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¿Bendita o maldita jubilación? Miedos y problemas que puede provocar el descanso laboral

Miedos y problemas jubilacion
La jubilación puede ser una época dorada o tenebrosa. ©Getty Images

Muchos trabajadores están deseando jubilarse, pero la realidad es que algunos de los que pueden hacerlo se enfrentan a numerosos miedos e incertidumbres. Nadie nos prepara para, de golpe, disponer de todo el tiempo del mundo. La jubilación puede ser dorada, pero también tenebrosa.

¿Y a ti, qué te gustaría hacer cuando te jubiles? Si en tu imaginario la jubilación se ha dibujado como ese ocaso dorado en el que al fin se te abrirán las puertas del disfrute, la merecida calma, el ocio soñado, la felicidad del dolce far niente… tengo noticias que compartir contigo: la conexión entre jubilación y júbilo puede ser solo etimológica.

¿Nos jubilamos muy pronto?

Las cifras, a menudo enemigas de nuestros idealizados deseos, nos dicen que la jubilación no a todos nos sienta tan bien como creíamos. Por un lado, porque apenas hay preparación psicológica, emocional y social para el impacto real que tiene en nuestras vidas desvincularse del mundo laboral, y porque además subestimamos nuestra longevidad (lo que nos queda por vivir) ¡pero sobreestimamos lo que nos durará el dinero! Según el Estudio Anual de Preparación para la Jubilación que recoge el Centro Internacional sobre Envejecimiento (CENIE), España es el segundo país menos preparado para enfrentarse a los problemas demográficos que llegarán en un futuro cercano, después de Japón. Justo los dos países con mayor esperanza de vida y que tienen las sociedades más envejecidas (según las Naciones Unidas, en 2050 el 41,9% de la población española tendrá más de 60 años) son quienes peor planifican su retiro.

Sistema pensiones cotización
No aportamos tanto al sistema como luego vamos a recibir. ©Getty Images

Alarmante ahora con el comienzo de jubilaciones de 1/3 de la población, la de los baby boomers, para la cual no hay suficiente apoyo generacional en las pensiones (desde 1999 nacen cada año los mismos bebés, es decir, cero aumento de la natalidad). Hagamos un cálculo sencillo pero impactante: si nos jubilamos a los 67 años pero vivimos hasta los 85/90 o más (el 50% de nuestros niños, ya se sabe, tendrán vidas de 100 años), ¿cuántos años de inactividad laboral nos quedan por delante? Exacto, entre 20 y 30 años.

Apenas hay preparación psicológica, emocional y social para el impacto real que tiene en nuestras vidas desvincularse del mundo laboral.

Pero ¿quién ha podido, puede o podrá ahorrar lo suficiente como para permitirse calidad de vida durante 20 años? Porque según cálculos del BBVA para el sistema español, todas las aportaciones que haya hecho un trabajador que se jubile hoy se agotan tras 12 años de pensión cuando —como mínimo— le quedarían aún por delante 10 años más de vida. Por no hablar de la inestabilidad actual en las aportaciones y de pensiones cada vez más escuetas.

Transición hacia la desvinculación

Ayuda profesional jubilación
La transición hacia la jubilación puede requerir ayuda profesional. ©Getty Images

Más importante aún: ¿realmente deseamos estar 20 años de inactividad laboral? Si nos nace un sí instantáneo, quizá sea un excelente momento para revisar y así encauzar qué, con quién, cómo y dónde hacemos lo que hacemos, pues todo indica que a vidas más longevas, carreras laborales también más largas. Lo cual no es negativo. Al contrario. Y es que trabajar, cuando nos realiza, conecta con nuestro propósito, sentimos que aportamos a los demás, etc. Nos da vida. Y dejar de hacerlo… nos la puede quitar. El retiro se asocia con una ideas y sentimientos a menudo contradictorios. Mezclamos ideales con proyecciones no reales, miedos, ilusiones… Es un momento de transición brutal que no gestionamos adecuadamente desde la perspectiva emocional. Más cifras: según el INE, el 49,17% de las personas que se suicidaron en España en el 2017 eran mayores de 55 años; esto muchas veces va asociado al desempleo, pero además la tasa más alta de muertes de este tipo es en personas mayores de 70 años. Personas que entraban en una supuesta época de disfrute y descanso.

Trabajar nos da vida, y dejar de hacerlo nos la puede quitar.

Algo estamos haciendo muy mal para que nuestros mayores lideren esas tristes estadísticas. Falta de actividad, de proyecto vital, sensación de no pertenencia, soledad y aislamiento, problemas económicos y de salud… El 50% de quienes se jubilan sufren en mayor o menor medida durante el primer año el Síndrome del Jubilado: insomnio, hipertensión, ansiedad y depresión. ¿Por qué no se nos prepara para el retiro? No deberíamos estar solos en este proceso. Por suerte la concienciación en las organizaciones de acompañar a sus séniors en la transición hacia la desvinculación (con Retirement Planning, Coaching Retirement…) va calando.

El propósito de estar activo

Aficiones jubilación
La jubilación es el momento ideal para cultivar muchas aficiones. ©Getty Images

Así que bendita jubilación, o no. Depende. Todos conocemos personas felices en esta etapa, pues cada uno es un mundo en el que influyen múltiples factores (salud, vida en pareja, personalidad, ahorros…), pero la mirada hay que ponerla en la parte vulnerable de la ecuación, porque es recurrente y alta. Nos olvidamos de que la jubilación no es un acto vital, ¡sino administrativo!, y asociarla a la decadencia es mancillar las edades biológicas y personales. Según el “Estudio de preparación a la jubilación” de Aegon, más de la mitad (53%) de los trabajadores españoles piensa dejar de trabajar en cuanto se jubile, pero el 47% restante ¡no! ¿Hay hueco para ellos?

Asociar la jubilación a la decadencia es mancillar las edades biológicas y personales.

No es un debate sobre jubilación sí o no. Se trata de jubilarnos de la mejor de las maneras posibles pero cuando cada uno decida que le ha llegado el momento, y que hasta entonces tengamos la posibilidad de elegir —sin edadismo, sin barreras invisibles ni prejuicios por cuestión de edad— el seguir en activo tanto como lo necesitemos o, ojalá, porque así lo queramos. Porque como saben en Ogimi, “la aldea de los centenarios” del archipiélago de Okinawa (Japón), parte importante de la salud de sus habitantes se debe a su actitud ikigai ante la vida: tener una “razón de ser“, un propósito por el que levantarse cada mañana y estar en activo.

Hemos conseguido ser longevos como nunca antes en la historia, merece la pena que nos preguntemos ¿para qué? Y en cualquier caso, nunca nos retiremos de vivir la vida con toda intensidad.

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