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Fecha de publicación
17 febrero 2026

María Del Mar Serna (ASHRAE): Gestionar bien la velocidad del cambio será el gran reto del sector en 2026

Tiempo de lectura
6 min.
ES Español
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Gestionar bien la velocidad del cambio será el gran reto del sector de calefacción, refrigeración y aire acondicionado en 2026, según María del Mar Serna Martínez, presidenta de ASHRAE (American Society of Heating, Refrigeration and Air-Conditioning Engineers) Spain Chapter. “La presión regulatoria, los objetivos de descarbonización y la evolución tecnológica avanzan muy rápido, y no siempre es fácil para las empresas y los profesionales adaptarse al mismo ritmo”. Entre los desafíos más importantes, destaca “el talento, la formación continua y la conversión de la normativa en valor”.

¿Podríamos decir qué 2025 ha sido un año crucial para el sector de calefacción, refrigeración y aire acondicionado?

Desde mi punto de vista, 2025 ha sido un año muy significativo para el sector. No solo por el crecimiento que hemos visto, sino porque se ha consolidado la sensación de que nuestro trabajo desde la asociación es realmente relevante para la sociedad. Hoy hablamos de climatización, ventilación o refrigeración no solo en términos de confort, sino de salud, sostenibilidad y eficiencia. He percibido un sector muy comprometido, con profesionales que están haciendo un gran esfuerzo por adaptarse a un entorno normativo exigente y a un cambio tecnológico muy rápido. La electrificación, las bombas de calor o la digitalización ya no son tendencias, son una realidad cotidiana en muchos proyectos.

Es cierto que seguimos teniendo retos importantes, como la falta de perfiles cualificados o la necesidad de formación continua, pero eso también demuestra que estamos ante un sector vivo, con futuro y con oportunidades reales para atraer talento joven. Como presidenta de ASHRAE Spain Chapter 2025 me deja una sensación claramente positiva y, sobre todo, de responsabilidad hacia lo que viene.

¿Cómo se desarrollará el sector en 2026?

Creo que en 2026 el gran reto del sector será gestionar bien la velocidad del cambio. La presión regulatoria, los objetivos de descarbonización y la evolución tecnológica avanzan muy rápido, y no siempre es fácil para las empresas y los profesionales adaptarse al mismo ritmo. Uno de los desafíos más importantes será el talento: necesitamos más profesionales cualificados y, sobre todo, mejor formados. La formación continua va a ser clave para garantizar que las soluciones que se diseñan e instalan cumplen realmente con los objetivos de eficiencia, seguridad y calidad ambiental interior.

Otro reto fundamental será convertir la normativa en valor. El sector tendrá que demostrar que cumplir la regulación no es solo una obligación, sino una oportunidad para mejorar los edificios, reducir consumos y ofrecer espacios más saludables. 

¿En qué ámbitos debería centrarse el sector para seguir avanzando adecuadamente?

Aún quedan varios temas clave por abordar. En formación, el gran reto no es solo ofrecer más cursos, sino asegurar que la formación sea continua, práctica y alineada con la realidad de los proyectos. La tecnología evoluciona muy rápido y necesitamos profesionales capaces de entender el porqué de las soluciones, no solo de aplicarlas. El sector necesita perfiles bien definidos, reconocimiento de competencias y una mayor atracción de talento joven, especialmente en un contexto en el que el relevo generacional empieza a ser crítico.

En sostenibilidad, el reto es pasar definitivamente del discurso a la medición. Necesitamos trabajar más con datos reales, con monitorización y con indicadores claros que permitan demostrar el impacto de las soluciones en términos de eficiencia energética, reducción de emisiones y calidad ambiental interior.

¿Qué opina de las normativas?

Más que nuevas normas, el sector necesita marcos legislativos estables, claros y basados en criterio técnico, que permitan trabajar con planificación, rigor y una visión a largo plazo. En ocasiones nos encontramos con normativas que avanzan rápido, pero no siempre de forma coordinada, lo que genera inseguridad y dificultad en su aplicación real en los proyectos.

También considero clave todo lo relacionado con la operación y mantenimiento de los edificios. La legislación ha puesto mucho foco en el diseño y la construcción, pero todavía queda camino por recorrer para garantizar que los edificios funcionen como se proyectan a lo largo de su vida útil. Ahí la monitorización, la inspección y la gestión energética van a tener cada vez más peso.

Otro aspecto importante es el reconocimiento del papel de la calidad ambiental interior desde un punto de vista normativo. La experiencia reciente ha demostrado que la ventilación, la calidad del aire y el confort no son cuestiones secundarias, y deberían integrarse de forma más clara y homogénea en los marcos regulatorios. Además, creo que es fundamental avanzar en políticas que faciliten la rehabilitación energética, simplificando procedimientos y apoyando a los profesionales y a los usuarios finales. El parque edificado existente es donde realmente se va a jugar gran parte de la transición energética.

¿Qué importancia tiene la colaboración público-privada para el desarrollo de esta industria?

El sector es cada vez más complejo y ningún agente puede avanzar solo. Administraciones, empresas, ingenierías, instaladores, fabricantes y asociaciones tenemos que trabajar de forma más coordinada si queremos que la transición energética y la mejora de los edificios sea realmente efectiva. En un entorno con mucha información, a veces incluso contradictoria, es fundamental apoyarse en conocimiento contrastado y en criterios técnicos sólidos. Ahí el papel de las asociaciones técnicas es especialmente relevante.

No debemos perder de vista que el objetivo final es mejorar la calidad de vida de las personas y crear espacios más saludables, eficientes y confortables. Ese enfoque, a mi juicio, es el que debe seguir guiando al sector en los próximos años.