Nuno Roque (APIRAC): La transición de los refrigerantes supone un hito en la evolución del sector
Nuno Roque, director general de APIRAC, afirma que la asociación portuguesa respalda plenamente el objetivo del nuevo Reglamento sobre gases fluorados, que consiste en reducir las emisiones de estos gases de efecto invernadero mediante una transición ambiciosa hacia otras alternativas. Sin embargo, advierte de que nos enfrentamos a retos considerables. “La transición de los refrigerantes supone un hito en la evolución del sector y de sus aplicaciones tecnológicas, y exige la participación en programas de formación continua, la obtención de las certificaciones de competencias exigidas y la preparación para un futuro sin gases fluorados”.
¿A qué empresas agrupa APIRAC y en qué ámbitos actúa?
APIRAC es la asociación empresarial sectorial portuguesa que agrupa a empresas de los sectores térmico, energético, electrónico y medioambiental. En el marco de su actividad, actúa, entre otros ámbitos, en la promoción de la competitividad, la formación y la certificación empresarial y profesional, la normalización y la calidad en la refrigeración y la climatización en sus diversas dimensiones normativas.
Fundada en 1975, cuenta con 560 asociados repartidos por todo el territorio continental e insular de Portugal. La cadena de valor del sector representa 3.000 millones de euros, lo que corresponde al 1% del PIB nacional. Genera 25.000 puestos de trabajo y supone el 3% de las exportaciones nacionales de maquinaria. Miles de agentes del mercado se orientan hacia la reducción del consumo energético, la mejora del rendimiento, la responsabilidad medioambiental y la satisfacción del cliente final.
¿Qué objetivos y actuaciones se ha propuesto materializar la asociación en 2026?
Empezamos 2026 con muchos motivos para el trabajo asociativo, ya sea por la finalización de proyectos iniciados el año anterior o por la continuidad de las acciones derivadas de los compromisos y las incidencias en la actividad de nuestras empresas del sector. Existen factores de gran relevancia que pueden influir en su éxito, en particular las decisiones políticas, la normativa y la supervisión. Tradicionalmente, este último factor surge a posteriori con el propósito de evitar que el uso de nuevas tecnologías genere situaciones de competencia desleal y, sobre todo, de proteger los derechos de empresarios y consumidores.
La Comisión Europea ha venido promoviendo objetivos muy ambiciosos, que no son fáciles de aplicar para los operadores económicos de ningún eslabón de la cadena de valor y que carecen de concreción, tanto a nivel europeo como nacional. Dicha implementación confiere a los responsables gubernamentales la responsabilidad de no desvirtuar el proceso y de tomar decisiones de forma informada y ágil en defensa de los intereses de quienes invierten (las empresas) y de quienes compran (el consumidor final), cumpliendo así, en este ciclo, el compromiso global con las transformaciones necesarias.
En este contexto, las propuestas legislativas no solo deben ser adecuadas, sino que también deben complementarse con procedimientos de seguimiento que conduzcan efectivamente a la corrección de los procesos y faciliten la adopción de la innovación tecnológica. La imposición a los consumidores de la adopción de dicha tecnología carece de incentivos adecuados que recompensen el esfuerzo que supone la transición.
¿Qué desafíos, en concreto, tiene el sector de la climatización y la refrigeración, y cómo deben afrontarse?
Tal y como hemos venido afirmando, APIRAC respalda plenamente el objetivo del nuevo Reglamento sobre gases fluorados, que consiste en reducir las emisiones de estos gases de efecto invernadero mediante una transición ambiciosa hacia alternativas. Sin embargo, nos enfrentamos a retos considerables. La transición de los refrigerantes supone un hito en la evolución del sector y de sus aplicaciones tecnológicas, y exige la participación de todo el sector en programas de formación continua, la obtención de las certificaciones de competencias exigidas y la preparación para un futuro sin gases fluorados.
Asimismo, la Directiva (UE) 2024/1275 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 24 de abril de 2024, relativa al rendimiento energético de los edificios (EPBD), establece objetivos en materia de descarbonización y eficiencia energética, así como la supresión de los incentivos públicos y estatales para la comercialización de equipos y tecnologías que utilicen combustibles fósiles.
¿Cuál es el papel de la construcción en este contexto?
El sector de la construcción tiene un papel importante que desempeñar en este sentido, ya que es responsable del 36% del consumo total de energía de la Unión Europea y del 40% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía. En 2023, el 52% del gas natural consumido en la Unión Europea se utilizó directa o indirectamente en edificios, por lo que el ahorro en este sector también contribuirá a reducir la actual dependencia de los combustibles fósiles importados. Además, las viviendas energéticamente eficientes son más accesibles, dignas y sostenibles. Casi el 75% del parque inmobiliario no cumple las normas de construcción actuales y, entre el 85% y el 95% de los edificios actuales seguirán en pie en 2050. Sin embargo, la tasa anual ponderada de renovación energética es de solo alrededor del 1%.
