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Digitalízate o desaparece

Adolfo Ramírez, cofundador de Vida Silver.
Adolfo Ramírez, cofundador de Vida Silver.

España ocupa el puesto número 11 entre los 28 estados miembros de la UE en el Índice de la Economía y la Sociedad Digitales (DESI) en 2020 (sobre la base de datos previos a la pandemia). Nuestro país ocupa buenos puestos en Europa en materia de servicios públicos digitales y en el ámbito de la conectividad, pero hay que decir que estamos más atrasados en la digitalización de las pymes. Y aunque todavía queda mucho por hacer, parece que las infraestructuras no son una barrera para nuestra digitalización.

Esto lo analizo en el libro Digitalízate o desaparece que publiqué en el contexto empresarial a finales de  2017, compartiendo algunas ideas para la transformación de las organizaciones en la era digital, y que ya va por la octava edición.

Es evidente que la digitalización, queramos o no, forma parte de nuestras vidas en todos los ámbitos, tanto profesional como particular y social. En el ámbito personal podríamos decir que desaparecer implica estar desconectados de Internet y esto en sí no es ni bueno ni malo, siempre y cuando sea una actuación premeditada. El problema se produce cuando desaparecemos por desconocimiento o por necesidad.

La mente es como un paracaídas: solo funciona si se abre.

En el caso del desconocimiento puede estar directamente asociado a la actitud, a la despreocupación de progresar e identificar nuevas formas de hacer las cosas, a la negativa a salir de nuestra zona de confort y directamente a dar la espalda al progreso. La pandemia nos ha forzado a la adopción de hábitos que, hasta ahora, algunos habían rechazado con contundencia, como la compra online, la gestión de trámites por Internet o el teletrabajo. Prácticas que, aunque de una forma forzada, en el último año, estamos incorporando de forma generalizada en nuestro día a día con total normalidad.

Tiene todo el sentido abrir la mente y tratar de entender las nuevas facilidades digitales para decidir aquellas que incorporamos en nuestra actividad. Como decía Einstein: “La mente es como un paracaídas: solo funciona si se abre”. No se trata de estar enganchado a la Red, como también ocurre en más ocasiones de las deseadas, se trata de incorporar nuevas facilidades que nos harán nuestra vida más fácil, completa y eficiente.

Otro caso, completamente distinto, ocurre cuando esta brecha digital se produce por necesidad, es decir, por no tener los recursos para acceder al mundo digital y se produce un caso evidente de discriminación social, algo que se ha puesto de manifiesto en la crisis de la Covid-19.

Por lo que respecta a nuestra generación Silver, el 65% somos usuarios de Internet y entorno al 35% realizamos sistemáticamente compras online.

Los que no han tenido acceso a Internet han estado en una situación de inferioridad en términos de acceso a los ámbitos de la salud, la educación, la alimentación y las relaciones. Por ello, es importante realizar un esfuerzo desde todas las instancias, para facilitar el acceso a los servicios digitales a todas las personas, asegurando el despliegue de la infraestructura necesaria y dando facilidades para acceder a los dispositivos básicos. Actualmente, como hemos comprobado en los últimos meses, el acceso a estas utilidades está más cerca de ser un derecho que de ser un mero servicio.

Usuario silver utilizando las nuevas tecnologías
El 65% de la población Silver es usuaria de Internet. @iStock

Por lo que respecta a nuestra generación Silver, los datos, también previos a la pandemia, demuestran nuestra actitud hacia el progreso, y así el 65% somos usuarios de Internet y entorno al 35% realizamos sistemáticamente compras online.

Con estas cifras se puede concretar que la no digitalización deriva en tres tipos de desapariciones: por voluntad, por desidia, por necesidad. Confirmemos en las dos primeras que realmente queremos desaparecer y demos una solución rápida y contundente a la tercera, asegurando el despliegue de Internet en todas las localizaciones a un coste razonable y dando facilidades de acceso a los dispositivos imprescindibles, de esta forma evitaremos la exclusión económica y social de este colectivo de personas.

“Si no hay dudas, no hay progreso”, decía Charles Darwin. Y dudas podremos tener, y muchas, pero la mejor forma de eliminarlas es tratar de entender estas nuevas posibilidades y, a partir de ahí, decidir desde el conocimiento (y no desde la ignorancia) cuales incorporaremos a nuestros hábitos.

Adolfo Ramírez, es cofundador de VIDA SILVER.

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