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¿Compensa solicitar la jubilación antes del tiempo que marca la ley?

Jubilación anticipada voluntaria
Para solicitar la jubilación anticipada voluntaria hay que acreditar una cotización mínima en la Seguridad Social de 35 años y no se permite retirarse anticipadamente antes de dos años de la edad legal de jubilación. @iStock

El pasado año, uno de cada tres trabajadores tuvo que, voluntaria o involuntariamente, abandonar definitivamente el mercado laboral cuando se acercaba a la edad legal de jubilación. Y la mayoría de ellos comprobó cómo su pensión era, seguramente, menor de lo esperado. ¿Cuánto? Conviene revisar bien los años cotizados, coger la calculadora y leer detenidamente la letra pequeña.

Echemos la vista atrás. En 2001, los pensionistas españoles empiezan a incorporar un nuevo concepto en su vocabulario: jubilación anticipada involuntaria. “Hasta ese momento, había que esperar a la edad de jubilación para recibir una pensión. La jubilación anticipada involuntaria (o forzosa) fue concebida como un derecho para aquellas personas que, de alguna manera, habían sido expulsadas del mercado del trabajo”, explica Carlos Bravo, secretario de Políticas Públicas y Protección Social de Comisiones Obreras (CC OO).

Es preciso hacer bien las cuentas para no llevarse a engaño y pensárselo muy bien antes de pedir, de forma anticipada, ese retiro deseado.

Es decir, quienes hubiesen sido despedidos de su trabajo por “causas económicas, técnicas, organizativas o de producción”, como recoge la ley, podían solicitar adelantar su pensión, aunque con un par de salvedades: haber cumplido al menos 61 años y haber cotizado 33 años a la Seguridad Social. Además, a la cantidad a percibir se le aplicaba lo que se denomina un coeficiente reductor; un porcentaje que puede llegar hasta de un 7,5% por cada año que se vean obligados a adelantar la jubilación.

Jubilación anticipada voluntaria

Diez años después, en 2011, se incorpora por ley una nueva expresión: jubilación anticipada voluntaria. Pero, a diferencia de la anterior, “no tanto como un derecho sino como una opción personal, por lo que siempre uno tiene que preguntarse si se lo puede permitir”, precisa Carlos Bravo. Y es que quien decida solicitar esa prestación “recibe de entrada unos ingresos inferiores a los salarios que estaba percibiendo como activo”, como señala Enrique Devesa, profesor de Economía Financiera y Actuarial de la Universitat de València y miembro de Polibienestar, Instituto de Investigación en Políticas de Bienestar Social perteneciente a dicha universidad. Además, también va a comprobar cómo se le aplica ese coeficiente reductor: hasta un 8% por cada año que anticipa su jubilación.

Pero tampoco todo el mundo puede pedirla, claro. Para solicitarla hay que acreditar una cotización mínima en la Seguridad Social de 35 años y no se permite retirarse anticipadamente antes de dos años de la edad legal de jubilación. Además, conviene recordar que –desde una nueva reforma de las pensiones en 2013– para quienes quieran optar al 100% del total de la pensión, la edad de jubilación se está retrasando dos meses cada año (actualmente, se sitúa en 66 años, para quienes acrediten menos de 37 años y 3 meses cotizados).

En otro países, el cálculo de la pensión depende de lo realmente aportado al sistema y de la esperanza de vida en el momento de la jubilación.

Sin olvidar que la jubilación anticipada voluntaria se trata, por tanto, de una decisión personal, Enrique Devesa cree que, en la situación actual, “los que salen peor parados son aquellos que han cotizado muchos años respecto de los que han cotizado pocos, a pesar de que estos últimos suelan tener pensiones más bajas”. Por el contrario, salen beneficiados quienes, aunque se les aplique los coeficientes reductores, van a seguir recibiendo la pensión máxima (establecida en 2.707,49 € en 2021); es decir, a los que han recibido las rentas más altas.

Sí, es preciso hacer bien las cuentas, para no llevarse a engaño y pensárselo muy bien antes de pedir, de forma anticipada, ese retiro deseado; sobre todo, teniendo en cuenta que, en opinión del profesor, “las últimas modificaciones sobre este tema han ido encaminadas a dificultar el acceso a la jubilación anticipada. Se han aumentado los coeficientes reductores por anticipar la jubilación e, incluso, en el caso de la jubilación anticipada voluntaria solo se puede acceder, entre otros requisitos, si la pensión resultante es superior a la pensión mínima”.

La jubilación anticipada voluntaria
El coste de las jubilaciones anticipadas supone para las arcas del Estado 1.150 millones de euros cada año. @iStock

No solo eso. La necesidad de garantizar un sistema de pensiones que sea sostenible obliga a las autoridades constantemente a tener que analizar muy bien sus cuentas, por lo que los expertos pronostican un más que previsible endurecimiento de las condiciones para solicitar la jubilación anticipada. Los datos están ahí. Según un informe del Banco de España sobre Tendencias recientes en la edad de acceso a la jubilación, el coste de las jubilaciones anticipadas supone para las arcas del Estado 1.150 millones de euros cada año, teniendo en cuenta, por ejemplo, que cuatro de cada diez españoles dejan el empleo un año y medio antes de la edad legal. Una cifra que parece ir en aumento, ya que solo en los últimos cinco años el volumen de jubilaciones voluntarias creció un 66%.

¿Cómo se jubilan en otros países?

Si recurrimos a mirarnos en el espejo de que lo que ocurre fuera de nuestro país, la situación es muy dispar, como apunta Devesa. Desde países como Bulgaria, Hungría o Irlanda, que no la contemplan, a otros como Suecia, Polonia o Italia donde “el cálculo de la pensión depende de lo realmente aportado al sistema y de la esperanza de vida en el momento de la jubilación”, asegura el profesor. Los expertos recomiendan utilizar las herramientas actuariales –de cómputo de la pensión de forma estadística y matemática, como hacen las aseguradoras–, que son más equitativas y por las cuales un jubilado recibe lo que aportó como trabajador. Y esto no ocurre en nuestro país, donde “el sistema de pensiones es muy generoso porque, en unidades comparables, entrega más de lo recibido”, en opinión del Profesor de Economía Financiera y Actuarial.

“El Gobierno quiere fomentar que la gente permanezca más tiempo en el mercado de trabajo y plantea propuestas que van a afectar a la jubilación anticipada”, adelanta el secretario de Políticas Públicas de CC OO. Propuestas que apuntan, por ejemplo, a una penalización mayor, sobre todo para quienes “han cotizado por bases de cotización altas, ya que quieren aplicar los coeficientes reductores sobre la pensión y no sobre la base reguladora”, apunta Deves. Fórmulas que tienden a endurecer la jubilación anticipada involuntaria y que, en líneas generales, no llegan a convencer a los sindicatos que, por ejemplo, aconsejan sobre la necesidad de que los trabajadores “tengan un mayor incentivo a permanecer en el mercado laboral; aunque, si no les queda más remedio que retirarse de manera anticipada, al menos puedan hacerlo sin penalización”.

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