Por consiguiente, la tasa de renovación debe duplicarse como mínimo y debe aumentarse su alcance para garantizar que el sector contribuya a los objetivos de 2030. De aquí a 2030, todos los edificios nuevos deben ser edificios con cero emisiones, mientras que los edificios existentes deben transformarse en edificios con cero emisiones de aquí a 2050. La reforma de la Directiva de la EPBD es el mecanismo de ejecución de la estrategia de la “ola de renovación”. Su objetivo principal es aumentar la tasa y el alcance de la renovación en la Unión Europea, en particular en los edificios con peor rendimiento.
La innovación tecnológica ha sido uno de los motores del desarrollo económico y de la mejora de la calidad de vida. Desde el punto de vista tecnológico, y por razones medioambientales y energéticas, la vía de diferenciación empresarial que se deriva para el sector apuntará hacia su crecimiento y competitividad continuos, pero también hacia exigencias importantes basadas en la nueva realidad a la que hay que dar respuesta: una mayor competencia para afrontar los retos que la innovación implicará en la adopción de nuevas soluciones tecnológicas. No obstante, ahora el tema principal es la seguridad, ya que las nuevas sustancias son altamente inflamables (hidrocarburos), se manipulan a altas presiones (CO₂) y son tóxicas (amoníaco).
¿Qué otras obligaciones derivadas de los retos normativos apremian al sector?
La promoción de la calidad del aire interior (QAI), que constituye uno de los objetivos centrales de la Directiva (UE) 2024/1275. La EPBD exige que los Estados miembros impongan la inspección periódica de los sistemas de ventilación en edificios de gran tamaño, junto con el seguimiento continuo de la QAI y el refuerzo de la inspección de los sistemas de climatización. También establece que los edificios con cero emisiones (ZEB) y las renovaciones profundas garanticen altos estándares de QAI mediante tecnologías como la ventilación mecánica con recuperación de calor, sensores de monitorización y sistemas de filtrado eficientes. El enfoque pasa a ser el rendimiento operativo: el edificio debe ser eficiente a la hora de mantener el aire limpio.
Hasta ahora, en Portugal, la ventilación se ha pasado por alto como elemento fundamental e ineludible de la QAI en los edificios. Las medidas de prevención, que ya existían en el pasado reciente y que se eliminaron sin motivo aparente, deben recuperarse, por lo que la transposición de la EPBD constituye una nueva oportunidad para asumir la QAI como una prioridad nacional.
En todo este proceso, ¿qué importancia tiene la formación y la certificación profesional?
El calendario de eliminación progresiva de los gases fluorados establece que el uso de sus alternativas implica el desarrollo de un lenguaje uniforme en lo que respecta a los aspectos técnicos y de seguridad, especialmente teniendo en cuenta la transición en curso hacia fluidos inflamables A2L y A3, pero también hacia fluidos que presentan altas presiones (CO₂) y toxicidad (NH₃). El ejemplo de la normativa sobre los gases fluorados y sus alternativas debe servir de referencia para la metodología a seguir con vistas a la correcta aplicación de las Directivas europeas EPBD y REDIII.
La importancia de los reglamentos sobre las directivas radica en el establecimiento de criterios objetivos, a los que deben dar respuesta los Estados miembros, las empresas y los profesionales. Desde esta perspectiva, la certificación profesional es la única respuesta posible. Sin restar importancia a la absoluta necesidad de una formación verdaderamente cualificante desde el punto de vista de la transferencia de competencias y conocimientos, es la certificación profesional la que garantiza que todos hablen el mismo idioma y que sus competencias estén confirmadas y probadas para cumplir con los requisitos de las tareas, siendo válidas para Portugal, España o cualquier otro Estado miembro de la UE.
La actualización técnica de las tecnologías y del personal debe ir acompañada, además, del refuerzo de las competencias sociales y de liderazgo. La comunicación eficaz, la adaptabilidad y el trabajo en equipo serán esenciales a medida que el sector evolucione, especialmente con la integración de la inteligencia artificial, la automatización y la gestión de edificios.
En todas estas dimensiones, las bombas de calor y los fluidos alternativos serán elementos predominantes de la “nueva realidad”, a la que las empresas deberán adaptarse. En este contexto, APIRAC seguirá, tal y como ha sido su compromiso, apoyando a sus asociados en la transición hacia soluciones más ecológicas, garantizando que la sostenibilidad del sector de la refrigeración y la climatización se tenga en cuenta en la legislación y la normativa relacionadas con la energía.