Marta San Román (AFEC): La transición energética debe traducirse en salud, confort y seguridad
Marta San Román, directora general de AFEC, la Asociación de Fabricantes de Equipos de Climatización, echa mano de algunas corrientes filosóficas para analizar la evolución y perspectivas del sector al que representa. En concreto, habla de “empirismo y realismo económico; agnosticismo tecnológico y fiscal; pragmatismo y ética de la responsabilidad; racionalismo regulatorio; y humanismo tecnológico. Y afirma que la transición energética debe traducirse en salud, confort, seguridad y competitividad.
La directora general de AFEC, Marta San Román, utiliza algunas corrientes filosóficas para exponer la evolución y desarrollo del sector de la climatización en España.
Empirismo y realismo económico
La directora general de AFEC, Marta San Román, asegura que no es magia, sino que es climatización inteligente. “Si hablamos de salud, confort, ahorro, descarbonización, sostenibilidad o competitividad empresarial, estamos hablando, en realidad, de lo que aportan los sistemas térmicos y de climatización de los fabricantes de AFEC: calefacción, refrigeración, ventilación, calidad del aire interior (CAI) y sistemas de regulación y control para viviendas, edificios públicos, centros de salud, comercios, fábricas o transporte público”.
En su opinión, “2025 ha sido un año de realismo y aprendizaje, de consolidación y ajuste, en el que nuestro sector ha demostrado una sólida capacidad de adaptación a un entorno exigente, cambiante y, además, incierto”.
Por su parte, “la demanda se ha mantenido activa en ámbitos como la rehabilitación energética, la mejora de la eficiencia de los equipos, la ventilación mecánica avanzada y las aplicaciones industriales, con una clara orientación hacia soluciones más digitales y sostenibles, capaces de aportar valor medible en términos de consumo, emisiones y fiabilidad”. Y “hemos avanzado apoyándonos en la evidencia técnica y económica, adaptándonos a un marco regulatorio exigente y a un mercado cada vez más informado y profesionalizado.
Agnosticismo tecnológico y fiscal
San Román indica que “hablamos a menudo de agnosticismo tecnológico, pero debemos hablar también de agnosticismo fiscal. Ese es uno de los grandes retos que tenemos por delante: avanzar hacia una verdadera neutralidad fiscal”.
El contexto geopolítico actual afecta a todos y refuerza la necesidad de apostar por la independencia y la resiliencia energética. “Disponemos de recursos renovables como el sol y el viento, y debemos aprovecharlos para descarbonizar de forma real los procesos de calefacción y refrigeración, mediante la electrificación de la demanda térmica, evitando lo más posible las emisiones nocivas de la combustión”.
Por estos motivos, debemos asumir conjuntamente retos muy concretos: “utilizar la energía sobrante de los procesos de refrigeración; recuperar el calor de la ventilación mecánica, que garantiza la CAI, fundamental para la salud, el descanso y la productividad; optimizar la eficiencia y el ahorro mediante sistemas de regulación y control; hibridar todas las tecnologías renovables y eficientes; y planificar y diseñar proyectos de manera holística, no como equipos, sistemas o edificios aislados”.
Pragmatismo y ética de la responsabilidad
Persisten retos relevantes en formación técnica especializada, actualización de competencias digitales, conocimiento normativo y profesionalización de la instalación y el mantenimiento, además de cuestiones culturales. “Todo ello es esencial para garantizar la calidad, la seguridad y el correcto desempeño de las tecnologías más avanzadas”.
La directora general apunta que “nuestro sector necesita reforzar una formación orientada a la práctica y a la responsabilidad, centrada en atraer y capacitar profesionales capaces de diseñar, instalar, operar y mantener sistemas complejos y eficientes”. No se trata solo de incorporar nuevas tecnologías, sino de “saber integrarlas y utilizarlas bien, garantizando calidad, seguridad y resultados”. Hoy, la profesionalización es “una cuestión directa de productividad y de credibilidad sectorial”.
Racionalismo regulatorio
En su opinión, son especialmente relevantes la evolución de la normalización, el reglamento europeo sobre refrigerantes, la eficiencia energética de los edificios, el pasaporte digital y la declaración ambiental de producto, el ecodiseño, la calidad del aire interior, la digitalización y la ciberseguridad, entre otros. “También seguiremos muy atentos a la futura implementación del mecanismo de ajuste de carbono en frontera o el plan europeo de electrificación”.
Es fundamental avanzar hacia “un marco normativo coherente, predecible y basado en criterios técnicos y económicos sólidos, evitando solapamientos, contradicciones o calendarios de aplicación desalineados”.
Una regulación racional “no impone caminos únicos, sino que fija objetivos claros y medibles y deja margen a la industria para alcanzarlos de la forma más eficiente, a la vez que le permite planificar inversiones a medio y largo plazo con seguridad”.
Humanismo tecnológico
Finalmente, San Román explica que “el sector de las instalaciones térmicas y de climatización es un actor estratégico de la transición energética, no solo por su contribución a la resiliencia y a la independencia energética, sino también por su impacto directo en la eficiencia y la reducción de emisiones”.
Pero, más allá de la tecnología, el futuro se apoya en los tres pilares de la sostenibilidad: social, ambiental y económico. “El foco debe mantenerse en las personas, en la calidad de los espacios en los que vivimos y trabajamos, y en garantizar que la transición energética se traduzca en salud, confort, seguridad y competitividad para la sociedad en su conjunto”.
Sin duda, “mantener una visión a medio y largo plazo será clave para aprovechar todo nuestro potencial”.