El trabajo sénior y la jubilación ya no son lo que eran

Albert Cañigueral

Hace 30 o 40 años existía un camino trazado con tres etapas muy claras: estudiar durante algo más de 20 años, trabajar durante otros 40, y jubilarse a la edad de 65 con una bonita fiesta y un retiro tranquilo. La expectativa de vida en España, hace cuatro décadas, se situaba alrededor de los 75 años; hoy, el paradigma laboral y vital ya ha cambiado.

El camino trazado en el año 2021 tiene un dibujo bastante diferente. Los niños y niñas que nacen en economías avanzadas tienen un 50% más de probabilidades de vivir más de 100 años con buena calidad de vida. Con este panorama, ¿la carrera laboral podrá seguir siendo de más de cuatro décadas o tenemos que pensar más en una jubilación a los 80 años?

Tras unos años iniciales para formarnos, iremos saltando continuamente entre momentos de trabajo, momentos de formación y momentos donde estaremos retirados de toda actividad.

En el libro La vida de 100 años: Vivir y trabajar en la era de la longevidad, Lynda Gratton y Andrew Scott avisan que tendremos que renovar nuestras habilidades para llevar de cuatro a seis carreras diferentes durante nuestra vida laboral. También observan que, a mayor edad, las personas buscan dar más significado a sus trabajos y buscan elegir el formato laboral que más les convenga.

Tras observar las evoluciones del mercado laboral y el impacto de las tecnologías digitales, coincido más con Heather E. McGowan. La autora estadounidense propone que, tras unos años iniciales para formarnos, iremos saltando continuamente entre momentos de trabajo, momentos de formación y momentos donde estaremos retirados de toda actividad. Esto, sin duda, rompe muchos esquemas acerca de cómo organizar nuestras vidas personales y laborales.

¿Vamos a trabajar hasta los 80 años?

Si vamos a vivir 100 años, vamos a trabajar fácilmente hasta los 70 o los 80. Edward Palmer, el padre del sistema sueco de pensiones defiende en una entrevista que si vivimos más tiempo deberíamos trabajar más tiempo: “Es posible convencer a la gente de que no tiene por qué jubilarse necesariamente a los 65 y se puede diseñar el sistema de manera que pueda combinarse el trabajo a tiempo parcial con el cobro de una parte de la jubilación”. No es el único que piensa así, el Banco de España pide también más fórmulas para compatibilizar jubilación y empleo.

Esto no es teoría, es una realidad, denominada jubilación activa regulada en 2013. Se trata de una fórmula legal que permite al trabajador jubilarse, en el sentido de poder cobrar la pensión de la Seguridad Social, pero al mismo tiempo trabajar –a tiempo completo o parcial– y recibir ingresos laborales o profesionales sin límite. Se pueden acoger todos los trabajadores, menos los funcionarios públicos. Los datos de la Seguridad Social indican que hay 61.220 trabajadores en todo el Estado en situación de jubilación activa. De ellos, 52.076 son autónomos y el resto trabajadores por cuenta ajena, mayormente son hombres.

En países como Alemania, Suecia o Reino Unido, más de la mitad de las personas mayores de 65 años generan ingresos a través de algún trabajo independiente.

Una de las causas de la poca aceptación entre los trabajadores de esta fórmula híbrida es su desconocimiento, según destaca el economista José Antonio Herce, director asociado de Analistas Financieros Internacionales (AFI) y una autoridad en materia de pensiones. Herce lamenta que “la Seguridad Social no publicite esta figura, que es muy beneficiosa para el sistema, y tampoco informe sobre cuántas altas de estas jubilaciones se producen mensual o trimestralmente”.

En países como Alemania, Suecia o Reino Unido, más de la mitad de las personas mayores de 65 años generan ingresos a través de algún trabajo independiente. Es el llamado trabajo no estándar –fuera del marco asalariado tradicional–, que es la norma para aquellos que siguen activos durante más años, entre ellos mi madre que con 75 años tiene un consulta como terapeuta del lenguaje y sigue atendiendo a un número reducido de pacientes en las tres horas diarias de trabajo.

¿Pueden las plataformas digitales laborales ayudar?

Como hemos visto, el paso a la jubilación deja de ser un tema binario –el viernes trabajo, el lunes ya estoy jubilado– para convertirse en una curva de actividad descendiente. Aquí, las nuevas formas de trabajo y las plataformas digitales laborales pueden ser buenos aliados.

Así como la plataforma digital Wallapop facilita un mercado (oferta y demanda) de productos de segunda mano, o BlaBlaCar lo hace en un mercado de trayectos en vehículo privado, existen también las plataformas digitales laborales que organizan la oferta y demanda laboral en un número creciente de sectores de actividad.

Por su manera de organizar la oferta y la demanda, las plataformas digitales laborales permiten servir de manera específica a un nicho concreto, por lo que ya existen bastantes orientadas a este talento sénior, como Seniors At Work en Suiza o Nueva Zelanda o WorkForce50 en Estados Unidos.

Las personas sénior tienen mayor interés por la interacción social y por sentirse útiles que por el dinero que pueden llegan a ganar.

También se encuentra talento sénior en plataformas generalistas, no todo van a ser millennials. De hecho, hay séniors vendiendo su conocimiento como feelance a través de plataformas de talento como Malt. El estudio Panorama freelance en Europa 2021 Malt y BCG destaca que la media de edad de los freelance es de 40 años en España y sube hasta los 45 años en Alemania.

La lista de posibles trabajos a realizar es muy diversa: cuidar las mascotas del barrio (Rover), ser profesores/as de castellano en remoto (Preply o Italki), arreglos en la casa o jardinería (Task Rabbit), venta de manualidades y productos vintage (Etsy), ofrecer experiencias (Airbnb), e incluso hacer algunos turnos en trabajos por horas de cara al público (Job Today). A menudo, las personas sénior tienen mayor interés por la interacción social y por sentirse útiles que por el dinero que pueden llegan a ganar.

Sea por estar en una jubilación activa o por sufrir discriminación por edad para un empleo tradicional, se pueden encontrar oportunidades laborales interesantes mediante las plataformas digitales.

Albert Cañigueral es consultor, divulgador y autor del libro El trabajo ya no es lo que era. Nuevas formas de trabajar, otras maneras de vivir.

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