Antonio Suárez (SEPROSE): La colaboración público-privada será determinante en la seguridad física y virtual
El Coronel Jefe del Servicio de Protección y Seguridad de la Guardia Civil (SEPROSE), advierte de que uno de los principales desafíos del sector será adaptarse de forma oportuna a la nueva y cambiante realidad en la que la seguridad tiene ya dos componentes: el físico y el virtual.
“En ambos entornos la colaboración público-privada será determinante, y las posibilidades de proveer servicios de ciberseguridad enfocados a la resiliencia de determinados sectores ya es un mercado al alza”.
El Servicio de Protección y Seguridad de la Guardia Civil (SEPROSE) está incardinado en la Jefatura de Armas Explosivos y Seguridad y tiene su sede en las dependencias oficiales ubicadas en la calle Batalla del Salado, de Madrid. Su misión principal es la gestión de la cooperación de la Guardia Civil con el sector privado; la gestión administrativa de la seguridad privada competencia del cuerpo; y el asesoramiento y control técnico en materia de seguridad de infraestructuras críticas, acuartelamientos y edificios de interés bajo el control del cuerpo. “Para alcanzar estos objetivos se requiere una interacción continua, tanto con el sector de la seguridad privada como con el de la seguridad corporativa”, indica Antonio Suárez Yáñez.
Suárez explica que uno de los principales objetivos del SEPROSE es “la mejora continua de la relación entre la Guardia Civil y el sector privado, haciendo las comunicaciones y los intercambios de información lo más fluidos posible y, lo más importante, agilizar los trámites administrativos”. Así, subraya que “estamos inmersos en un proceso de transformación digital que va a mejorar sustancialmente estos trámites, y esperamos que muy pronto vea la luz”.
Formación y cualificación
El responsable del SEPROSE señala que “en lo tocante a la formación y la cualificación del personal de seguridad privada bajo nuestra responsabilidad administrativa, estamos en constante evolución, buscando la calidad de los servicios, promoviendo una buena formación y una continua actualización del personal; intentamos fomentar un sentimiento de pertenencia y aspiramos a que, en un futuro, sea parte del componente vocacional que requerimos para alcanzar la excelencia”.
A parte de la intensa relación con la Secretaría General Técnica de la SES, que es el órgano competente en materia normativa sobre la Seguridad Privada, “es imperioso estar continuamente actualizado en materia de nuevas tecnologías de la seguridad teniendo en cuenta que, en este ámbito, ya no es suficiente con garantizar la seguridad física. Por esto, las relaciones con los sectores tecnológicos y con los medios de divulgación es obligado”.
Escasez de personal
Suárez apunta que “los desafíos que suponen las condiciones laborales y la escasez de personal de seguridad privada son un aspecto del que estamos muy pendientes y en el que siempre estamos dispuestos a colaborar o participar para promover un ámbito de mejora. No obstante, muchas de esas mejoras es muy probable que repercutan en el coste del servicio ofertado al cliente”.
Por otra parte, indica que “actualmente, hay mayor demanda de servicios de seguridad privada que oferta”. Además, “el personal de la base de esta pirámide (vigilantes o guardas rurales, por ejemplo) en determinadas situaciones optan por realizar otras ocupaciones menos riesgosas y mejor retribuidas contra las que es muy difícil competir”.
En opinión de este experto, “la lacra del intrusismo profesional es otro de los fenómenos que corre el riesgo de que experimente un incremento sustancial debido a la gran demanda existente, por lo que desde los Cuerpos de Seguridad debemos incrementar los controles para detectarlo y combatirlo”.
Nuevas tecnologías y tendencias
El uso de las nuevas tecnologías permite ofrecer una seguridad de mejor calidad y en muchas ocasiones optimizar recursos. “Existen situaciones en las que se puede proveer de seguridad de forma centralizada e incluso simultánea para varios clientes, o al menos una parte de esa seguridad que antes requería muchos efectivos de forma presencial”.
“Otro de los principales desafíos –concluye- será adaptarse de forma oportuna a la nueva y cambiante realidad, en la que la seguridad tiene ya dos componentes: el físico y el virtual. En ambos entornos la colaboración público-privada será determinante, y las posibilidades de proveer servicios de ciberseguridad enfocados a la resiliencia de determinados sectores ya es un mercado al alza. No se debe olvidar que desde la Unión Europea ya se está imponiendo la adopción de medidas armonizadas en todo el territorio que requieren de estándares muy altos de calidad y certificaciones muy estrictas”.