Oriol Perna (ACI): La ingeniería de instalaciones es un elemento estratégico en el proyecto de edificación
La ingeniería de instalaciones es un elemento estratégico en el proyecto de edificación, asegura el presidente de ACI (Asociación de Consultores de Instalaciones) y fundador de la ingeniería GP9 Consulting. Define criterios técnicos, introduce innovación y aporta una visión global del edificio, lo cual es clave porque la eficiencia energética, el confort y la sostenibilidad ya mandan en el mercado. Perna explica los principales retos del sector para 2026 en ámbitos como el normativo, la sostenibilidad, la descarbonización, la digitalización y la atracción de talento.
¿Cómo evolucionó la ingeniería de instalaciones en la edificación durante el pasado año?
En 2025 la ingeniería de instalaciones en edificación ha dejado de ser “la parte que se encaja al final”. Es un elemento estratégico del proyecto: define criterios técnicos, introduce innovación y aporta una visión global del edificio. Esto es clave porque la eficiencia energética, el confort y la sostenibilidad ya mandan en el mercado. El sector también está ganando visibilidad: se reconoce más su impacto en cómo funciona realmente un edificio y en su desempeño energético.
¿Qué retos tendrá que afrontar este sector en 2026?
Uno de los retos será gestionar una normativa cada vez más compleja sin convertir los proyectos en una carrera de obstáculos. En cuanto a la sostenibilidad y la descarbonización, cada vez más proyectos pedirán certificaciones ambientales y reducción de huella de carbono; y eso exige innovación, materiales adecuados y equipos muy cualificados. Otro de los desafíos será la digitalización con hechos, no con discursos: BIM, simulación energética y modelado 3D mejoran coordinación y reducen errores, pero la implantación del BIM todavía no avanza al ritmo deseable. Y por lo que respecta al talento, hay que atraer y retener perfiles técnicos preparados para un entorno con más exigencia y más tecnología.
¿Qué necesidades hay que cubrir en el ámbito de la formación y la profesionalización?
En primer lugar, la formación continua: el conocimiento técnico caduca rápido, por lo que hay que estar al día en normativa, software y nuevas metodologías. Además, hace falta una conexión real con las universidades y los colegios profesionales, para que los jóvenes vean esta disciplina como una carrera con futuro, así como programas de mentoría y acuerdos formativos para acercar la profesión a nuevas generaciones. También es necesario un acompañamiento en el desarrollo profesional: ACI ha incorporado un orientador laboral dentro del programa Projecta’t (Generalitat de Catalunya) para analizar necesidades futuras del sector y ayudar a profesionales a identificar habilidades, detectar brechas y planificar su evolución.
¿Qué otros asuntos habría que potenciar?
La interlocución con las administraciones, ya que una normativa mal aterrizada se traduce en retrasos, sobrecostes y peor calidad. Una mejora de las condiciones laborales y el reconocimiento: si el sector asume más responsabilidad técnica, esto tiene que reflejarse en la realidad laboral. Por otra parte, una igualdad de oportunidades y diversidad en el colectivo. Y, finalmente, fortalecer el vínculo con promotores y arquitectos, ya que si la ingeniería entra tarde el edificio sale peor.
¿Cuáles son las principales aportaciones de ACI, en este sentido?
ACI aporta dos cosas muy concretas: representación del colectivo ante el sector y la administración, y una comunidad técnica donde se comparte conocimiento. Y una idea simple: detrás de cada edificio eficiente hay una ingeniería de instalaciones que lo hace posible.