sector privado. Esta colaboración permite desarrollar protocolos de emergencia, mecanismos de coordinación y un intercambio de información más fluido.
Calidad verificable
Para que la resiliencia sea efectiva, debe basarse en una calidad verificable en toda la cadena de seguridad. El instrumento principal para pasar del marco legal a la práctica operativa es la norma EN 17483, que establece requisitos generales y específicos para sectores críticos como aeropuertos, puertos, energía y el sector sanitario. Su importancia radica en que la resiliencia de las infraestructuras críticas no puede depender solo de leyes, sino de una calidad verificable en toda la cadena de seguridad.
La norma no es genérica, sino que se está desplegando en módulos específicos para cubrir las necesidades particulares de cada sector de infraestructura crítica. Así, EN 17483-1 establece los requisitos generales y un proceso avanzado de certificación; EN 17483-2 y 17483-3, las normas ya aprobadas para aeropuertos y puertos; EN 17483-4 es específica para el sector de la energía (en fase final de desarrollo); y EN 17483-5 está dirigida al sector sanitario (en fase inicial).
Por otra parte, se está evolucionando de una protección puramente reactiva a una preparación integrada. Esto implica anticipar crisis que son cada vez más frecuentes y prolongadas, garantizando que servicios como el transporte, los hospitales y las centrales nucleares puedan seguir funcionando.
Percepción social
Según unas encuestas citadas por Cobas, la percepción ciudadana sobre la seguridad privada ante situaciones de crisis es mayoritariamente positiva, destacando un amplio respaldo a su función y presencia en momentos críticos. Casi 3 de cada 4 ciudadanos (73%) consideran adecuada o muy adecuada una mayor presencia de seguridad privada ante el incremento de amenazas como el terrorismo o emergencias climáticas (por ejemplo, la Dana). Este respaldo del 73% se manifiesta específicamente en la necesidad de reforzar la seguridad en sectores estratégicos como el transporte, los hospitales, las centrales nucleares, los puertos y el suministro de agua.
El 63% de la población está de acuerdo o totalmente de acuerdo en que la seguridad privada constituye un servicio esencial para la ciudadanía durante situaciones de emergencia o crisis. En contraste, solo un 10% se muestra en desacuerdo con esta afirmación. Esta percepción se ha visto influenciada por eventos de gran impacto como la pandemia de covid-19 y las consecuencias de la Dana en Valencia, donde la seguridad privada jugó un papel relevante.